Añadir Mangas Verdes como fuente preferida de Google de forma gratuita.
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.
La advertencia no llegó desde un laboratorio, sino desde dos trincheras que rara vez hablan con el mismo tono. Changpeng Zhao, fundador de Binance, sostuvo el 23 de octubre de 2026 en X que la inteligencia artificial ni siquiera necesita romper la criptografía de Bitcoin para hacer daño, mientras Justin Drake, investigador de Ethereum, había avisado el 8 de octubre de un riesgo más directo sobre las matemáticas que protegen los monederos.
No discuten exactamente sobre lo mismo.
Zhao situó el problema fuera de Bitcoin. A su juicio, los bancos y gran parte de internet dependen de una encriptación más débil, de modo que el primer golpe de una IA capaz de quebrar sistemas criptográficos podría llegar por ahí antes que por la red creada por Satoshi Nakamoto.
"¡Mantente SAFU!" - Changpeng Zhao, fundador de Binance
Drake, en cambio, llevó la discusión al corazón de las carteras digitales. El 8 de octubre advirtió de que la inteligencia artificial podría romper las matemáticas que las protegen "en meses, no en años", una escala temporal que cambia por completo el tipo de respuesta que exigiría el sector.
"comience a planificar tranquilamente un 'modo bunker'" - Justin Drake, investigador de Ethereum
Su propuesta fue concreta. Drake planteó que quienes guardan grandes fondos los trasladen de forma paulatina a direcciones cuyas claves públicas nunca han aparecido en la cadena de bloques.
Bitcoin Core endureció su política cuando el debate ya estaba en marcha
El jueves, Antoine Poinsot, desarrollador de Bitcoin Core, anunció una nueva política de seguridad en la Lista de Correos de Desarrollo de Bitcoin. No responde solo a una hipótesis lejana, sino a una vieja tensión de cualquier software crítico, publicar pronto para alertar a los usuarios o callar más tiempo para no facilitar ataques.
La regla más inmediata afecta a las vulnerabilidades fáciles de descubrir. Bitcoin Core las corregirá lo más rápido posible en todas las versiones mantenidas y publicará advertencias de seguridad junto con esas actualizaciones.
Para los fallos de baja gravedad, el calendario será más corto. El proyecto los hará públicos dos semanas después de que una versión principal incluya la solución.
Con los errores de gravedad media y alta ocurre lo contrario. El equipo los mantendrá en privado hasta que la última versión afectada llegue al final de su soporte, una lógica que recuerda que en seguridad el reloj no corre igual para todos los problemas.
Hay una excepción que todavía queda fuera del molde. Los errores críticos probablemente exigirán un proceso aparte.
El riesgo no apunta a un único sistema y eso complica la defensa
La imagen de una sola red bajo amenaza simplifica demasiado el problema. Entre la tesis de Zhao y la alarma de Drake aparece un mapa más incómodo, porque una IA capaz de explotar criptografía débil podría golpear primero infraestructuras financieras y servicios cotidianos, mientras otra mejora en capacidad matemática pondría presión sobre los monederos expuestos.
Esa doble lectura también explica por qué la respuesta técnica no avanza al mismo ritmo en todas partes. Mientras unos piden prudencia casi silenciosa y otros recuerdan que la conexión entre IA y criptomonedas ya afecta a pagos e infraestructura, Bitcoin Core ha optado por ordenar qué se cuenta, cuándo se corrige y cuánto tiempo conviene guardar silencio.
Al final, la tensión no está solo en si Bitcoin resiste más que otros sistemas. Está en que un fallo menor será público en dos semanas, uno grave puede quedar oculto hasta el fin del soporte y, entre medias, Drake ya habló de meses, no de años.