Caras de IA demasiado perfectas: un entrenamiento sube del 40% al 80% la detección de rostros falsos

Un estudio internacional de la Universidad de Aberdeen y la Universidad Nacional de Australia enseña a detectar rostros generados por IA fijándose en simetría, atractivo, expresividad y memoria.

12 de julio de 2026 a las 08:43h
Caras de IA demasiado perfectas: un entrenamiento sube del 40% al 80% la detección de rostros falsos
Caras de IA demasiado perfectas: un entrenamiento sube del 40% al 80% la detección de rostros falsos

Añadir Mangas Verdes como fuente preferida de Google de forma gratuita.

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora

Durante años nos dijeron que para cazar una imagen falsa había que buscar manos imposibles, dedos de más o joyas mal dibujadas. Ese truco ya no basta.

Clare Sutherland, psicóloga de la Universidad de Aberdeen, y Amy Dawel, directora del Laboratorio de Emociones y Rostros de la Universidad Nacional de Australia, han encabezado una investigación internacional con una idea más ambiciosa. No se trata de localizar fallos grotescos, sino de entrenar el ojo para detectar patrones más sutiles en los rostros generados por inteligencia artificial.

"El entrenamiento con artefactos visuales, como buscar un sexto dedo o pendientes extraños, ha tenido un éxito limitado, en parte porque la IA se está volviendo demasiado buena y los estafadores probablemente eviten usar imágenes con errores evidentes". - Amy Dawel, directora del Laboratorio de Emociones y Rostros de la Universidad Nacional de Australia

El equipo creó miles de caras sintéticas con una herramienta de procesamiento de imágenes y enseñó a los participantes a fijarse en seis cualidades perceptivas. Eran la simetría, la proporcionalidad, el atractivo, la singularidad, la expresividad y la capacidad de ser recordado.

Un rostro demasiado perfecto delata más de lo que parece

Sutherland resume una de las pistas con una frase casi doméstica, pero eficaz.

"Si parece demasiado bueno para ser verdad, probablemente no lo sea". - Clare Sutherland, psicóloga de la Universidad de Aberdeen

La investigadora sostiene que los rostros generados por IA tienden a parecer más atractivos. También los describe como menos singulares, en el sentido de que cuesta encontrar en ellos ese rasgo que haría que alguien destacara entre la multitud.

A menudo, además, expresan menos emoción y dejan menos huella en la memoria. Esa mezcla produce una paradoja curiosa, porque la imagen puede resultar convincente a primera vista y, sin embargo, evaporarse enseguida del recuerdo.

De ahí sale una forma distinta de mirar, más cercana a reconocer una máscara demasiado pulida que a cazar un error técnico. Quien quiera ampliar ese problema de identidad fabricada puede encontrar un antecedente reciente en identidades falsas a gran escala, donde una simple foto acabó asociada a varias personas que no tenían relación con ella.

El entrenamiento duplicó la tasa de aciertos

Tras el entrenamiento, la precisión subió de alrededor del 40% al 80%. Algunos participantes rozaron incluso una exactitud cercana al 100% al distinguir rostros reales de falsos.

No solo mejoró el acierto. Sutherland explica que también aumentó la confianza de los participantes en sus propias decisiones, una diferencia importante cuando el problema no es académico, sino práctico.

"Eso es útil, ¿verdad? Porque si no sabes cuándo aciertas y cuándo no, realmente no puedes hacer nada con esa información". - Clare Sutherland, psicóloga de la Universidad de Aberdeen

La cuestión importa mucho más allá del laboratorio. Una consultora global calcula que las pérdidas por estafas con ultrafalsos en Estados Unidos llegarán a 54.000 millones de dólares el próximo año, frente a los 16.000 millones de 2023.

El coste ya no es teórico y tampoco político

En Hong Kong, un empleado transfirió 33,5 millones de dólares a estafadores después de una videollamada con una recreación mediante ultrafalso de su jefe. En 2019, otra investigación destapó que Katie Jones, una supuesta especialista en Rusia y Eurasia en una red profesional, era en realidad una identidad falsa creada por inteligencia rusa para acercarse a asesores políticos y funcionarios de seguridad nacional de Estados Unidos.

Ahora Australia debate una respuesta muy concreta. Un político propone obligar a divulgar y marcar con una marca de agua el contenido político externo generado por inteligencia artificial, una idea que conecta con las marcas invisibles en IA, aunque aquí el problema de fondo sigue siendo humano antes que técnico.

El dato más incómodo quizá sea ese. Mientras las caras falsas mejoran y las pérdidas previstas saltan de 16.000 a 54.000 millones de dólares, un entrenamiento centrado en simetría, atractivo, expresividad y memoria logró que muchas personas pasaran de acertar cuatro de cada 10 veces a ocho de cada 10.

Sobre el autor
Redacción
Ver biografía