China añade 542,7 GW de capacidad eléctrica en 2025, más que toda la red de India o Alemania

"El verdadero desafío no es generar energía, sino gestionarla en tiempo real a esta escala" - Li Wei

10 de febrero de 2026 a las 12:35h
China añade 542,7 GW de capacidad eléctrica en 2025, más que toda la red de India o Alemania
China añade 542,7 GW de capacidad eléctrica en 2025, más que toda la red de India o Alemania

China ha añadido en 2025 una cantidad de capacidad eléctrica que muchos países tardarían décadas en alcanzar. En solo un año, incorporó 542,7 gigavatios (GW) a su sistema. Esta cifra no es solo un número técnico supera la capacidad total instalada en India, Alemania o Japón. Solo Estados Unidos tiene más, con 1.373 GW, pero ese volumen se acumuló a lo largo de cerca de un siglo. China lo ha hecho en menos de cinco años. Su capacidad total ahora ronda los 3.890 GW, un 16,1% más que en 2024. Es un salto tan brutal que obliga a repensar qué significa construir infraestructura a escala planetaria.

El pulso energético de una superpotencia

Detrás de este crecimiento hay una estrategia clara garantizar un suministro eléctrico estable y abundante, reducir la dependencia de combustibles fósiles importados y posicionarse como líder en industrias del futuro. La energía barata y abundante es el sustrato de la inteligencia artificial, la robótica o la fabricación de materiales avanzados. Sin ella, no hay competitividad. China entiende la energía no como un servicio, sino como un arma estratégica. Y está forjándola con una intensidad que no tiene precedentes.

Lo que sorprende no es solo la magnitud, sino la velocidad. Estados Unidos tardó alrededor de cien años en acumular su actual capacidad energética. China, en cuatro años, ha añadido 1.515,3 GW. Eso es más que toda la potencia que tiene hoy funcionando en territorio estadounidense. Este despliegue no responde a necesidades inmediatas, sino a una visión de dominio industrial a largo plazo.

El mix que alimenta la máquina

La mayor parte del crecimiento proviene de fuentes renovables solar y eólica se llevan la mayor parte del pastel. Pero no es una transición limpia de manual. Las centrales térmicas de carbón y gas también han batido récords de instalación. Es una paradoja aparente mientras el mundo pide reducir el carbón, China lo sigue construyendo. La razón es simple la intermitencia de las renovables exige respaldo. Aunque el sol y el viento generen mucho, no lo hacen todo el tiempo. Por eso, China está sobredimensionando su sistema, construyendo más capacidad de la que necesita en cada momento, para asegurar que nunca falle.

Los incrementos en energía nuclear y en hidroeléctrica han sido más moderados, pero no por falta de apuesta. Ambas requieren más tiempo, más inversión inicial y más planificación territorial. En cambio, los paneles solares y los aerogeneradores se montan rápido, se despliegan en desiertos, en techos, en lagos artificiales. Y China los produce en serie, con costes que ningún otro país puede igualar.

Mover la energía el reto del transporte

Generar energía en el desierto del Gobi es inútil si no llega a las fábricas y ciudades del este. Por eso, China está desplegando una red masiva de Corriente Continua de Alto Voltaje (HVDC), capaz de transportar electricidad a miles de kilómetros con mínimas pérdidas. En esta red opera el transformador de ultra alta tensión más grande del mundo, un gigante tecnológico que convierte y regula flujos eléctricos a una escala inimaginable hace solo una década. Esta infraestructura invisible es tan clave como las placas solares sin ella, la energía no sirve.

El eslabón final almacenar para no desperdiciar

El problema de generar tanto con fuentes intermitentes es el excedente. A mediodía, con sol pleno, se puede producir más de lo que el sistema consume. Si no se almacena, esa energía se pierde. China lo sabe, y está invirtiendo a lo grande en dos tecnologías baterías de litio y bombeo hidráulico. Las primeras permiten respuestas rápidas, equilibrar picos de demanda. Las segundas, aunque más lentas, tienen una capacidad de almacenamiento masivo se bombea agua a embalses altos cuando hay excedente y se libera para generar electricidad cuando escasea.

Estas inversiones no son accesorias. Son el cierre del círculo. Sin almacenamiento, no hay estabilidad. Y sin estabilidad, no hay confianza para que las industrias más exigentes, como la fabricación de chips o la computación de alto rendimiento, se asienten allí.

Un modelo que desafía todas las predicciones

Lo que está haciendo China no encaja en los modelos tradicionales de transición energética. No es solo verde, ni solo gris. Es una hibridación brutal de tecnología, planificación estatal y escala industrial. Mientras Europa discute sobre subsidios y Estados Unidos avanza con incentivos sectoriales, China actúa como una sola entidad, con un objetivo claro.

"El verdadero desafío no es generar energía, sino gestionarla en tiempo real a esta escala" - Li Wei, director de planificación energética de la Administración Nacional de la Energía de China

Este pulso energético no es solo relevante para quien estudia economía o medio ambiente. Tiene consecuencias directas en el precio de los productos, en la ubicación de las fábricas del futuro y en quién define las reglas del juego tecnológico global. Y mientras el mundo observa, China ya está conectando el siguiente parque eólico, el siguiente campo solar, el siguiente transformador. La red sigue creciendo, segundo a segundo.

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