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La factura de la inteligencia artificial ya no se mide solo en promesas de productividad. En Apple, algunos ingenieros vieron caer en octubre su presupuesto diario para estas herramientas de 300 a 200 dólares.
El ajuste no parece un gesto aislado. La compañía prevé llevar ese tope a 100 dólares en parte de sus equipos de ingeniería, mientras fuera de esa área muchos grupos ya trabajan con un límite diario de 100 dólares y Apple incluso ha valorado rebajarlo a 25 en algunos casos.
Apple recorta donde más tokens consume
Ahí aparece una de las paradojas de la ola actual de IA. Justo cuando escribir y depurar código dispara el consumo de tokens, Apple pide a algunos equipos que recurran a modelos locales o a opciones más baratas.
El catálogo al que acceden los empleados incluye Claude de Anthropic, ChatGPT de OpenAI y Gemini de Google, pero la puerta no está del todo cerrada. Quien necesite más margen puede pedir una exención a sus superiores.
El gasto en investigación y desarrollo de Apple creció un 32 % en el año fiscal 2026, así que el recorte no encaja del todo con una simple retirada.
Otras tecnológicas ya chocaron con el mismo límite
Uber ofrece una pista de hasta qué punto el coste puede desbordarse cuando la IA entra en la rutina diaria de los programadores. En abril agotó todo el presupuesto asignado al uso de inteligencia artificial por sus ingenieros para 2026.
La empresa había fijado un techo de 1.500 dólares mensuales por empleado y herramienta. Aun así, la cuenta se consumió antes de que acabara la primavera, un precedente que ayuda a entender por qué Apple aprieta ahora sus propias cuotas e inserta el gasto de Uber en IA dentro de una conversación más amplia sobre disciplina interna.
Meta también ha tenido que limitar el uso de tokens entre sus empleados.
John Ternus quiere menos capas y más control
El recorte llega mientras Apple revisa su funcionamiento en varias áreas. La empresa ha contratado a consultores externos para evaluar su eficiencia y sus operaciones, al tiempo que John Ternus, nuevo director ejecutivo, se ha marcado como objetivo agilizar la compañía y reducir niveles de gestión.
No es una imagen menor.
Cuando una empresa eleva su gasto en investigación y desarrollo y a la vez vigila hasta el presupuesto diario de una herramienta, lo que aflora no es una renuncia sino una pelea por decidir dónde merece la pena gastar cada token. También ayuda a leer en esa clave la reconstrucción interna de Siri, donde la presión por reorganizar equipos ya apuntaba a un uso más medido de recursos.
La escena final tiene algo de contabilidad industrial aplicada al software. Apple gasta más en I+D que antes, pero a algunos equipos les pide que pasen de 300 a 200 dólares al día, con la vista puesta en 100 y, en ciertos casos, en apenas 25.