AXA: el 46% vive entre sufrimiento psicológico y bloqueo emocional, y el 61% ya usa IA para su bienestar

Un informe de AXA e Ipsos en 18 países detecta malestar mental extendido: el 46% está entre sufrimiento psicológico y estancamiento emocional, y el 61% ya recurre a IA para apoyo.

04 de junio de 2026 a las 08:13h
AXA: el 46% vive entre sufrimiento psicológico y bloqueo emocional, y el 61% ya usa IA para su bienestar
AXA: el 46% vive entre sufrimiento psicológico y bloqueo emocional, y el 61% ya usa IA para su bienestar

La salud mental ya no se queda en la intimidad de cada persona. Un informe internacional elaborado por Axa con Ipsos dibuja un malestar extendido en 18 países y lo hace con una cifra que pesa por sí sola, el 46 % de los encuestados vive entre el sufrimiento psicológico y el estancamiento emocional.

Al mismo tiempo, la búsqueda de alivio cambia de canal. El 61 % de los encuestados ya ha usado herramientas de inteligencia artificial para cuestiones relacionadas con su bienestar mental, aunque la confianza plena en esas plataformas sigue lejos de ser mayoritaria.

Las pantallas ocupan más horas y el malestar no retrocede

Fuera del trabajo o de los estudios, los participantes pasan una media de 5,1 horas diarias ante pantallas. En Filipinas y Tailandia esa cifra sube hasta 6,4 horas, una duración que ya forma parte de la rutina cotidiana de millones de personas.

Dos de cada tres encuestados cree que esa exposición afecta de forma negativa a su salud mental. La percepción importa porque no habla solo de cansancio visual o de insomnio, sino de una relación cada vez más tensa entre ocio digital y equilibrio emocional.

Mientras tanto, en 10 de los 16 países analizados los indicadores de salud mental marcan su nivel más bajo desde el inicio de la investigación en 2021.

Mucha gente no pide ayuda aunque atraviese una situación delicada

Hay otro dato que resulta difícil de ignorar. El 43 % de las personas que podrían encontrarse en una situación de sufrimiento psicológico no consultó a ningún especialista durante el último año.

Las razones mezclan cultura, economía y pura falta de tiempo. Muchos creen que no necesitan ayuda médica, otros no pueden asumir el coste de las terapias y una parte de los encuestados simplemente no encuentra hueco para buscar atención profesional.

La consecuencia no afecta solo a la esfera privada. La Organización Mundial de la Salud estima que los trastornos de ansiedad y depresión provocan pérdidas de productividad de un billón de dólares al año en todo el mundo.

En Francia, además, ansiedad y depresión ya son la principal causa de las bajas laborales de larga duración entre los menores de 30 años.

La inteligencia artificial ya actúa como consejera, con resultados ambiguos

No sorprende que la inteligencia artificial haya encontrado espacio en ese vacío. Su uso para salud mental es especialmente alto en China, Filipinas y Turquía, tres países donde la adopción de estas herramientas destaca por encima de la media del estudio.

Los resultados muestran una mezcla de alivio y riesgo. El 55 % de los usuarios dice estar satisfecho con los consejos recibidos y el 42 % asegura que sigue casi siempre las recomendaciones de la inteligencia artificial, un nivel de influencia nada menor cuando se trata de salud.

Pero la comodidad no es universal. Un 32 % reconoce haberse sentido incómodo con algunas recomendaciones y un 28 % afirma que ciertos consejos le llevaron a adoptar comportamientos perjudiciales.

Esa contradicción explica otro dato clave. Solo el 38 % confía más en estas herramientas que en los profesionales de la salud mental.

Patrick Cohen, CEO de AXA European Markets & Health, sitúa el debate en una escala más amplia.

"La salud mental ha dejado de ser una cuestión individual para convertirse en un reto colectivo. Aunque la inteligencia artificial puede servir como herramienta de apoyo inicial, no puede sustituir la intervención de terapeutas y profesionales especializados, y resulta imprescindible mantener itinerarios de atención basados en la experiencia médica y en mecanismos sólidos de acompañamiento". Patrick Cohen, CEO de AXA European Markets & Health

La frase importa porque resume el desplazamiento que ya está ocurriendo. Muchas personas consultan primero a una máquina, pero no por eso desaparece la necesidad de un profesional cuando el problema exige diagnóstico, seguimiento y contexto humano.

Las empresas entran en escena porque el problema ya llegó al trabajo

También cambia el lugar donde se espera apoyo. El 84 % de los encuestados participaría en programas de bienestar emocional impulsados por su empleador, una disposición que sube al 88 % entre los jóvenes de 18 a 24 años.

Ese porcentaje sugiere algo más que interés por un beneficio corporativo. Cuando el malestar atraviesa la jornada laboral, las horas de pantalla se disparan y casi la mitad de los encuestados se mueve entre el sufrimiento psicológico y el bloqueo emocional, el trabajo deja de ser un escenario secundario.

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