Chegg cae 99%: de 11.000 millones en 2020 a 120 millones hoy tras ChatGPT, y recorta 45% para virar a formación corporativa

La IA reconfigura el sector: Chegg desploma más del 99% y recorta 45% antes de apostar por formación para empresas, mientras Wall Street marca récord y Apple inicia nuevo liderazgo.

01 de mayo de 2026 a las 15:08h
Chegg cae 99%: de 11.000 millones en 2020 a 120 millones hoy tras ChatGPT, y recorta 45% para virar a formación corporativa
Chegg cae 99%: de 11.000 millones en 2020 a 120 millones hoy tras ChatGPT, y recorta 45% para virar a formación corporativa

El mundo cambia, y a veces basta un par de años incluso meses para que empresas que parecían inamovibles se tambaleen, mientras otras, más ágiles o mejor posicionadas, asumen el liderazgo. No se trata de magia, sino de adaptación. Y en los últimos tiempos, esa adaptación ha tenido un nombre inteligencia artificial. Un término que, a finales de 2022, no era más que una promesa para muchos, pero que desde entonces ha actuado como un terremoto silencioso bajo los cimientos del sector tecnológico y educativo.

Cuando la IA se lleva por delante un modelo

Uno de los casos más ilustrativos es el de Chegg. Hasta hace poco, era un nombre omnipresente entre estudiantes universitarios en Estados Unidos. Su modelo ofrecer soluciones paso a paso a ejercicios, guías de estudio y tutorías en línea. Funcionaba. Tanto que en 2020 alcanzó una capitalización de 11.000 millones de dólares. Hoy, su valor ronda los 120 millones. El desplome supera el 99%. Un colapso que no viene de una mala gestión aislada ni de un escándalo, sino de una disrupción tecnológica que nadie, al menos en su momento, supo prever.

La llegada de ChatGPT marcó el antes y el después. De repente, los estudiantes no necesitaban suscripciones mensuales ni esperar respuestas de tutores humanos una IA podía resolver problemas de cálculo, redactar ensayos o explicar teorías científicas en segundos. Y lo hacía gratis, o por una fracción del coste. Chegg perdió tráfico, perdió ingresos, perdió confianza en los mercados. En febrero de 2025, la empresa decidió dar un paso histórico demandar a Google por su sistema AI Overviews, al que acusó de desviar el tráfico que antes llegaba a su plataforma. Era una batalla contra el viento, pero también un grito de socorro su modelo de negocio ya no era sostenible.

El giro forzado de los estudiantes al talento corporativo

En octubre de 2025, Chegg anunció un recorte del 45% de su plantilla. Un dato duro, con impacto humano directo. Pero ese mismo día, la empresa reveló su nueva hoja de ruta un giro estratégico hacia la formación profesional para empresas. Ya no se trataba de ayudar a aprobar exámenes, sino de preparar empleados para industrias que evolucionan a toda velocidad. Un intento de reinventarse, de aprovechar su experiencia en educación digital y canalizarla hacia un mercado más corporativo. El problema es que, en ese nuevo campo, no está sola. Empresas como Coursera, LinkedIn Learning o incluso plataformas internas de gigantes tecnológicos ya dominan gran parte del terreno.

Mientras, en Wall Street récords y calma aparente

Mientras Chegg se reconfigura, el S&P 500 marcaba un nuevo récord histórico el 27 de abril de 2025 7.178 puntos. Un dato que, a primera vista, parece indicar euforia. Pero la historia bursátil es una maestra de la ironía. Desde 1950, según RBC Global Asset Management, el riesgo de que el índice sufra una corrección superior al 10% al año siguiente de un nuevo máximo es solo del 9%. Y a cinco años vista, nunca ha terminado con pérdidas superiores al 10%, ni siquiera tras crisis que parecían insalvables el crack de 1987, el estallido de la burbuja punto com, la crisis financiera de 2008. La bolsa, en el largo plazo, tiende a subir. Pero no lo hace en línea recta. Y no todos los barcos navegan con la misma velocidad.

De hecho, analistas como los de Deutsche Bank ya apuntan a 8.000 puntos para finales de 2025. JPMorgan, por su parte, elevó su previsión a 7.600, con un escenario alcista también en 8.000. Son cifras que respiran optimismo. Pero también ocultan tensiones ¿quién lidera ese crecimiento? No es casualidad que Apple, durante años el motor del mercado, haya sido superada en valoración por Alphabet y Nvidia. Dos empresas con una ventaja clara están en la vanguardia de la IA.

El adiós de Cook y el nacimiento de una nueva era en Apple

Tim Cook se despide tras 15 años al frente de Apple. En ese tiempo, creó 3,66 billones de dólares de valor. La capitalización de la compañía se multiplicó por diez. Su peso en el mercado bursátil estadounidense superó el 6%. Un legado sólido, construido sobre la excelencia operativa, la cadena de suministro impecable y la fidelización de usuarios. Pero también sobre un ecosistema que, en IA, no ha brillado con la misma intensidad.

Ahora, el testigo pasa a John Ternus, un ingeniero de 50 años cuyo nombre resonaba más en los pasillos de Cupertino que en los titulares. Su desafío es mayúsculo liderar una Apple valorada en casi 4 billones de dólares, pero que necesita demostrar que puede innovar más allá del hardware. Su primera prueba pública será el lanzamiento del iPhone plegable, previsto para después del verano. Un producto que, si bien es tecnológicamente ambicioso, llega tarde Samsung, Huawei y otros ya dominan ese segmento.

¿Es una señal de que Apple ha perdido velocidad? No necesariamente. Pero sí de que el mundo ha cambiado. La carrera ya no es solo de diseño o experiencia de usuario. Es de algoritmos, de datos, de modelos capaces de anticipar lo que necesitamos antes de que lo pidamos. Y en esa carrera, los que antes lideraban ahora miran atrás, buscando no perder el ritmo.

La historia de Chegg, el récord del S&P 500, el relevo en Apple son hilos distintos de una misma trama. La tecnología no perdona. Los modelos que no evolucionan se desvanecen. Y los líderes, por grandes que hayan sido, terminan cediendo el paso. El futuro no se anuncia con ruido. A veces, llega en silencio, con una respuesta generada por una máquina, con un nuevo récord en una pantalla, o con el nombramiento de un ingeniero que apenas conocemos. Pero cuando miramos atrás, nos damos cuenta ya había pasado.

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