ChatGPT imita letras manuscritas con una foto y abre un riesgo de privacidad, según un aviso de Xabi

Xabi alertó en TikTok de que ChatGPT puede leer texto manuscrito y generar una imagen con caligrafía parecida. OpenAI no ofrece clonación de letra como función, pero la combinación de herramientas lo permite.

30 de agosto de 2026 a las 13:45h
ChatGPT imita letras manuscritas con una foto y abre un riesgo de privacidad, según un aviso de Xabi
ChatGPT imita letras manuscritas con una foto y abre un riesgo de privacidad, según un aviso de Xabi

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Una foto de unos deberes y otra de una letra cualquiera bastan para abrir una grieta incómoda.

El 23 de diciembre de 2025, el divulgador de IA Xabi lanzó en TikTok una advertencia con tono de alarma. “ChatGPT ha cruzado una línea muy peligrosa y casi nadie está hablando de ello”, dijo al mostrar cómo el sistema podía leer texto manuscrito y devolver una imagen nueva con una caligrafía parecida.

ChatGPT ya puede imitar el aspecto de una letra

La secuencia es sencilla y, precisamente por eso, inquieta. Basta con fotografiar un documento escrito a mano, dejar que ChatGPT reconozca el contenido y pedir después una imagen nueva con palabras que conserven una apariencia semejante a la escritura original.

OpenAI reconoce esa combinación de funciones y explica que su servicio analiza imágenes para extraer su contenido, puede editar imágenes cargadas añadiendo texto y ha mejorado la representación de palabras dentro de las imágenes. No habla de una herramienta diseñada para clonar caligrafías, pero el resultado práctico permite acercarse bastante cuando alguien aporta una muestra previa.

Ahí está el matiz decisivo.

Xabi convirtió esa posibilidad en una demostración fácil de entender para cualquiera que haya pisado un aula. Usó la foto de unos deberes sin hacer para que el sistema resolviera ejercicios y empleó también la imagen de la letra de un usuario para generar texto con un aspecto similar.

La función no existe como botón, pero el resultado aparece

No hay una opción específica llamada clonación de caligrafía. Aun así, la suma de reconocimiento visual y edición de imágenes deja a mano un atajo que hasta hace poco exigía más tiempo, más destreza o programas especializados.

La propia OpenAI introduce límites que rebajan cualquier idea de precisión automática. La compañía advierte de fallos cuando la imagen contiene letras giradas, texto pequeño o fotografías poco nítidas, tres obstáculos muy comunes en una captura hecha deprisa con el móvil.

En el fondo, la discusión no gira solo alrededor de copiar una letra.

También entra en juego qué material subimos a estos servicios y de quién es ese rastro gráfico que dejamos allí. La Agencia Española de Protección de Datos advierte de las consecuencias de cargar en herramientas de inteligencia artificial documentos con datos personales o muestras que pertenecen a otra persona.

Subir una muestra manuscrita también expone datos personales

Una letra manuscrita parece un detalle menor, casi doméstico, pero puede funcionar como una huella reconocible en determinados contextos. Esa advertencia encaja con otros debates recientes sobre autoría, autenticidad y confianza alrededor de ChatGPT, como ya ocurrió con las erratas como señal humana.

Resulta fácil imaginar el salto a la vida cotidiana. Un alumno podría presentar tareas con una letra que no ha escrito, igual que otra persona podría reutilizar una muestra ajena para fabricar una nota con apariencia creíble.

La paradoja es clara.

ChatGPT no ofrece una función oficial de clonación de caligrafía y, al mismo tiempo, sí reúne piezas suficientes para acercarse a ese efecto con una simple foto. Entre esa capacidad improvisada y la advertencia de la AEPD sobre datos personales queda un terreno gris donde una muestra de escritura deja de ser solo tinta sobre papel.

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