Apple frenó una versión de Siri porque no cumplía sus estándares de calidad y se alia con Google

"No cumpliría las expectativas de los clientes": la razón interna por la que Apple retrasó Siri

14 de enero de 2026 a las 10:50h
Apple frenó una versión de Siri y acuerdo con Google el uso de Gemini
Apple frenó una versión de Siri y acuerdo con Google el uso de Gemini

Apple ha dado un paso de gigante en su carrera por la inteligencia artificial, pero no ha sido solo con sus propios pies. La compañía de Cupertino ha firmado una alianza plurianual con Google para integrar tecnologías clave en la próxima generación de sus modelos de inteligencia artificial. Esta colaboración, que seguramente ha sorprendido a más de uno en el mundo tecnológico, pone sobre la mesa una realidad cada vez más evidente: incluso los gigantes más autosuficientes necesitan socios estratégicos para avanzar en el complicado terreno de la IA.

Una alianza entre rivales

Que Apple recurra a Google para potenciar sus propios modelos de inteligencia artificial puede parecer una paradoja. Son competidores en múltiples frentes: sistemas operativos, navegadores, servicios en la nube. Y sin embargo, esta colaboración no es un salto al vacío, sino una decisión técnica y estratégica. La próxima generación de los Apple Foundation Models, los cimientos sobre los que se construirán sus futuras funciones de IA, se apoyará en los modelos Gemini y en la infraestructura de computación en la nube de Google.

Esto no significa que Siri vaya a pensar como un producto de Google. El sistema seguirá ejecutándose principalmente en los dispositivos, respetando el compromiso de Apple con la privacidad del usuario. Tampoco implica una externalización total: Apple insiste en que la plataforma Private Cloud Compute seguirá siendo el núcleo de su enfoque, asegurando que los datos sensibles no salgan del ecosistema de la manzana.

Siri 2.0: el retraso que lo cambia todo

En la WWDC 2024, Apple presentó con gran espectáculo Apple Intelligence, prometiendo una Siri más inteligente, capaz de entender el contenido que aparece en pantalla y de realizar tareas complejas encadenando acciones entre aplicaciones. Sonaba a revolución. Y sin embargo, los meses pasaron, y la revolución no llegó.

En diciembre de 2024, la compañía aún aseguraba que las nuevas capacidades de Siri llegarían “en los próximos meses”. Pero en marzo de 2025, el tono cambió. No sería tan rápido. Algunas funciones requerirían más tiempo. La nueva Siri se lanzaría “a lo largo del próximo año”.

¿Qué ocurrió? Craig Federighi, máximo responsable del software de Apple, lo explicó tras la WWDC 2025:

"Apple había tenido una ‘versión 1’ de la nueva Siri preparada para llegar entre diciembre 2024 y primavera del 2025, pero que decidieron frenarla al evaluar que no cumpliría las expectativas de los clientes ni los estándares internos de la compañía en ese plazo"

Una confesión reveladora. No fue un problema técnico imposible de resolver, sino una decisión ética y de calidad. No lanzarán algo que no esté a la altura, aunque eso signifique decepcionar a los fans y a los analistas.

Reorganización en el corazón de la IA

Detrás de este retraso, hubo también un cambio profundo en el liderazgo. En marzo de 2025, Bloomberg y Reuters informaron que Siri dejó de estar bajo la dirección de John Giannandrea, una figura clave en el desarrollo de la IA en Apple. Fue reemplazado por Mike Rockwell, conocido por su trabajo en productos como FaceTime y HomePod, quien pasó a reportar directamente a Federighi.

El 1 de diciembre de 2025, Apple confirmó que Giannandrea dejaría su puesto, pasaría a un rol de asesor y se retiraría en primavera de 2026. Su sucesor como vicepresidente de IA sería Amar Subramanya, otro ingeniero con amplia experiencia en aprendizaje automático, también bajo la supervisión directa de Federighi.

Estos movimientos no son solo cambios de nombre en una organigrama. Son señales claras de que Apple está redefiniendo su enfoque: la IA ya no es un proyecto aislado, sino un pilar central de su estrategia, integrado directamente en el equipo de software más importante de la empresa.

El futuro no es solo velocidad, es confianza

En un mundo donde otros fabricantes lanzan funciones de IA con bombo y platillo, a menudo con resultados inconsistentes, Apple ha elegido un camino distinto. No se trata de ser el primero, sino de ser el más fiable. Su apuesta por la privacidad, por el procesamiento local, por mantener el control del usuario sobre sus datos, no es solo una ventaja de marketing. Es una filosofía.

La colaboración con Google no contradice esa filosofía, sino que la refuerza. Al usar la potencia de Gemini para tareas que requieren más capacidad computacional, como análisis complejos en la nube, pero manteniendo el núcleo de la experiencia en el dispositivo, Apple busca equilibrar inteligencia y privacidad.

El retraso de la nueva Siri duele, sí. Pero también dice mucho sobre cómo esta compañía entiende su responsabilidad. No se trata solo de crear una asistente que responda preguntas. Se trata de construir una herramienta que entienda al usuario, que actúe en su nombre, que sea útil sin invadir. Y eso, al parecer, lleva más tiempo del esperado.

En 2026, cuando la nueva Siri finalmente llegue a nuestros iPhones, podríamos mirar atrás y entender que cada mes de espera fue un mes de más pensamiento, más pruebas, más decisiones difíciles. Y quizás, al fin, valdrá la pena.

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