Cuando no apareció ningún dato real con capacidad para comprometer a la jueza Beatriz Biedma, la ofensiva cambió de terreno y entró en el de la fabricación digital.
Ahí surgió una imagen falsa creada con inteligencia artificial. La escena mostraba a la magistrada junto a un exjuez condenado por violencia de género y añadía un detalle buscado para provocar impacto inmediato en redes, unos preservativos visibles en la fotografía.
La maniobra buscó erosionar a Beatriz Biedma
El objetivo no era solo dañar la reputación de la instructora del caso David Sánchez. La operación trataba de erosionar a la jueza para dinamitar la causa mediante descrédito personal, una táctica tan vieja como la política de desgaste, aunque ahora apoyada en herramientas de generación visual.
Leire Díez, exmilitante socialista, coordinó la ofensiva contra la magistrada. A su alrededor apareció una estructura en la que participaron perfiles con trayectorias ya marcadas por condenas y expulsiones.
Un exjuez expulsado acabó dentro de la estructura
Entre ellos figura Luis José Sáenz de Tejada, juez apartado definitivamente de la judicatura por el Consejo General del Poder Judicial tras una condena por violencia de género contra su entonces esposa.
Más tarde, Luis José Sáenz de Tejada utilizó el nombre de Magistrado Anticorrupción TV para difundir ataques contra jueces, fiscales y periodistas. No hablamos de una pieza aislada, sino de una cadena en la que la identidad digital servía como altavoz de acusaciones y presión pública.
La inteligencia artificial sirvió para fabricar y mover el bulo
Javier U., condenado por violencia de género, asumió una tarea central en ese entramado. Fabricó y difundió contenido manipulado con inteligencia artificial en redes sociales, una combinación que multiplica la velocidad del daño porque mezcla apariencia visual, circulación inmediata y anonimato relativo.
Primero faltaron los hechos comprometedores. Después apareció la falsificación, como si la ausencia de pruebas hubiera actuado no como freno, sino como detonante de una campaña construida para ocupar ese vacío con una imagen inventada.
La secuencia deja una contradicción difícil de pasar por alto. La operación nació precisamente después de comprobar que no existía ningún dato real contra Beatriz Biedma, y aun así terminó apoyándose en una fotografía falsa para golpear a la jueza que instruye el caso David Sánchez.