En medio del acelerón global por dominar el futuro de la inteligencia artificial, una inversión de 3.000 millones de dólares ha puesto sobre el tapete no solo los músculos financieros del fondo soberano de Arabia Saudí, sino también una ambición tecnológica que trasciende fronteras. Humain, compañía controlada por el Public Investment Fund (PIF), ha confirmado su entrada como accionista minoritario significativo en xAI, la empresa fundada por Elon Musk que ya está dejando huella en el competitivo mundo de los chatbots.
Una apuesta por el futuro de la IA
La operación forma parte de la ronda de financiación Serie E de xAI, que recaudó en enero un total de 20.000 millones de dólares. Detrás de ese número no están solo grandes nombres del capital riesgo, sino un mosaico de poder tecnológico y financiero Cisco, Nvidia, Fidelity, Baron Capital, y también entes soberanos como Qatar Investment Authority y MGX. Con esta inyección, la valoración de xAI se sitúa ahora en torno a los 230.000 millones de dólares. Una cifra estratosférica, pero que adquiere aún más sentido cuando se entiende que xAI ya no es solo una empresa de inteligencia artificial es una pieza clave en el rompecabezas tecnológico de Elon Musk.
Humain no ha entrado por casualidad. Su inversión no es un simple movimiento financiero, sino una declaración de intenciones. La transacción representa una inversión de capital significativa e integral, lo que refleja el continuo impulso de su estrategia de inversión a largo plazo, centrada en plataformas tecnológicas que definen categorías, afirmó la compañía. Y no exagera quien entra hoy en xAI no solo apuesta por un chatbot, sino por un ecosistema en construcción que ya incluye la red social X, antigua Twitter, absorbida el año pasado.
El nacimiento de un gigante tecnológico
Lo que está ocurriendo con xAI no es una simple evolución. Es una fusión de mundos. A principios de febrero se anunció que SpaceX, la empresa espacial de Musk, adquiriría xAI en una transacción valorada en 1,25 billones de dólares. Una cifra que suena a ciencia ficción, pero que revela una estrategia clara integrar inteligencia artificial directamente en infraestructuras de alto nivel, desde cohetes hasta satélites de comunicaciones. La combinación SpaceX–xAI crea una plataforma estratégicamente posicionada para un crecimiento acelerado, una profunda integración tecnológica y la creación de valor a largo plazo, destacó Humain.
Esta alianza no es solo técnica. Es geoeconómica. Ya en noviembre de 2025, durante un foro de inversión entre Estados Unidos y Arabia Saudí, se anunció una alianza entre Humain y xAI para desarrollar más de 500 MW en centros de datos de IA de próxima generación en territorio saudí. Una infraestructura que permitirá entrenar modelos como Grok, el chatbot de xAI, con una potencia computacional descomunal. La transacción crea una sólida plataforma para la exposición de Humain al potencial de crecimiento a largo plazo, subrayaron desde la compañía.
Grok, el rival que quiere cambiar las reglas
En el centro de todo esto está Grok. A diferencia de otros modelos que priorizan la neutralidad, Grok ha sido diseñado con un perfil más irreverente, capaz de responder con ironía y rapidez, aprovechando el acceso directo a los contenidos de la red social X. Es un enfoque distinto al de ChatGPT o Claude, y aunque aún no domina el mercado, su integración con una plataforma tan masiva como X le da una ventaja única. No se trata solo de tecnología. Es también de cultura digital, de tono, de personalidad.
Y mientras Grok gana terreno, el horizonte se expande. Musk ya trabaja en la salida a Bolsa de la nueva entidad fusionada, SpaceX–xAI. La operación podría captar hasta 50.000 millones de dólares y valuar la compañía en 1,5 billones. Sería, sin duda, la mayor OPV de la historia. Un número que desafía la imaginación, pero que también revela cuán profundamente está cambiando el mapa de la innovación global.
Arabia Saudí, del petróleo a la inteligencia artificial
Que el PIF, a través de Humain, sea uno de los primeros testigos de este proceso no es casual. Es parte de una transformación nacional. Arabia Saudí, históricamente dependiente del petróleo, apuesta fuertemente por convertirse en un polo tecnológico del siglo XXI. Invertir en xAI no es solo colocar dinero en un activo de futuro. Es asegurar acceso a tecnología, know-how y decisiones estratégicas en un campo que definirá décadas venideras.
Mientras tanto, los mercados observan. Los gobiernos también. Y los usuarios, millones de personas que interactúan cada día con inteligencia artificial, apenas sospechan que detrás de una respuesta rápida o de una sugerencia precisa, puede haber una alianza entre cohetes, chatbots y fondos soberanos que están reconfigurando el mundo tal como lo conocemos.