China autoriza la importación de más de 400,000 chips H200 de NVIDIA para IA avanzada

La autorización inicial beneficia a tres gigantes ByteDance, Alibaba y Tencent. Pueden importar más de 400.000 unidades del H200, en una operación que podría superar los 10.000 millones de dólares.

04 de febrero de 2026 a las 11:15h
China autoriza la importación de más de 400,000 chips H200 de NVIDIA para IA avanzada
China autoriza la importación de más de 400,000 chips H200 de NVIDIA para IA avanzada

China ha dado un paso inédito. Por primera vez desde que Washington endureció sus restricciones a la exportación de tecnología avanzada, el gobierno chino ha autorizado la importación de los potentes chips H200 de NVIDIA, diseñados específicamente para impulsar aplicaciones de inteligencia artificial. La noticia no llega por casualidad. Coincide con el recorrido de Jensen Huang, CEO de la compañía, por ciudades clave del gigante asiático Shanghái, Pekín, Shenzhen. Un viaje discreto, sin reuniones oficiales con altos cargos, pero cargado de simbolismo. Es como si, tras años de tensión, los hilos del diálogo técnico y comercial volvieran a entretejerse.

Una luz verde con condiciones

La autorización inicial beneficia a tres gigantes ByteDance, Alibaba y Tencent. Pueden importar más de 400.000 unidades del H200, en una operación que podría superar los 10.000 millones de dólares. Pero no es un cheque en blanco. Las condiciones, aunque no se han hecho públicas en detalle, sí han sido filtradas por fuentes cercanas a las negociaciones. Las empresas deben presentar planes claros sobre cómo utilizarán estos chips. El uso debe justificarse como necesario, especialmente en investigación y desarrollo avanzado en inteligencia artificial. Además, algunas de las aprobaciones incluyen un requerimiento clave los compradores deben presentar planes para integrar progresivamente chips fabricados localmente.

Esto no es solo un asunto comercial. Es un pulso tecnológico, geopolítico, estratégico. Las autoridades chinas exigen que ciertas tareas de entrenamiento de modelos y la mayoría de las cargas de inferencia se realicen con semiconductores nacionales. El mensaje es claro puedes usar tecnología extranjera, pero tu futuro debe ser autónomo. No se trata de abrir las compuertas, sino de abrir una esclusa con control de flujo.

El camino hasta aquí

El trayecto ha sido tortuoso. En abril, Estados Unidos bloqueó inicialmente la venta del H20 a China, temeroso de que su poder computacional pudiera usarse para aplicaciones militares o de vigilancia avanzada. Luego, la decisión se revirtió parcialmente. Pero Pekín respondió con advertencias no compren estos chips por razones de ciberseguridad. NVIDIA negó cualquier riesgo. El tira y afloja parecía sin salida.

Hasta octubre. Tras una reunión entre líderes de ambos países en Corea del Sur, Estados Unidos dio luz verde a la exportación del H200. Ahora, China responde con su propia autorización. Es una señal de tregua, frágil pero tangible, en una guerra tecnológica que parecía destinada a la escalada permanente. No es paz, pero sí una pausa concertada. Y en este tipo de escenarios, hasta un respiro puede cambiar el rumbo.

La sed de potencia

Las empresas chinas no están solo interesadas. Están hambrientas. Se estima que han solicitado más de dos millones de unidades del H200, una cifra que supera con creces la capacidad actual de producción de NVIDIA. El H200 ofrece un rendimiento seis veces superior al del H20, y aunque Huawei ha lanzado productos que compiten en ciertos segmentos, ninguno iguala aún el desempeño del chip estadounidense en cargas intensivas de IA.

Y hay un dato revelador. Según admitió Jensen Huang en octubre, la cuota de mercado de NVIDIA en chips de IA en China cayó del 95% a prácticamente cero durante el periodo de incertidumbre. Las empresas chinas siguieron avanzando, pero con herramientas más modestas. Ahora, con la posibilidad de acceder a tecnología de punta, el retraso acumulado podría compensarse en cuestión de meses.

De hecho, Huang ya planea su próximo movimiento. Según informaciones, tiene previsto viajar pronto a Taiwán para reunirse con socios de fabricación. El objetivo escalar la producción del H200 para atender la demanda china. No es solo una estrategia comercial. Es una carrera contra el tiempo. Porque mientras los chips avanzan, también lo hacen los planes de soberanía tecnológica de China.

El futuro en silicio

Este episodio no es solo sobre quién vende más chips. Es sobre quién define el futuro de la inteligencia artificial. La aprobación china no es un final, sino un capítulo intermedio. Las condiciones impuestas revelan una estrategia de fondo dependencia temporal, independencia como meta. China necesita ahora lo mejor del exterior para no quedarse atrás, pero todo indica que su apuesta a largo plazo está en el silicio propio.

Las grandes tecnológicas chinas respiran aliviadas. Tienen acceso, por fin, a la potencia que necesitan. Pero también saben que ese acceso tiene fecha de caducidad. El reloj de la autonomía ya está en marcha. Y cada H200 que entra por las aduanas chinas acerca un poco más el día en que ya no se necesite importar ninguno.

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