Entre los miles de desplazamientos que deja una feria, esta vez hubo un filtro nuevo en Córdoba. Un sistema de videovigilancia Avigilion, entrenado por agentes con imágenes de referencia, identificó por sí solo vehículos dedicados al transporte ilegal de pasajeros durante el penúltimo día de la Feria de Nuestra Señora de la Salud.
La escena tiene algo de cambio de época. Donde antes hacía falta que un agente reconociera matrículas, recorridos o patrones a simple vista, ahora una inteligencia artificial lanza alertas al detectar comportamientos ya aprendidos. Los vehículos señalados han sido propuestos para sanción tras esa activación automática.
La vigilancia aprendió a buscar un tipo muy concreto de vehículo
No se trató de una búsqueda general ni de una supervisión abstracta del recinto. Los agentes alimentaron el sistema con imágenes de referencia para que distinguiera un perfil concreto, el de los coches usados en transporte ilegal de pasajeros, una actividad especialmente sensible en jornadas con gran movimiento nocturno.
Esa precisión importa porque la feria concentra en pocas horas una mezcla difícil de gestionar, con tráfico intenso, visitantes desorientados y puntos de entrada y salida bajo presión. En ese contexto, localizar un vehículo sospechoso no depende solo de verlo pasar, sino de reconocer una pauta entre decenas de trayectos aparentemente normales.
El penúltimo día dejó 116 identificados y 13 riñas
Mientras la tecnología ayudaba a cribar desplazamientos irregulares, el balance policial dibujó una jornada cargada de incidencias. Entre las 8.00 horas del viernes 29 de mayo y las 8.00 horas del sábado 30, la Policía Nacional registró un detenido, 116 identificados, 13 riñas, 46 intervenciones y nueve servicios humanitarios.
La cifra más expresiva quizá no sea la del detenido, sino la suma de actuaciones que obligan a repartir atención en muchos frentes a la vez. La Policía Nacional contabilizó 46 intervenciones y nueve servicios humanitarios en solo 24 horas, un retrato bastante fiel de lo que implica sostener el pulso de una feria multitudinaria.
Por su parte, la Policía Local anotó cuatro identificaciones, cuatro intervenciones por estupefacientes, cinco intoxicaciones etílicas, dos accidentes en el recinto ferial y una intervención conjunta con los bomberos.
Las incidencias pequeñas también dibujaron el mapa de la noche
No todo pasó por peleas, tráfico o consumo de alcohol. Las ordenanzas municipales sumaron diez intervenciones por venta ambulante, cuatro por mercancías y cuatro por denegar el acceso a casetas, una parte menos visible del dispositivo pero muy ligada al funcionamiento cotidiano del recinto.
A eso se añadieron 19 pérdidas de documentación y 24 intervenciones de diversa índole. Son números que rara vez ocupan el centro del relato, aunque explican muy bien la mecánica real de una noche de feria, donde el desorden no siempre llega en forma de delito y muchas veces aparece como una cadena de problemas menores.
Ahí es donde la detección automática de vehículos introduce una paradoja interesante. Cuanto más amplio es el catálogo de incidentes que absorben los agentes, más valor cobra una herramienta capaz de señalar sola una infracción concreta sin apartar recursos humanos de riñas, accidentes, intoxicaciones o auxilios.
Al final, el dato más llamativo no fue solo que una máquina identificara coches ligados al transporte ilegal de pasajeros. Fue que lo hiciera en una jornada que también dejó un detenido, 13 riñas, dos accidentes en el recinto ferial y 19 documentos perdidos, como si la feria hubiese condensado en 24 horas toda la complejidad de una ciudad entera.