Hay una compañía japonesa fundada en 1917 que la mayoría conoce por un solo producto los inodoros. Pero detrás de esas cerámicas domésticas, Toto esconde otra cerámica mucho más especializada, precisa y valiosa. Una cerámica que no va a los baños, sino a las fábricas de chips de última generación. Y ahora, un fondo activista está diciendo en voz alta lo que muchos en Wall Street empiezan a sospechar que el verdadero motor de Toto no es lo que piensas.
El motor oculto detrás del boom de la IA
En el corazón de cada centro de datos de Meta, Amazon o SK Hynix, donde miles de servidores procesan inteligencia artificial, hay chips de memoria NAND. Y para fabricarlos, se necesitan componentes extremadamente delicados. Uno de ellos son las mordazas electrostáticas, piezas cerámicas que sujetan las obleas de silicio durante el proceso de fabricación, mantienen su temperatura controlada y evitan cualquier contaminación. Toto lleva fabricándolas en serie desde 1988, pero fue solo recientemente cuando el mundo financiero comenzó a darse cuenta de que este negocio no es un apéndice es una pieza clave.
Este segmento forma parte de la división de "cerámica avanzada", que representa cerca del 42% del beneficio operativo total de Toto. Es decir, casi la mitad de sus ganancias no vienen de inodoros con calefacción, sino de componentes esenciales en la cadena de fabricación de semiconductores. Un dato que, según el fondo activista Palliser Capital, ha sido sistemáticamente ignorado por los mercados.
La carta que sacudió a los inversores
Palliser Capital, con sede en el Reino Unido y accionista relevante de Toto, envió una carta a la junta directiva en la que no solo reclama más transparencia, sino un cambio de rumbo estratégico.
"Toto es el beneficiario de memoria IA más infravalorado y pasado por alto" - representante de Palliser Capital, fondo activista
El mensaje es claro la compañía está subestimando su propio valor. El fondo critica que Toto no está comunicando con suficiente fuerza la importancia de su división de cerámica avanzada y que la asignación de capital interno no favorece suficientemente este segmento. La tecnología cerámica de Toto está especialmente adaptada para el grabado criogénico, un proceso que se vuelve crítico a medida que los chips de memoria NAND se construyen con más capas y mayor densidad. En otras palabras, justo lo que exige la IA moderna.
¿Un potencial de revalorización del 55%?
Palliser no solo señala el problema. Ofrece soluciones. Entre sus propuestas expandir el negocio de cerámica avanzada, vender participaciones cruzadas que Toto mantiene en otras empresas japonesas y, sobre todo, aprovechar mejor los 76.000 millones de yenes en caja que acumula la compañía, unos 496 millones de dólares. El fondo estima que, si Toto actúa en esta dirección, su acción podría subir más de un 55%.
Y no es una predicción en el vacío. Las acciones de Toto ya han subido más de un 60% en el último año. A finales de enero, tras que Goldman Sachs elevara su recomendación a comprar, citando la escasez de memoria como un impulso clave, el valor se disparó un 11% en una sola jornada. Fue su mayor alza en cinco años. Bloomberg también ha destacado el potencial de esta división, reflejando un cambio de narrativa en los mercados.
La paradoja de la dependencia tecnológica
Pero no todo es optimismo. Tom"s Hardware, especializado en análisis técnico del sector, advierte que, aunque las mordazas electrostáticas son clave en la fabricación avanzada, su crecimiento depende de que los grandes fabricantes de memoria expandan su producción. Y por ahora, empresas como Samsung o Kioxia están siendo cautelosas. Temen que, si el boom de la IA se desacelera, podrían enfrentarse a un exceso de oferta. El futuro de Toto, en este sentido, está atado al pulso de la demanda de IA.
Lo curioso es que Toto no está sola en este extraño cruce entre lo cotidiano y lo tecnológico. En Japón, hay más ejemplos de compañías con perfiles insospechados. Ajinomoto, conocida por sus saborizantes, fabrica películas aislantes para chips aprovechando su experiencia con aminoácidos. Kao, una empresa de cosméticos, tiene un negocio dedicado a la limpieza de obleas de silicio. Son casos que revelan una verdad incómoda para muchas grandes tecnológicas la cadena de valor de los semiconductores está llena de actores silenciosos, pero indispensables.
El valor de lo invisible
La historia de Toto es un recordatorio a veces, las innovaciones más disruptivas no vienen de startups con sede en Silicon Valley, sino de empresas centenarias que evolucionan en silencio. Su cerámica no brilla en los salones de baño, pero es esencial en las salas limpias donde se construye el futuro. Y mientras los inversores corren tras las últimas novedades en IA, puede que el verdadero valor esté en lo que sostiene los chips, no en los chips mismos.
Quizá el mayor riesgo no sea subestimar la tecnología. Sea subestimar a quienes la hacen posible.