Antonio Francisco Galacho gana el Premio Antonio Delgado por exigir pagar por usar obras protegidas para entrenar IA

El Instituto Autor premia su estudio sobre el uso de obras protegidas sin autorización en el entrenamiento de IA generativa y propone una remuneración obligatoria para sus titulares.

25 de octubre de 2026 a las 15:57h
Antonio Francisco Galacho gana el Premio Antonio Delgado por exigir pagar por usar obras protegidas para entrenar IA
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La inteligencia artificial generativa también se entrena con libros, artículos, imágenes o música que alguien creó antes. Y ahí entra de lleno el trabajo premiado de Antonio Francisco Galacho.

El Instituto Autor le ha concedido el 24 de octubre de 2026 el XIII Premio Antonio Delgado. El galardón suma 6.000 euros y la publicación del estudio en formato físico y digital.

Galacho sitúa el conflicto donde aprende la máquina

La investigación examina el uso de obras protegidas sin autorización para entrenar sistemas de inteligencia artificial generativa. No habla del resultado final que ve el usuario, sino del momento menos visible y quizá más decisivo de todo el proceso.

Ahí los contenidos dejan de ser solo textos, imágenes o sonidos y pasan a convertirse en datos. El estudio describe cómo ese material ajusta los parámetros de la red neuronal durante la fase de entrenamiento, una operación técnica que tiene consecuencias jurídicas muy concretas.

Una máquina aprende, pero no parte de la nada.

Esa idea, que a menudo queda escondida tras interfaces amables y respuestas instantáneas, sostiene buena parte del debate actual sobre propiedad intelectual. De hecho, ya ha aparecido en discusiones sobre límites al entrenamiento comercial cuando el material usado tiene dueño y no existe autorización expresa.

La propuesta no prohíbe el uso, pero exige pagar por él

Antonio Francisco Galacho propone regular un límite en la ley de propiedad intelectual. Ese límite condicionaría el uso de obras protegidas al pago de una remuneración a sus titulares.

No plantea un veto absoluto, sino una fórmula de equilibrio entre desarrollo tecnológico y derechos de autor. La pregunta de fondo resulta difícil de esquivar si una red neuronal ajusta sus parámetros con materiales protegidos, ¿puede hacerlo gratis?

Además, el premio llega en un momento en que el entrenamiento de modelos ya no parece una discusión reservada a juristas o ingenieros. También afecta a editores, autores, artistas y a cualquier persona cuyo trabajo pueda acabar absorbido por sistemas automáticos sin licencia previa.

El premio también dejó una mención para la economía digital

Fernando Luis Martínez Torres recibió una mención especial por su estudio sobre el trato nacional en la economía digital. El reconocimiento distingue dos frentes que hoy avanzan a la vez, la regulación de la IA y las reglas del mercado digital.

Esa coincidencia no es menor. Mientras una parte del debate se centra en qué puede usar una inteligencia artificial para entrenarse, otra discute bajo qué condiciones compiten los actores que operan en la economía digital, un terreno donde ya pesan antecedentes como los pleitos sobre entrenamiento con obras protegidas.

El detalle más concreto sigue siendo el mismo. El estudio premiado pone el foco en el instante en que una obra protegida deja de leerse como cultura y empieza a funcionar como dato para ajustar una red neuronal.

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