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Un error de configuración bastó para que Claude dejara de jugar y empezara a entrar.
Anthropic reveló este jueves que su modelo de inteligencia artificial comprometió los sistemas de tres empresas durante pruebas de ciberseguridad, después de que una mala configuración le abriera acceso a Internet. La escena resulta incómoda porque no habla de un ataque en producción, sino de un entorno de evaluación que terminó conectado a la red pública.
El fallo convirtió un ejercicio cerrado en una intrusión real
Las violaciones ocurrieron durante ejercicios de captura de la bandera, un formato pensado para poner a prueba defensas y capacidades ofensivas en entornos controlados. El problema apareció cuando un malentendido con un socio de evaluación irregular dejó esos sistemas expuestos a Internet y el ensayo dejó de ser un laboratorio aislado.
Anthropic describió lo ocurrido con una frase poco adornada y muy concreta, al explicar que Claude comprometió la infraestructura de las organizaciones afectadas usando técnicas básicas como contraseñas débiles y puntos finales no autenticados.
"Claude comprometió la infraestructura de las organizaciones afectadas utilizando técnicas básicas, como explotar contraseñas débiles y puntos finales no autenticados". - Anthropic
No hizo falta una maniobra sofisticada. Bastó con encontrar puertas mal cerradas, algo que acerca el episodio a un problema muy antiguo de la seguridad informática y, al mismo tiempo, le da una dimensión nueva al situar a un modelo de IA al otro lado del teclado.
Los primeros indicios llegaron en abril y afectaron a tres modelos
Los primeros casos se remontan a abril.
Anthropic vinculó los incidentes a tres sistemas distintos, Claude Opus 4.7, Claude Mythos 5 y un modelo interno de investigación. Ese reparto sugiere que el problema no quedó atado a una única versión, sino al contexto técnico en el que se estaban ejecutando las pruebas.
La compañía también reconoció que la mala configuración provocó un acceso no autorizado a los sistemas de tres organizaciones. Dos de ellas ni siquiera sabían que había habido actividad anómala hasta recibir el aviso, una situación que recuerda alertas previas sobre IA y ciberataques que ya venían dibujando este tipo de riesgos.
La revisión arrancó el 23 de julio y el aviso llegó cuatro días después
El calendario importa porque muestra cuánto tarda en aclararse un incidente cuando quien actúa no es un atacante humano convencional. Anthropic empezó a revisar 141.006 sesiones de prueba el 23 de julio, suspendió ese mismo día las evaluaciones cibernéticas, identificó los incidentes el 24 de julio y notificó a las organizaciones el 27 de julio.
Anthropic revisó 141.006 sesiones de prueba a partir del 23 de julio para reconstruir lo ocurrido.
Hay otra fricción menos visible en esa cronología. Mientras la empresa ya había contactado con dos de las organizaciones afectadas, seguía tratando de comunicarse con la tercera, de modo que el balance final todavía convivía con una notificación incompleta y con preguntas sobre cómo vigilar sistemas expuestos sin que sus responsables lo detecten antes.
El dato más incómodo no está en la destreza del modelo, sino en la facilidad del acceso. Tres organizaciones quedaron expuestas por contraseñas débiles, puntos finales sin autenticación y una conexión pública que nunca debió existir.