California ha decidido tratar la inteligencia artificial no solo como una carrera empresarial, sino también como un problema laboral. El gobernador Gavin Newsom firmó el jueves una orden ejecutiva para preparar a trabajadores, pequeños negocios y comunidades ante un impacto económico que ya asoma en los despidos.
La medida junta a universidades, economistas, especialistas laborales, agencias estatales y ejecutivos de la industria para responder una pregunta incómoda. ¿En qué sectores está desapareciendo trabajo por efecto directo de la automatización y qué red de protección toca rediseñar antes de que el golpe sea mayor?
Newsom quiere saber dónde cae primero el empleo
El núcleo de la orden pasa por medir con más detalle. El Departamento de Desarrollo del Empleo creará un panel público que mostrará el impacto de la inteligencia artificial por sector, una herramienta pensada para aterrizar el debate en cifras concretas y no en promesas abstractas.
Además, la Agencia de Desarrollo Laboral deberá proponer cambios a la Ley de Notificación de Ajusto y Recapacitación de Trabajadores de California en un plazo de 180 días. Ese calendario sugiere urgencia política en un estado que vive de cerca la expansión de esta industria.
No es un detalle menor. California alberga 33 de las 50 principales empresas privadas de inteligencia artificial del mundo, de modo que cualquier sacudida del mercado laboral tecnológico allí tiende a sentirse antes y con más intensidad que en otros lugares.
Los despidos ya dibujan el telón de fondo
Mientras Sacramento prepara reglas, las empresas siguen recortando plantilla. Layoffs.fyi ha registrado más de 114.000 despidos en 150 empresas tecnológicas en 2026, una cifra que convierte la discusión sobre protección laboral en algo bastante menos teórico.
El jueves, ClickUp despidió al 22 % de su personal. Zeb Evans, CEO de ClickUp, vinculó esa decisión con su visión de construir una organización 100x, una fórmula que condensa bien la lógica de hacer más con menos personas.
La misma semana, Intuit anunció 3.000 despidos y Meta eliminó 8.000 puestos. Fuera de California, Standard Chartered prevé recortar más del 15 % de los empleos de funciones corporativas para 2030, señal de que la presión no pertenece solo al sector tecnológico puro.
La respuesta que estudia California toca sueldo, transición y propiedad
Frente a ese panorama, la orden no se limita a pedir informes. Entre las políticas sobre la mesa figuran nuevas reglas para finiquitos, seguros de empleo y pagos de transición para trabajadores desplazados por la inteligencia artificial.
También entran en estudio fórmulas menos habituales en la conversación pública, como empresas propiedad de los trabajadores, programas de capital básico universal y más opciones de capacitación laboral. La idea central consiste en repartir mejor el coste de una sustitución que hoy suele recaer primero sobre quien pierde el empleo.
En paralelo, el texto establece una guía de inteligencia artificial para la formación laboral y un portal único en línea para buscar servicios gubernamentales. Esa parte administrativa puede parecer modesta, pero suele decidir si una ayuda existe de verdad o solo sobre el papel.
Ahí aparece una de las contradicciones más visibles del momento. El territorio que concentra buena parte del negocio mundial de la inteligencia artificial empieza a preparar también los amortiguadores sociales para los trabajadores que esa misma ola puede dejar fuera.
Los números explican por qué la discusión ha cambiado de tono. Con más de 114.000 despidos ya registrados en 2026 y 33 de las 50 principales firmas privadas de inteligencia artificial instaladas en California, el laboratorio de la innovación también se ha convertido en laboratorio del ajuste.