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Preguntar a un chatbot por drogas o alcohol ya forma parte de la rutina de una franja nada menor de los adultos jóvenes en Estados Unidos.
Un estudio publicado en JMIR Formative Research indica que más del 32% de las personas de entre 18 y 29 años han usado herramientas como ChatGPT para buscar información sobre consumo de sustancias. La investigación partió de una encuesta a casi 1.000 estadounidenses de esa edad.
La consulta ya no es esporádica
No hablamos solo de una búsqueda ocasional. Aproximadamente la mitad de quienes recurrieron a la IA para informarse sobre drogas o alcohol lo hizo al menos una vez al mes.
Ese dato encaja con otra tendencia más amplia que ya asoma en la salud digital, como ocurre en consultas de salud mental con chatbots. Encuestas recientes señalan que hasta dos tercios de los adultos jóvenes usan IA para obtener información y consejos médicos, además de mostrar niveles altos de confianza en esas respuestas.
Mireia Triguero Roura, investigadora principal e investigadora postdoctoral en el Instituto Rutgers para la Salud, Política de Atención Médica e Investigación sobre el Envejecimiento de New Brunswick, pone el foco en el grupo más expuesto.
"El uso de estas herramientas puede llevar a comportamientos de consumo de sustancias mal informados o de otro modo riesgosos entre los jóvenes, que son el grupo de edad más afectado por los efectos adversos del consumo de sustancias". - Mireia Triguero Roura, investigadora principal e investigadora postdoctoral del Instituto Rutgers para la Salud, Política de Atención Médica e Investigación sobre el Envejecimiento
La advertencia importa porque aquí no está en juego una duda abstracta, sino decisiones que pueden tocar el cuerpo de forma inmediata. Más del 32% de los jóvenes adultos ya consulta a la IA sobre drogas o alcohol, de modo que un error probable deja de ser una anécdota técnica.
Quién usa más la IA también revela una brecha
Los participantes negros y los hombres presentaron mayores probabilidades de utilizar la IA para buscar información sobre consumo de sustancias.
Ahí aparece una pregunta incómoda. Si unos grupos recurren más que otros a estos sistemas para hablar de drogas, quizá no solo influye la comodidad de la pantalla.
La propia Triguero Roura sitúa esa diferencia en varios factores a la vez, desde el acceso a la atención médica hasta el estigma, la confianza y las formas de buscar información sanitaria. En otras palabras, el chatbot puede estar ocupando el espacio que otras puertas del sistema de salud no terminan de abrir.
"Las disparidades observadas en quién elige usar IA para consultas relacionadas con drogas podrían reflejar diferencias en el acceso a la atención médica, el estigma, la confianza y los comportamientos de búsqueda de información sobre salud". - Mireia Triguero Roura, investigadora principal e investigadora postdoctoral del Instituto Rutgers para la Salud, Política de Atención Médica e Investigación sobre el Envejecimiento
Esa sustitución ya se percibe en otros ámbitos próximos, incluidos riesgos conversacionales en salud mental, donde la conversación puede sonar razonable al principio y torcerse unos turnos después. En el terreno del consumo de sustancias, esa deriva tiene un peso añadido porque una recomendación dudosa puede confundirse con consejo práctico.
El problema no es solo quién pregunta, sino qué responde la máquina
Los investigadores describen estos chatbots como modelos de lenguaje probabilístico capaces de reproducir con facilidad información errónea. Eso introduce una contradicción muy actual, porque cuanto más natural parece una respuesta, más fácil resulta tomarla por fiable.
En su artículo, el equipo concluye que la IA generativa se está convirtiendo en otra parte de los entornos de salud digital que usan los adultos jóvenes. La cuestión de salud pública no nace solo del volumen de uso, sino de la información que circula a través de esas interfaces.
El comunicado de la Universidad de Rutgers que difundió estos resultados lleva fecha del 24 de octubre de 2026. Entre una encuesta a casi 1.000 jóvenes, un uso mensual que ronda a la mitad de quienes preguntan y un 32% que ya consulta sobre drogas o alcohol, la escena queda bastante clara.