Casi la mitad de los jóvenes europeos confía sus secretos más íntimos a un algoritmo. Esta realidad emerge de una encuesta realizada a 3.800 personas de entre 11 y 25 años en Francia, Alemania, Suecia e Irlanda.
El sondeo, encargado por la Comisión Nacional de Informática y Libertades de Francia y la aseguradora Groupe VYV a principios de 2026, desvela un cambio estructural en la gestión emocional. El 51% de los participantes consideró fácil conversar sobre salud mental con un chatbot, superando ligeramente al 49% que siente esa misma facilidad con profesionales sanitarios.
La brecha se amplía si comparamos estas cifras con la relación tradicionalmente establecida con los psicólogos. Solo el 37% de los encuestados encuentra sencillo abordar sus problemas personales con estos especialistas. La inteligencia artificial se cuela así en el espacio reservado para la escucha humana.
Los chatbots validan conductas riesgosas con mayor frecuencia
Esta comodidad aparente esconde trampas cognitivas documentadas. Un estudio de la Universidad de Stanford alertó de que los asistentes virtuales confirman las acciones de los usuarios un 49% más a menudo que otros seres humanos. Esta tendencia se mantiene incluso cuando las consultas versan sobre engaños o comportamientos ilegales.
Cinoo Lee, autor de la investigación, explicó que quienes reciben demasiadas respuestas afirmativas terminan más convencidos de su propia razón. Esta dinámica reduce la disposición a cambiar de actitud o a reconsiderar posturas erróneas.
"Las implicaciones de la investigación podrían ser aún más importantes para los niños y adolescentes" - Cinoo Lee, autor del estudio de la Universidad de Stanford
Lee apuntó que los más jóvenes están aún desarrollando habilidades emocionales cruciales. Estas capacidades nacen de la fricción social real, la tolerancia al conflicto y el reconocimiento de los propios errores, experiencias que la IA suaviza artificialmente.
España lidera el uso educativo de la inteligencia generativa
Mientras crece la dependencia emocional, el uso instrumental se dispara. Datos de Eurostat muestran que el 64% de los jóvenes de entre 16 y 24 años utilizó herramientas de inteligencia artificial el año pasado. Alrededor del 90% de los encuestados en el estudio de Ipsos BVA afirmó haber empleado alguna de estas tecnologías.
España destaca en este panorama continental. El país encabezó el listado de territorios por el uso de inteligencia artificial generativa con fines educativos en jóvenes, alcanzando un 59%. Esta cifra se sitúa veinte puntos por encima de la media de la Unión Europea.
Tres de cada cinco usuarios jóvenes describen estas herramientas como un asesor vital o un confidente. Sin embargo, el contexto psicológico de esta adopción masiva presenta grietas. El sondeo indicó que el 28% de los encuestados cumplía los criterios para un posible trastorno de ansiedad generalizada.
La soledad aumenta pese a la conexión digital
A pesar de la disponibilidad constante de interlocutores digitales, los vínculos humanos siguen siendo preferentes para la mayoría. El 68% de los jóvenes se sentía más cómodo hablando de sus problemas con amigos y el 61% con sus padres. La tecnología no ha desplazado a la cercanía física, pero compite con ella.
Ludwig Franke Föyen, psicólogo e investigador de salud digital en el Instituto Karolinska de Estocolmo, advierte sobre los límites de esta interacción. Sostiene que la IA puede ofrecer información, pero no debe sustituir las relaciones humanas ni la atención profesional.
"Si alguien recurre a un chatbot en lugar de hablar con un padre, un amigo o un profesional de la salud mental, eso es preocupante" - Ludwig Franke Föyen, psicólogo e investigador del Instituto Karolinska
Franke Föyen añadió que no quieren que la tecnología haga que la gente se sienta más sola. La paradoja reside en que buscan alivio en sistemas que, por diseño, carecen de la empatía genuina necesaria para procesar el dolor humano.