Hace menos de un año, Anthropic decía a sus inversores que no esperaba beneficios anuales hasta 2028. Ahora proyecta un beneficio operativo de 559 millones de dólares en el trimestre de junio, una cifra que cambiaría el calendario de una de las carreras empresariales más vigiladas de la inteligencia artificial.
El giro llega acompañado de otro dato poco común incluso en este sector. Los ingresos de Anthropic pasarán de 4.800 millones a 10.900 millones de dólares entre el primer y el segundo trimestre, un salto que ayuda a explicar por qué la empresa ya ha iniciado una ronda de financiación que podría situar su valoración por encima de la de OpenAI.
Anthropic aceleró cuando aún hablaba de 2028
La contradicción es llamativa porque el mensaje del verano pasado era mucho más prudente. Entonces, la empresa trasladó a sus inversores que no esperaba llegar a beneficios anuales hasta 2028, pero el ritmo actual de ingresos ha comprimido los plazos con una velocidad poco habitual.
A principios de este mes, Dario Amodei, consejero delegado de Anthropic, intervino en una conferencia para desarrolladores en San Francisco.
"El crecimiento de los ingresos se había vuelto demasiado difícil de gestionar" y esperaba "algunas cifras más normales". - Dario Amodei, consejero delegado de Anthropic
La frase tiene un matiz interesante porque combina euforia y advertencia. Crecer tan rápido puede parecer la mejor noticia posible, pero también obliga a sostener infraestructuras, contratos y capacidad de cómputo a una escala que desborda cualquier ritmo empresarial convencional.
La carrera bursátil ya supera el negocio de los chatbots
Anthropic no se mueve sola. OpenAI presentará documentación para una oferta pública inicial a partir del viernes y SpaceX saldrá a bolsa a partir de junio, de modo que el mercado se prepara para tres operaciones que podrían valorar a cada compañía en más de un billón de dólares.
La comparación importa porque no se trata solo de tecnología, sino de expectativas financieras. En esa lógica, la inteligencia artificial y el espacio comparten un mismo escenario, donde las compañías privadas más observadas intentan llegar al parqué con cifras capaces de sostener valoraciones descomunales.
En el caso de Anthropic, la ronda abierta ahora mismo apunta a una valoración superior a la de OpenAI. Esa posibilidad resulta aún más llamativa si se tiene en cuenta que ambas empresas no registran sus ventas del mismo modo.
Las cuentas no dicen exactamente lo mismo en Anthropic y OpenAI
Anthropic sí contabiliza las ventas de su tecnología a través de socios en la nube, mientras OpenAI no lo hace. Ese detalle contable complica la comparación directa entre ingresos, porque dos negocios parecidos pueden parecer más lejanos cuando cada uno anota una parte distinta de la misma cadena comercial.
Esa diferencia ayuda a leer con más cuidado el salto de ingresos. También obliga a mirar el beneficio operativo con lupa, ya que incluye el gasto por el entrenamiento de nuevos modelos y excluye la compensación basada en acciones.
No es un matiz menor. En las empresas de inteligencia artificial, el coste de entrenar modelos marca una parte central del negocio, y la compensación en acciones puede alterar mucho la fotografía final de la rentabilidad.
Anthropic busca nuevos clientes mientras intenta enfriar las expectativas
Al mismo tiempo que presume de escala, la compañía prepara un nuevo servicio para pequeñas empresas y nuevas herramientas para bufetes de abogados. El movimiento sugiere una expansión hacia clientes con necesidades concretas, más allá de la batalla por construir modelos cada vez más grandes.
Esa estrategia conecta con una idea conocida en el sector, la de convertir la inteligencia artificial en software de trabajo diario. Ya ocurrió con el uso empresarial de la IA generativa, donde la promesa dejó de ser técnica para convertirse en facturación, productividad y contratos.
También encaja con la presión por demostrar negocio recurrente en mercados verticales. En el ámbito legal, por ejemplo, el atractivo está en automatizar tareas de alto volumen y bajo margen de error, una tendencia que recuerda a las herramientas de IA para abogados que ya apuntaban a ese nicho.
Queda así una imagen menos limpia de lo que sugieren los titulares de récord. Anthropic proyecta 559 millones de dólares de beneficio operativo en el trimestre de junio, pero ese cálculo convive con un sistema contable distinto al de OpenAI y con una empresa cuyo propio consejero delegado admite que el crecimiento llegó a ser demasiado difícil de gestionar.