Bruselas acusa a Gemini de bloquear otras IA: en Europa, la DMA exige que Android permita asistentes con contexto y control de apps sin depender de Google.

La Comisión Europea, con la DMA, propone permitir asistentes de IA de terceros en Android (activación por voz, contexto en pantalla, acciones y datos locales) frente a un acceso monopolizado por Gemini.

29 de abril de 2026 a las 10:50h
Bruselas acusa a Gemini de bloquear otras IA: en Europa, la DMA exige que Android permita asistentes con contexto y control de apps sin depender de Google.
Bruselas acusa a Gemini de bloquear otras IA: en Europa, la DMA exige que Android permita asistentes con contexto y control de apps sin depender de Google.

Cuando enciendes tu teléfono Android en Europa, algo empieza a funcionar incluso antes de que deslizes el dedo por la pantalla. No es magia, es inteligencia artificial concretamente, Gemini, el sistema de IA de Google que ya respira dentro del sistema operativo como si fuera su sistema nervioso central. Pero ¿y si esa integración tan profunda estuviera desplazando a otras inteligencias artificiales que podrían ofrecer alternativas distintas, más privadas, más locales, más diversas? Esa es exactamente la pregunta que la Comisión Europea ha convertido en un asunto de Estado digital.

El monopolio de la voz

Imagina que abres tu app de correo y, sin salir de ella, pides a tu asistente que redacte un mensaje recordando una reunión. O que, mientras ves una foto de un amigo, el sistema te pregunta si quieres compartir una copia con él. O que, viendo un restaurante en línea, solo tienes que decir "pide una mesa para dos" y el sistema lo hace por ti. Todo esto ya es posible en Android… pero solo si usas Gemini. La Comisión Europea ha encontrado al menos tres casos en los que Gemini es la única IA capaz de realizar estas acciones, bloqueando a cualquier otro asistente, por más avanzado que sea.

Esto no es un detalle técnico menor. Es una puerta cerrada con llave en un ecosistema que, según Alphabet, es "abierto". Pero abrir no siempre significa accesible. Y ahora Bruselas lo pone en duda si Android permite instalar apps de terceros, ¿por qué no permite que esas apps tengan el mismo nivel de acceso que tiene Gemini? ¿Qué sentido tiene la libertad de elección si las condiciones de competencia están sesgadas desde el arranque del sistema?

La DMA y el pulso por la interoperabilidad

La Ley de Mercados Digitales (DMA) no es una sugerencia. Es una herramienta diseñada para evitar que las grandes plataformas se conviertan en puertas únicas hacia el mundo digital. Desde marzo de 2024, Google está sujeto a esta norma en Europa, y ya hemos visto algunos cambios pantallas para elegir buscador, métodos de pago alternativos en Google Play. Pero la IA es el nuevo campo de batalla.

La Comisión propone ahora medidas concretas para nivelar el campo que otros asistentes de IA puedan activarse con palabras clave personalizadas, como "Oye, asistente", sin depender de Google; que tengan acceso al contexto de lo que estás viendo en pantalla; que puedan interactuar con apps de forma autónoma; que accedan a datos locales del dispositivo para ofrecer resúmenes o sugerencias. En esencia, lo que exige Bruselas es que Android deje de ser un ecosistema de IA de un solo camino y se convierta en un espacio compartido.

Para lograrlo, Google podría verse obligado a crear nuevas API, facilitar acceso al hardware necesario (como chips especializados en IA) y ofrecer soporte técnico a desarrolladores externos, todo sin coste. No se trata de dar ventajas, sino de eliminar barreras que hoy favorecen a un solo jugador.

La respuesta de Google seguridad o control?

Google no lo ve así. En una reacción contundente, la empresa ha calificado las propuestas de "intromisión injustificada" y advierte de que

"obligaría a dar acceso a hardware sensible y permisos del dispositivo, incrementando innecesariamente los costes y socavando las protecciones críticas de privacidad y seguridad de los usuarios europeos."

Es un argumento poderoso ¿quién quiere que una app de IA cualquiera acceda a la cámara, al micrófono o al historial de navegación sin filtros?

Pero también es un argumento que suena a doble estándar. Porque Gemini ya lo hace. Y lo hace con permisos profundos, integrados a nivel de sistema. Entonces, ¿es la preocupación por la privacidad genuina, o una estrategia para mantener el control sobre una funcionalidad clave del futuro? Google insiste en que los fabricantes de dispositivos tienen autonomía para incluir sus propios servicios de IA. Pero la realidad es que, en la práctica, pocos lo hacen. El ecosistema no es solo técnicamente abierto debe ser económicamente y funcionalmente viable para otros.

El futuro en juego

Mientras tanto, el reloj corre. La Comisión Europea ha abierto una consulta pública hasta el 13 de mayo, un periodo para que desarrolladores, empresas y ciudadanos aporten sus puntos de vista. Tras eso, antes del 27 de julio, se espera una decisión definitiva. Y las consecuencias podrían ser enormes. Si Google no cumple, se expone a multas de hasta el 10% de su facturación anual global miles de millones de euros en juego.

Pero el impacto va más allá del dinero. Estamos definiendo cómo será la inteligencia artificial en nuestros dispositivos si será un servicio cerrado, controlado por uno, o un campo abierto donde puedan coexistir múltiples inteligencias con distintos valores, modelos éticos y niveles de privacidad. En un mundo donde el 75% del código de Google ya es generado por IA, quién controle la interfaz con el usuario quién escuche, quién sugiera, quién actúe será quien moldee, en gran medida, nuestra experiencia digital.

Los cambios, si llegan, probablemente queden limitados al mercado europeo. Pero Europa ha demostrado antes que sus normas pueden marcar tendencias globales. Lo hizo con la GDPR, lo hizo con la neutralidad de la red. Ahora apunta a la IA. Y esta vez, no se trata solo de proteger datos, sino de proteger la pluralidad. Porque una inteligencia artificial no debería ser solo un reflejo de una sola empresa. Debería ser un espejo del mundo múltiple, diverso, debatido.

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