Casi la mitad en España ya ha preguntado a una IA por salud: el 18% fue al médico por su consejo

Un estudio de la Cátedra CAMELIA USC-Plexus con 4.700 encuestas revela que el 18% acudió a consulta por recomendación de una IA y otro 18% no fue al médico por la información recibida.

21 de julio de 2026 a las 14:19h
Casi la mitad en España ya ha preguntado a una IA por salud: el 18% fue al médico por su consejo
Casi la mitad en España ya ha preguntado a una IA por salud: el 18% fue al médico por su consejo

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Casi una de cada dos personas en España ya ha preguntado alguna vez a una inteligencia artificial por un asunto de salud.

El dato sale de un estudio de la Cátedra CAMELIA USC-Plexus elaborado a partir de 4.700 encuestas a mayores de edad de las 17 comunidades autónomas. No habla de una curiosidad marginal, sino de una práctica que ya forma parte de la relación cotidiana con la información sanitaria.

La consulta digital ya influye en lo que ocurre fuera de la pantalla

Ahí aparece una de las cifras más delicadas del informe. El 18 % de los encuestados acudió a una consulta médica siguiendo la recomendación de un sistema de inteligencia artificial.

Otro 18 % tomó la decisión contraria y no fue al médico porque consideró suficiente la información recibida. La misma herramienta, por tanto, está empujando a algunas personas hacia la consulta y apartando a otras de ella.

No es un matiz menor.

Cuando la inteligencia artificial actúa como apoyo técnico o administrativo, la aceptación crece. Ocurre con la gestión de citas, la interpretación de pruebas diagnósticas o el análisis de imágenes médicas, un terreno donde ya han aparecido aplicaciones en radiología pública.

La comodidad se reduce cuando el sistema entra en decisiones clínicas de mayor relevancia. Aproximadamente la mitad de los encuestados reconoce que le incomoda la idea de que una inteligencia artificial participe en decisiones sobre su salud, aunque una proporción similar cree que también puede mejorar la calidad de la atención sanitaria.

La mayoría acepta ayuda, pero no quiere ceder el diagnóstico

El modelo que reúne más apoyo es el mixto. El 49,8 % prefiere que los profesionales sanitarios trabajen con el respaldo de la inteligencia artificial.

Cuatro de cada diez, sin embargo, quieren que el diagnóstico dependa exclusivamente de profesionales humanos. La fotografía que deja la encuesta no es de rechazo frontal ni de entrega ciega, sino de una confianza vigilada.

También pesa el miedo al error. El 64 % teme que la inteligencia artificial pueda cometer fallos que un profesional sanitario evitaría, una prevención que encaja con problemas en diagnósticos iniciales vistos en otras evaluaciones.

A esa reserva se suma otra preocupación menos técnica y más humana. El 62,3 % considera que la atención sanitaria puede perder parte de su componente humano si esta tecnología gana peso en la relación asistencial.

La confianza depende tanto de la transparencia como del acceso

Hay un requisito que reúne un consenso casi total, y el 86,8 % considera imprescindible que el paciente sea informado cuando durante su atención sanitaria se emplea inteligencia artificial.

La exigencia de saber cuándo interviene un sistema automático convive con un margen relevante de confianza institucional. El 59 % cree que el sistema sanitario español incorporará esta tecnología de forma responsable y con las garantías necesarias.

Además, el 54,9 % piensa que la inteligencia artificial puede mejorar el acceso a la asistencia sanitaria para quienes viven en zonas rurales o tienen dificultades de desplazamiento. Entre la promesa de acercar servicios y el temor a deshumanizar la consulta, la encuesta dibuja un equilibrio incómodo que ya afecta a decisiones muy concretas, incluso a algo tan básico como ir o no ir al médico.

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