Bruselas obliga a Google a abrir Android: otros asistentes podrán competir con Gemini desde julio de 2027

La Comisión Europea exige a Google compartir funciones clave de Android y datos de búsqueda para que asistentes rivales e IA compitan en igualdad desde 2027.

17 de julio de 2026 a las 17:52h
Bruselas obliga a Google a abrir Android: otros asistentes podrán competir con Gemini desde julio de 2027
Bruselas obliga a Google a abrir Android: otros asistentes podrán competir con Gemini desde julio de 2027

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Europa quiere meter la mano en uno de los rincones más sensibles del móvil, el asistente que escucha, responde y actúa dentro de Android.

La Comisión Europea obligará a Google a abrir ese sistema a los asistentes de inteligencia artificial de la competencia bajo la Ley de Mercados Digitales. Bruselas entiende que hoy esos rivales parten en desventaja frente a Gemini, la inteligencia artificial de Google, porque no acceden a las mismas funciones clave del sistema.

Bruselas quiere que elegir asistente deje de ser una ilusión

Ahora mismo, el acceso restringido limita los servicios de terceros y los vuelve menos atractivos para el 60% de los usuarios de la Unión Europea con un dispositivo Android. No es un detalle menor, porque el problema no afecta solo a qué aplicación responde una pregunta, sino a cuál puede ejecutar tareas reales dentro del teléfono.

Desde julio de 2027, otros asistentes podrán acceder por completo a las funcionalidades clave de Android. Eso incluye la posibilidad de que los ciudadanos activen el asistente de su elección mediante comandos de voz para delegar tareas en aplicaciones, un cambio que toca la rutina diaria de millones de personas.

La discusión no acaba en el teléfono.

La Comisión también obliga a Google a compartir datos de búsqueda con otros motores de internet y chatbots de inteligencia artificial desde enero de 2027. La idea de Bruselas consiste en corregir una asimetría doble, porque Google domina la puerta de entrada al móvil y también la gran cantera de información que alimenta buscadores y asistentes, una concentración que ya apareció en el pulso europeo por la concentración de la IA.

Teresa Ribera, vicepresidenta ejecutiva de la Comisión a cargo de Competencia, sitúa ahí el núcleo político del conflicto.

"Debemos velar por que ese proceso sea justo y garantizar que nuestros ciudadanos puedan elegir. Nuestra decisión ayudará a los competidores más pequeños, a los motores de búsqueda o a los asistentes de inteligencia artificial a competir y ofrecer esa posibilidad de elección, al tiempo que se protege la privacidad del usuario". - Teresa Ribera, vicepresidenta ejecutiva de la Comisión a cargo de Competencia

Google responde desde el terreno más delicado, la seguridad y la privacidad. Kent Walker, máximo responsable legal de Google, afirma que estas decisiones ponen en riesgo la seguridad y la privacidad de millones de europeos y advierte de que las búsquedas privadas podrían quedar expuestas a empresas desconocidas sin una anonimización adecuada y sin conocimiento ni consentimiento del usuario.

Google avisa de riesgos mientras Bruselas reserva un filtro

No toda cesión de datos será automática. Fuentes comunitarias sostienen que la decisión ya permite evaluar si compartir datos con un tercero plantea riesgos graves para la protección de datos, un matiz con el que Bruselas intenta evitar que la apertura funcione como una puerta sin cerradura.

Ahí aparece la contradicción más interesante. La Comisión busca abrir mercado, pero al mismo tiempo reconoce que no cualquier actor debería recibir información sensible ni acceso profundo al sistema, una tensión que encaja con otros debates recientes sobre el control europeo de los datos críticos.

Las decisiones, además, son jurídicamente vinculantes. Google conserva el derecho a defenderse y a acogerse a un control judicial independiente, de modo que el pulso regulatorio entra ya en una fase donde no solo cuentan los principios, también la letra fina de cómo se aplican.

Entre enero y julio de 2027 hay, en realidad, dos calendarios dentro del mismo conflicto. Primero llegarán los datos del buscador y después los cambios operativos de Android, una secuencia que retrata bien la magnitud del problema, porque Europa no discute solo quién responde a una orden de voz, sino quién puede ocupar el lugar desde el que se organiza la vida digital de ese 60% de usuarios que hoy recibe menos alternativas.

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