ARIA expulsa de sus listas las canciones hechas íntegramente con IA tras el caso de Josh Fawaz y 48 millones de escuchas

Australia fija una frontera entre herramienta y autoría: la ARIA veta de sus rankings las canciones creadas total o mayoritariamente por IA, aunque permite su uso en masterización, bases rítmicas y autotune.

26 de agosto de 2026 a las 08:59h
ARIA expulsa de sus listas las canciones hechas íntegramente con IA tras el caso de Josh Fawaz y 48 millones de escuchas
ARIA expulsa de sus listas las canciones hechas íntegramente con IA tras el caso de Josh Fawaz y 48 millones de escuchas

Añadir Mangas Verdes como fuente preferida de Google de forma gratuita.

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora

Australia ha decidido que una canción puede usar inteligencia artificial, pero no dejar de ser humana.

La Asociación Australiana de la Industria Discográfica, conocida como ARIA, actualizó este martes su Código de Buenas Prácticas para expulsar de sus listas de éxitos a las canciones creadas íntegramente por inteligencia artificial. El cambio no nace de una alergia general a la tecnología, sino de una frontera muy concreta entre herramienta y autoría.

ARIA dibujó la línea justo donde empieza la autoría

El nuevo código veta las obras que no estén esencialmente creadas por seres humanos, es decir, aquellas en las que la inteligencia artificial genera la totalidad o la mayor parte de los elementos creativos del producto.

Eso deja espacio para usos ya normalizados en los estudios, como la masterización, la creación de bases rítmicas o el autotune. Lo que ARIA prohíbe es que la máquina componga el tema y asuma además la interpretación vocal e instrumental.

Annabelle Herd, directora ejecutiva de ARIA, sitúa ahí el sentido de la medida.

"Promover la naturaleza humana del arte" - Annabelle Herd, directora ejecutiva de ARIA

Herd admite al mismo tiempo la integración de herramientas de IA en el trabajo de los músicos, pero rechaza las canciones generadas íntegramente por servicios entrenados con grabaciones de otros artistas. La discusión, por tanto, ya no gira solo en torno al sonido final, sino también alrededor de qué parte del proceso creativo sigue perteneciendo a una persona.

Un éxito de 48 millones de escuchas precipitó el cambio

No fue una hipótesis teórica lo que empujó la reforma.

La actualización del código llegó después del recorrido de una versión de música hecha por IA de Like a Prayer firmada por el DJ australiano Josh Fawaz. Esa grabación incluía voces y baterías generadas por inteligencia artificial.

Los números ayudan a entender la inquietud de la industria. La versión de Josh Fawaz llegó al número uno en la lista de singles para baile de ARIA, alcanzó el segundo puesto en la clasificación general y suma 48 millones de reproducciones en Spotify.

Ahí aparece la contradicción más incómoda.

Una canción con elementos generados por inteligencia artificial no solo entró en el escaparate principal, sino que compitió casi hasta la cima del mercado masivo. ARIA respondió después con una norma que intenta evitar que el éxito comercial acabe fijando una definición de música donde el creador humano quede en segundo plano.

España ya puso cifras al temor de los autores

El debate australiano tiene un eco directo en España, donde la discusión dejó de ser abstracta el 10 de septiembre de 2025. Ese día, la Sociedad General de Autores y Editores, la SGAE, presentó un estudio elaborado por la consultora Know Media y la Universidad Carlos III sobre el impacto de la inteligencia artificial en la creación musical.

La principal cifra del informe golpea por su claridad. La IA podría reducir hasta un 28% los ingresos por derechos de autor musicales en España para 2028.

Esa caída equivaldría a unos 100 millones de euros solo en 2028. En el periodo 2025-2028, el acumulado de pérdidas se situaría entre 160 y 180 millones de euros.

Mientras tanto, el uso de estas herramientas ya forma parte de la rutina de muchos creadores.

En la encuesta de la SGAE a más de 1.200 creadores musicales, el 34% reconoció haber recurrido a herramientas de inteligencia artificial. Otro 36% afirmó que lo hace por miedo a quedarse fuera del mercado y por reducir costes, una presión que explica bien por qué la línea entre ayuda técnica y sustitución creativa se ha vuelto tan inestable.

La paradoja cabe en una sola escena.

La misma tecnología que algunos músicos incorporan para no perder pie en el mercado es la que, según el estudio presentado por la SGAE, amenaza con recortar hasta un 28% sus ingresos y provocar pérdidas de hasta 180 millones de euros entre 2025 y 2028.

Sobre el autor
Redacción
Ver biografía