El cuello de botella ya no está donde muchos miraban. Mientras la conversación pública sigue girando alrededor de las GPU de Nvidia, ByteDance ha decidido dejar de comprar procesadores para sus centros de datos a Intel y AMD y diseñar sus propios chips para la infraestructura de inteligencia artificial.
La decisión llega cuando la fase de inferencia ha cambiado la anatomía del problema. Cada vez hace falta menos hablar solo de entrenar modelos y más de servir respuestas, recomendaciones y búsquedas en tiempo real, un terreno donde la CPU ha pasado a ocupar el punto de atasco del sistema.
ByteDance respondió cuando las CPU empezaron a faltar
Intel y AMD han elevado sus tarifas entre un 10% y un 35% trimestre a trimestre durante los últimos meses. A la vez, Intel, bajo la dirección de Lip-Bu Tan, ha comunicado a sus clientes chinos que sus plazos de entrega se alargarán hasta seis meses.
"El mercado global de las CPU está tensionado y la situación no va a mejorar a corto plazo" - Lisa Su, directora general de AMD
No es un giro improvisado.
ByteDance lleva contratando talento especializado en chips desde 2022. Esa cronología ayuda a entender que el movimiento actual no nace solo del encarecimiento reciente, sino de una estrategia que venía madurando mientras la dependencia del hardware ajeno se volvía más costosa.
En 2026, la compañía tiene previsto invertir en torno a 22.800 millones de dólares en infraestructura de inteligencia artificial. Cuando una factura de esa escala depende de procesadores cada vez más caros y más lentos de conseguir, controlar el diseño propio deja de ser un lujo y empieza a parecer una medida defensiva.
La empresa abrió dos rutas para no depender de una sola arquitectura
ByteDance desarrollará dos arquitecturas de procesadores en paralelo, una basada en Arm y otra sobre RISC-V. Esa doble vía reduce el riesgo de apostar todo a una sola familia tecnológica y refleja hasta qué punto la carrera por la inferencia obliga a repartir apuestas.
Ya había dado una pista en 2024, cuando se asoció con Broadcom para diseñar el acelerador de inteligencia artificial SeedChip, fabricado con litografía de 5 nm de TSMC y con producción en masa prevista para este año. En ese recorrido también encaja el acceso a chips B200, otra señal de que la empresa ha intentado abrir varias puertas a la vez.
Nvidia también vio que el negocio ya no termina en la GPU
Nvidia entrará en el mercado de las CPU con sus procesadores Vera para capturar un mercado adicional de 200.000 millones de dólares. El dato retrata bien el cambio de etapa, porque incluso la compañía que domina la conversación sobre GPU ha decidido ir a por la pieza que ahora frena el conjunto.
En marzo, Nvidia presentó un sistema de inferencia desarrollado con tecnología de Groq. Y ese movimiento dialoga con el tirón de la inferencia, que ha convertido a las CPU en un componente mucho menos discreto de lo que parecían hace solo unos trimestres.
ByteDance, sin embargo, mantiene su dependencia actual de Nvidia para el suministro de GPU. Ahí está la contradicción más interesante, porque la empresa quiere emanciparse en la parte del sistema que hoy más se atasca, pero todavía necesita apoyarse en el proveedor que sigue marcando el ritmo del hardware de inteligencia artificial.