La nube europea podría entrar en una fase distinta. La Comisión Europea ha planteado que Amazon Web Services y Microsoft Azure sean designados como guardianes de acceso, una figura reservada en la Ley de Mercados Digitales para servicios con peso estructural en el mercado.
Bruselas no ha tomado aún la decisión final, pero la señal política ya es nítida. Tras siete meses de investigación, la institución concluye de forma preliminar que ambos servicios cumplen un papel tan central en la computación en la nube que merecen el mismo tipo de vigilancia que otras grandes puertas de entrada del mercado digital.
Dos plataformas concentran el 60% de la nube europea
Amazon Web Services y Microsoft Azure son el primer y el segundo mayor servicio en la nube de la Unión Europea, y juntos acaparan el 60% del mercado comunitario.
Esa cifra ayuda a entender por qué la discusión ya no gira solo en torno al tamaño. También importa la función que cumplen esas infraestructuras en una economía donde empresas, administraciones y herramientas de inteligencia artificial dependen cada vez más de centros de datos remotos para operar.
Ahí aparece una segunda capa del problema, porque la competencia no se juega únicamente en el precio o en la capacidad de cómputo. La cartera de herramientas de inteligencia artificial y las alianzas de ambas compañías se ha convertido en un factor decisivo en la contratación de servicios en la nube y retiene buena parte del aumento de la demanda.
Bruselas abrió las investigaciones a mediados de noviembre del pasado año.
La ley permite actuar incluso sin cumplir todos los umbrales
La Ley de Mercados Digitales fue aprobada en 2022 y fija umbrales de 7.500 millones de euros de facturación anual europea o más de 45 millones de usuarios mensuales para designar a un servicio como guardián de acceso. Pero la norma también deja una puerta abierta a los casos en que una empresa no encaja de forma automática en esos criterios y, aun así, domina una vía esencial de acceso al mercado.
La Comisión Europea puede intervenir si aprecia un impacto importante en el mercado interior, si el servicio funciona como acceso fundamental para terceros o si la posición de la empresa es consolidada y duradera. En el caso de AWS y Azure, Bruselas considera además que ambas han alcanzado una facturación considerable y superan a sus competidores en capacidad operativa e inversiones.
Ese matiz jurídico no es menor. Dice, en la práctica, que el poder de mercado no siempre cabe en una hoja de cálculo y que una infraestructura puede volverse decisiva mucho antes de que el debate público repare en ello.
Teresa Ribera vinculó la competencia con la dependencia diaria
Teresa Ribera, vicepresidenta ejecutiva para una Transición Limpia, Justa y Competitiva, enmarca la discusión en un terreno muy cotidiano, el de una economía que subcontrata una parte creciente de su memoria, su almacenamiento y su capacidad de trabajo a proveedores remotos.
"En Europa, dependemos cada vez más de los servicios de computación en la nube (…) La importancia de estos servicios no hará más que aumentar, por lo que es fundamental garantizar un mercado que funcione correctamente y sea competitivo, así como unas condiciones equitativas para todos los proveedores de servicios en la nube". - Teresa Ribera, vicepresidenta ejecutiva para una Transición Limpia, Justa y Competitiva
Su planteamiento no se limita a vigilar a dos gigantes por su tamaño. Ribera sostiene también que esa intervención ayudaría a garantizar el acceso a servicios en la nube seguros, sostenibles e interoperables en Europa, una combinación que mezcla competencia económica y capacidad de decisión tecnológica.
Algo parecido asoma en debates recientes sobre la concentración de nube y chips, donde la infraestructura deja de ser un detalle técnico y pasa a ser una cuestión de poder.
Henna Virkkunen situó el pulso en la soberanía tecnológica
Henna Virkkunen, vicepresidenta para Soberanía Tecnológica, desplaza el foco hacia otra palabra cada vez más repetida en Bruselas, la soberanía. Cuando la nube sostiene desde servicios públicos hasta entrenamientos de inteligencia artificial, regular el mercado deja de ser solo una cuestión de competencia y roza la autonomía estratégica.
"En vista de su papel central en el futuro digital de Europa, estos servicios deben operar en mercados justos, abiertos y competitivos que impulsen la confianza y garanticen la soberanía tecnológica europea". - Henna Virkkunen, vicepresidenta para Soberanía Tecnológica
No es una discusión aislada. La preocupación por dónde residen los datos y quién controla la infraestructura ya ha aparecido en análisis sobre los datos críticos en Europa, justo cuando los mismos actores dominan buena parte de la capacidad instalada.
Si la designación se confirma, el reloj empezará a correr
Las conclusiones de la Comisión son preliminares y tanto Amazon como Microsoft pueden examinar los documentos de la investigación y responder por escrito antes de que llegue la decisión definitiva.
Si Bruselas confirma la designación, ambos servicios tendrán que someterse a las reglas de la Ley de Mercados Digitales y dispondrán de seis meses para cumplirlas. La tensión, por tanto, no está solo en si dos compañías serán etiquetadas como guardianes de acceso, sino en que las dos mayores nubes de la Unión Europea concentran el 60% del mercado justo cuando la inteligencia artificial empuja todavía más demanda hacia sus servidores.