China fabrica 484.300 millones de chips en 2024 y reescribe el mapa del poder tecnológico

“Esto no es competencia de mercado; es una carrera estratégica”: así arma China su industria de chips

02 de marzo de 2026 a las 07:50h
China fabrica 484.300 millones de chips en 2024 y reescribe el mapa del poder tecnológico
China fabrica 484.300 millones de chips en 2024 y reescribe el mapa del poder tecnológico

China fabricó 484.300 millones de chips en 2024. Solo esa cifra, suelta y redonda, ya suena a récord de película. Pero no es ficción. Es un dato frío que esconde una revolución silenciosa. Detrás de esos números hay fábricas que no duermen, inversiones millonarias que se traducen en silicio y un plan de Estado que apunta a reescribir las reglas del juego tecnológico global. El gigante asiático no solo produce más chips que nunca; está construyendo, capa a capa, un ecosistema que podría cambiar el equilibrio de poder en la era de la inteligencia artificial.

La máquina que no se ve

El salto no es casual. En solo cuatro años, la producción china de semiconductores ha crecido un 85,2%. Un crecimiento que solo se entiende con una mano invisible muy visible la del Estado. En 2024, Pekín inyectó 47.500 millones de dólares en su industria de chips, superando con holgura los 39.000 millones que Estados Unidos destinó a través de su Chips Act. Esto no es competencia de mercado; es una carrera estratégica donde la tecnología es defensa, economía y soberanía al mismo tiempo.

Por ahora, China aún depende de actores extranjeros como TSMC, Samsung o ASML para acceder a los chips más avanzados. Pero esa dependencia se está erosionando. Huawei, por ejemplo, ya no es solo un fabricante de teléfonos. Es un pilar central en el desarrollo de procesadores dentro del ecosistema nacional. Y compañías como Biren y Moore Threads están emergiendo como actores clave en el campo de la inteligencia artificial.

La respuesta china al dominio occidental

Moore Threads, conocida en algunos círculos como la "NVIDIA china", lanzó a finales de 2024 su chip de IA Huashan. La empresa afirma que este procesador tiene "un rendimiento superior a la arquitectura Hopper de NVIDIA" y que "se acerca a la familia Blackwell". Son afirmaciones ambiciosas, ciertamente. Pero lo que importa no es solo el rendimiento técnico, sino el mensaje China ya no quiere copiar; quiere competir en la vanguardia.

En el otro extremo de la cadena, Changxin Memory Technology (CXMT) dio un paso clave al presentar su memoria DRAM DDR5 avanzada, con velocidades de hasta 8.000 megabits por segundo y capacidades de hasta 24 gigabits por matriz. Números que la colocan en el mismo rango que gigantes como Samsung, SK Hynix o Micron. Y este año, CXMT prevé iniciar la producción en masa de memoria HBM3, una tecnología crítica para los grandes modelos de IA.

Sin embargo, la brecha aún existe. SK Hynix ya trabaja en HBM4. Mientras tanto, China sigue sin poder producir eficientemente chips por debajo de los siete nanómetros. El talón de Aquiles sigue siendo la litografía EUV, una tecnología que depende de máquinas extremadamente complejas que solo ASML puede fabricar a escala.

El laboratorio secreto de Shenzhen

Pero China no se rinde. En un laboratorio de alta seguridad en Shenzhen, un equipo de antiguos ingenieros que trabajaron en ASML está desarrollando un prototipo de máquina EUV nacional. Trabajan con ingeniería inversa, pieza a pieza, intentando replicar un sistema que combina física cuántica, óptica de ultraprecisión y software de control extremo. Es un desafío monumental.

El escenario más optimista sitúa la disponibilidad de este prototipo en 2028. Hasta entonces, el país seguirá importando equipos clave. Pero ya no es cuestión de si podrá hacerlo, sino de cuándo. Y el gobierno lo sabe. El próximo Plan Quinquenal, el XV, que regirá el periodo 2026-2030, pide medidas "extraordinarias" para lograr "avances decisivos" en toda la cadena de suministro de semiconductores.

China no solo necesita máquinas. Necesita un ecosistema completo software de diseño, materiales especializados, talento ingenieril. Necesita cerrar el círculo. Y está dispuesta a pagar el precio.

El futuro en silicio

En 2024, los proveedores chinos cubrían el 14% de la demanda interna de chips. Para 2030, Goldman Sachs estima que esa cifra alcanzará el 37%. No es autosuficiencia, pero es progreso acelerado. Y en el mercado de maquinaria para semiconductores, la cuota china ya pasó del 4,9% en 2018 al 13,6% en 2024. No están ganando todas las batallas, pero están ganando terreno en el frente correcto el de la infraestructura.

La era de los semiconductores ya no es solo una carrera de velocidades. Es una batalla por el control de las herramientas que construyen el futuro. Y mientras el mundo discute sobre sanciones, patentes o alianzas, China sigue fabricando. Millones, miles de millones de chips. No todos son los más avanzados. Pero cada uno es un ladrillo en un muro que crece sin hacer ruido.

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