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Pyongyang ha querido enviar un mensaje bajo el agua. Corea del Norte anunció este sábado la prueba del Zam-2,0, un nuevo torpedo de ultra alta velocidad con guiado de precisión e inteligencia artificial ensayado el jueves.
La novedad no llega aislada. El miércoles, el régimen probó dos tipos de misiles de crucero lanzados desde submarinos en el mar de Japón, llamado mar del Este en las dos Coreas, con el argumento de verificar la preparación operativa de sus sistemas de combate submarinos.
La inteligencia artificial entró en el torpedo
La agencia estatal norcoreana aseguró que la inteligencia artificial se aplicó a la detección de objetivos y al guiado del nuevo torpedo. En la práctica, eso significa que el sistema no solo depende de la velocidad o de la propulsión, también de su capacidad para identificar qué persigue y cómo corregir la trayectoria.
Zam-2,0 es el nombre del sistema.
Ahí aparece un dato menos llamativo, pero más revelador. Las tecnologías de propulsión del torpedo se perfeccionaron mediante más de 180 pruebas realizadas durante los últimos cinco años.
Esa cifra sugiere una apuesta sostenida y no una simple demostración puntual. También encaja con una lógica militar conocida, porque detrás de cada anuncio de un arma nueva suele haber una larga cadena de ensayos, ajustes y fallos que rara vez se enseñan.
Más que una prueba, Pionyang encadena señales
Los altos cargos del sector de investigación para la defensa que supervisaron el ensayo lo calificaron de exitoso. Además, sostuvieron que podía provocar un “cambio significativo” en el desarrollo de la Armada norcoreana.
Mientras tanto, la secuencia de pruebas dibuja un patrón más amplio. En apenas unos días, Pionyang ha vinculado capacidad submarina, misiles de crucero y ahora un torpedo con guiado asistido por inteligencia artificial, una combinación que conecta con otras aplicaciones norcoreanas de IA en ámbitos de seguridad.
No ocurre en un vacío.
El 21 de septiembre, dos minas explotaron en la Zona Desmilitarizada y dejaron tres soldados surcoreanos heridos. Seúl acusó a Pyongyang de colocar los explosivos en el lado sur de la Línea de Demarcación Militar y exigió una disculpa.
La tensión fronteriza volvió a colarse en el relato militar
Las autoridades norcoreanas negaron cualquier implicación en la explosión de las minas. A la vez, acusaron a las surcoreanas de mentir para justificar “provocaciones” en la frontera.
Esa disputa devuelve al anuncio del torpedo una dimensión política inmediata. Un arma presentada como avance técnico también funciona como pieza de presión en una península donde cada prueba, cada explosión y cada desmentido se leen al mismo tiempo como mensaje militar y como mensaje diplomático.
Más de 180 pruebas en cinco años.