Cataluña crece un 2,5%, pero el 24,8% de su población sigue bajo el umbral de la pobreza

Hoy, la IA puede automatizar la mitad de las tareas en el 15,3% de los puestos de trabajo. Y el 28% de los empleos presentan un riesgo alto o muy alto de exposición a la automatización.

22 de febrero de 2026 a las 13:30h
Cataluña crece un 2,5%, pero el 24,8% de su población sigue bajo el umbral de la pobreza
Cataluña crece un 2,5%, pero el 24,8% de su población sigue bajo el umbral de la pobreza

Cuando se habla de economía, los grandes números suelen ocupar las portadas. El crecimiento del PIB, la tasa de empleo, el superávit comercial. En Cataluña, las previsiones para 2025 son halagüeñas un 2,5% de crecimiento económico, según las estimaciones del Govern. Parece un escenario saludable. Pero detrás de esas cifras pulsan realidades muy distintas. Porque si bien el motor de la economía sigue rugiendo, muchos bolsillos no lo notan. De hecho, casi una cuarta parte de la población vive por debajo del umbral de la pobreza. Un dato que no es solo estadístico, sino humano. Un 24,8% de la sociedad catalana, más de dos millones de personas, enfrenta cada día decisiones imposibles pagar la luz o la comida, el alquiler o los libros del colegio.

El informe que mira más allá del PIB

Este martes, el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, presentó el Informe Social 2025, un documento que no pretende ser solo un diagnóstico, sino una brújula. Elaborado por la Oficina del Plan Piloto para Implementar la Renta Básica Universal, bajo la coordinación de Guillem Vidal, el informe no se limita a repetir datos conocidos. Va más profundo. Su objetivo es servir de base para las futuras políticas sociales de Cataluña, y su presentación llega en un momento clave justo cuando se inician las negociaciones para los presupuestos autonómicos. No es casualidad. El contexto político y económico exige decisiones urgentes, y el informe llega como un llamado a la acción.

Desde su creación en la legislatura de Pere Aragonès, la oficina ha evolucionado. El pacto entre PSC y ERC para la investidura de Illa mantuvo su existencia, aunque se redefinieron sus funciones. Ahora no solo explora la viabilidad de una renta básica, sino que también se encarga de elaborar periódicamente este informe social y diseñar planes piloto para nuevas prestaciones. Un giro que subraya un cambio de enfoque de la teoría a la acción, del debate al diseño de soluciones concretas.

Diez tensiones que sacuden la convivencia

El informe identifica diez grandes tensiones sociales que están redefiniendo el tejido catalán. No son problemas aislados, sino nudos entrelazados que se retroalimentan. La desigualdad económica es uno de los más visibles. El 1% más rico de la población acumula el 27,5% de la riqueza del territorio. Es una cifra abrumadora. Para ponerla en perspectiva este grupo posee casi cinco veces más riqueza que el 50% más pobre de la sociedad. Una brecha que no se cierra con crecimiento económico, sino que se ensancha con cada año de inflación, de subida de alquileres, de salarios estancados.

Y es que, aunque los salarios nominales hayan crecido un 28,2% entre 2008 y 2023, el poder adquisitivo se ha reducido un 3,3%. Menos dinero real en el bolsillo, a pesar de que las nóminas digan lo contrario. Mientras tanto, el coste de la vida ha explotado. Entre 2014 y 2024, los precios de la vivienda y los suministros subieron un 33% de media. Los alimentos, un 32%. El transporte, un 16%. Y los alquileres, en particular, han aumentado un 129% desde el año 2000. La vivienda se ha convertido en el principal factor de empobrecimiento, según el informe, y no es difícil entender por qué. En una ciudad como Barcelona, pagar más de la mitad del sueldo por un piso de 60 metros cuadrados ya no es excepción, sino norma.

Pobreza que se hereda y se cronifica

El 24,8% de la población en riesgo de pobreza no es solo un número frío. Detrás hay familias enteras, niños, ancianos, personas en situación de precariedad constante. Y entre ellos, un grupo especialmente vulnerable los menores. El 36,5% de los niños y niñas en Cataluña viven en situación de pobreza. Más de un tercio de la infancia. Esto no es solo un problema de recursos, sino una sentencia de desigualdad de oportunidades. Porque el informe también señala que el origen social determina el acceso a una educación de calidad, y con ello, el futuro laboral. Las desigualdades de la infancia no se quedan en la infancia se prolongan en el tiempo, se transmiten de generación en generación.

Pero incluso quienes trabajan no escapan. El 12% de los ocupados sigue por debajo del umbral de la pobreza. El empleo, muchas veces, no libera. Es un empleo precario, a tiempo parcial, mal remunerado. Un empleo que no alcanza para salir adelante. La cronificación de la pobreza es ya la cuarta tensión principal del sistema social, y su dimensión humana es devastadora dos millones de personas viviendo al límite, con la incertidumbre como compañera constante.

El reto demográfico más mayores, menos nacimientos

Al mismo tiempo, la estructura de la población cambia drásticamente. El 19,5% de los habitantes de Cataluña tiene 65 años o más. Son más de un millón y medio de personas mayores. Y 320.000 de ellas viven solas. El envejecimiento es uno de los retos más acuciantes del Estado del Bienestar. Las necesidades de cuidados, salud, atención domiciliaria, aumentarán exponencialmente en los próximos años. Pero las proyecciones no vienen acompañadas de un plan financiero claro. El informe no cuantifica el coste presupuestario de estas medidas, pero sí advierte que el sistema de salud, aunque sólido, ya muestra diferencias entre clases sociales y territorios.

Y mientras envejecemos, nacemos menos. La tasa de natalidad está en mínimos históricos 1,08 hijos por mujer. Una cifra insuficiente para mantener la población estable. La inmigración, que ya representa el 18% de la población y el 28% de los ocupados, será clave para equilibrar esta balanza. Pero también traerá nuevos retos de acogida, integración, acceso a servicios. El informe anticipa más tensiones en este frente, y llama a prepararse con políticas activas, no reactivas.

El sistema de protección insuficiente pero vital

El sistema de protección social hace un esfuerzo notable. Reduce un 30,9% el índice de Gini, la medida que cuantifica la desigualdad de renta. Es un logro importante. Y donde más funciona es en la protección de las personas mayores las pensiones, en general, evitan que la pobreza entre los jubilados sea aún más alta. Pero en otros ámbitos, la cobertura es débil. La renta garantizada de ciudadanía cubre solo el 15,9% de los hogares en riesgo de pobreza. El Ingreso Mínimo Vital, un pilar del Estado español, alcanza al 34%. Más de la mitad de las familias en situación de vulnerabilidad no reciben este apoyo. Una grieta enorme en la red de seguridad.

El informe incluye un mapa territorial del coste de la vida que revela una disparidad clara el área metropolitana de Barcelona es la más cara, especialmente por el precio de la vivienda. Pero no es solo un problema de renta, sino de acceso. Y no solo de acceso, sino de dignidad.

El futuro del trabajo y el impacto de la inteligencia artificial

El informe también mira al futuro. Y advierte sobre un fenómeno que muchos aún subestiman el impacto de la inteligencia artificial en el empleo. Hoy, la IA puede automatizar la mitad de las tareas en el 15,3% de los puestos de trabajo. Y el 28% de los empleos presentan un riesgo alto o muy alto de exposición a la automatización. No se trata solo de fábricas o servicios repetitivos. Afecta a administrativos, traductores, analistas, incluso docentes. La disrupción laboral no es una amenaza lejana ya está ocurriendo. Y el sistema de protección social no está preparado para absorber esos impactos de forma preventiva.

"Aunque la economía catalana vaya bien en términos macroeconómicos, estas grandes cifras no llegan a los bolsillos de todos los ciudadanos el 24,8% de la población está por debajo del umbral de la pobreza" - Departament de Drets Socials, Informe Social 2025

Esta frase resume el corazón del informe. El crecimiento no es sinónimo de bienestar. Y el bienestar no se mide solo en productos interiores brutos, sino en la capacidad de cada persona para vivir con dignidad. El Govern, consciente de la urgencia, ha sido claro. Salvador Illa lo dijo sin rodeos se necesitan más recursos. Pero también se necesitan más inteligencia, más coordinación, más visión de conjunto.

Una mirada integrada para un futuro más justo

El informe no se queda en el diagnóstico. Propone caminos. Atajar el alto coste de la vida y de la vivienda. Garantizar la igualdad de oportunidades. Reducir la pobreza infantil. Reforzar la seguridad económica ante los cambios en el mundo del trabajo, especialmente por la irrupción de la IA. Fortalecer el sistema de cuidados para una población que envejece. Y, sobre todo, transformar el sistema de protección social para que sea más preventivo, que anticipe los problemas en lugar de reaccionar cuando ya es tarde.

El Estado del Bienestar, advierte el informe, "no está encajando bien los riesgos sociales complejos". Pero esa no es una sentencia de muerte. Es una llamada a la reforma. A repensar lo que significa proteger. Porque proteger no es solo dar una ayuda. Es construir condiciones para que nadie caiga. Es diseñar un sistema que no cure síntomas, sino que prevenga las enfermedades sociales. Y eso, como bien sabe cualquier médico, es siempre más eficaz que curar.

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