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La carrera entre atacantes y defensores ya no se mide en semanas ni siquiera en días. CrowdStrike publicó el 19 de agosto su Informe Threat Hunting 2026 y la fotografía que deja es más incómoda, porque la inteligencia artificial aparece a la vez como herramienta de ataque, como objetivo prioritario y como acelerador de campañas maliciosas.
Durante la primera mitad de 2026, el 88 % de los ataques contra vulnerabilidades con prueba de concepto disponible llegó en las primeras 48 horas.
China redujo la ventana de respuesta a menos de un día
Ahí está uno de los giros más duros del informe. Grupos vinculados a China explotaron vulnerabilidades críticas en menos de 24 horas desde la publicación de una prueba de concepto, un margen que para muchos equipos apenas alcanza para validar el fallo, priorizar el parche y empezar a desplegarlo.
No hablamos solo de velocidad. Hablamos de una presión que castiga cualquier retraso y convierte cada aviso técnico en una cuenta atrás, algo que ya había asomado en la explotación en 48 horas detectada este verano.
npm concentró casi todo el ruido en la cadena de suministro
Otro dato ayuda a entender por dónde entran muchos de esos golpes. Durante el primer semestre de 2026, el 87 % de las amenazas detectadas en registros de software correspondieron a paquetes maliciosos publicados en npm.
Desde ahí el salto a la infraestructura real puede ser rapidísimo. Un grupo de ciberdelincuentes comprometió más de 300 dependencias de software en un solo día para robar credenciales y abrir acceso a infraestructuras cloud.
También apareció la inteligencia artificial como superficie de ataque directa. Un grupo vinculado a Corea del Norte introdujo un paquete malicioso en 131 frameworks de Mastra, una plataforma open source para crear agentes de inteligencia artificial.
La nube atrajo más campañas justo cuando robar credenciales resultó más fácil
Mientras la cadena de suministro se tensaba, las campañas orientadas a infraestructuras cloud crecieron un 171 % durante el primer semestre de 2026. Es una subida que encaja con otra escena cada vez más repetida, la del atacante que no fuerza una puerta técnica compleja porque le basta con secuestrar identidades, tokens o accesos ya válidos.
Las intrusiones mediante vishing se duplicaron en ese mismo periodo.
A la vez, los intentos de device code phishing se multiplicaron por 15 durante el primer semestre de 2026. Ese cruce entre llamadas fraudulentas, códigos de autenticación y servicios en la nube conecta con paquetes ficticios sugeridos por IA, donde la confianza del usuario también se convierte en parte del ataque.
Los agentes de IA dispararon alertas más deprisa que los analistas
Hay otra capa del informe que no mira solo a los atacantes, sino al propio ritmo de los sistemas automáticos. Las alertas generadas por agentes de inteligencia artificial crecieron 2,5 veces más rápido que las originadas por analistas humanos.
Eso no describe únicamente más volumen. Sugiere un entorno en el que las máquinas ya participan en la detección y en la presión operativa a una velocidad que complica separar señal útil, ruido y abuso deliberado.
En una de las campañas analizadas, un atacante lanzó cerca de 200.000 consultas contra modelos de inteligencia artificial en dos minutos.
Cinco minutos bastaron para pasar del secuestro al saqueo
Cuando esa automatización se combina con credenciales comprometidas, el margen de reacción se encoge todavía más. En un incidente analizado, los atacantes necesitaron menos de cinco minutos desde el secuestro de una cuenta hasta la exfiltración de datos.
Cinco minutos caben en una pausa para el café.
Ese contraste entre la escala y el tiempo resume bien el problema. Mientras un grupo compromete más de 300 dependencias en un día y otro lanza 200.000 consultas en dos minutos, a la víctima le pueden quedar menos de cinco minutos entre perder una cuenta y ver salir sus datos.