Cuatro perros robot patrullan el BBVA rumbo al Mundial 2026 para entrar antes que los policías

“La tecnología no resuelve la violencia, pero puede cambiar quién la enfrenta primero”

14 de febrero de 2026 a las 16:05h
Cuatro perros robot patrullan el BBVA rumbo al Mundial 2026 para entrar antes que los policías
Cuatro perros robot patrullan el BBVA rumbo al Mundial 2026 para entrar antes que los policías

En las afueras del estadio BBVA, donde pronto rugirán las gradas con el grito de gol en el Mundial 2026, ahora patrullan siluetas inusuales. No son agentes uniformados ni perros entrenados con collar de cuero y voz firme. Son máquinas cuatro perros robot que caminan con paso firme sobre el asfalto del municipio de Guadalupe, en Nuevo León, y que ya forman parte de la estrategia de seguridad local.

Una tecnología de vanguardia con un propósito humano

El despliegue de estos artefactos no responde a una moda tecnológica, sino a una herida reciente. En 2023, dos policías murieron durante un operativo de vigilancia rutinario. Ese hecho marcó un antes y un después en la forma de pensar la seguridad en Guadalupe. Fue entonces cuando el alcalde Héctor García comenzó a preguntarse cómo evitar que los primeros en exponerse al peligro fueran siempre seres humanos.

¿Cómo hacerle para que entre primero algún tipo de sistema tecnológico y luego el ser humano que nos ayuda en la seguridad pública?

La respuesta llegó en forma de cuatro unidades robóticas que ahora integran la división K9-X. Inspiradas en el diseño de perros de raza grande, estas máquinas no ladran, pero sí transmiten video en tiempo real, incorporan sensores avanzados y permiten la comunicación a distancia mediante un sistema de audio bidireccional. Su misión es clara entrar primero.

Los perros que no necesitan descanso

Imagina un altercado en un estacionamiento durante un partido de fútbol. Multitudes, gritos, tensión. Antes, un agente habría tenido que avanzar sin saber qué le esperaba. Hoy, el protocolo puede cambiar. Un perro robot se acerca, transmite imágenes claras al centro de mando, capta sonidos, incluso puede emitir mensajes en voz humana para calmar o advertir.

Estos robots no sienten miedo, no se fatigan y no cometen errores por estrés. Su costo, de dos millones y medio de pesos (alrededor de 145.200 dólares), puede parecer elevado, pero para las autoridades locales representa una inversión en prevención. No se trata de reemplazar a los policías, sino de protegerlos.

Dotados con tecnología de detección de movimiento y capacidad de maniobra en terrenos irregulares, pueden inspeccionar zonas abandonadas, edificios en ruinas o accesos estrechos antes de que cualquier humano ponga un pie allí. Y en eventos masivos como los partidos del Mundial, su rol puede ampliarse control de aglomeraciones, vigilancia perimetral, respuesta rápida ante disturbios menores.

El futuro ya camina por las calles

Entran los perros robot a intervenir en caso de alguna riña, de algún exceso o de alguna persona alcoholizada

Con estas palabras, el alcalde García resume el uso cotidiano que se espera de estas máquinas. No son armas, ni están diseñadas para el ataque. Son ojos, oídos y voz. Su presencia busca disuadir, monitorear y, sobre todo, ganar tiempo esos segundos valiosos que marcan la diferencia entre una situación controlada y una tragedia.

La tecnología no resuelve la violencia, pero puede cambiar quién la enfrenta primero. Y aunque algunos vean en estos perros robóticos una imagen sacada de una película de ciencia ficción, en Guadalupe ya son parte del paisaje urbano. Su llegada simboliza una apuesta por la innovación al servicio de la vida.

El Mundial 2026 traerá al mundo al norte de México. Y cuando las cámaras enfoquen a las multitudes celebrando un gol, quizás, en algún rincón del estadio, un perro robot siga su ruta silenciosa, vigilante, sin necesidad de aplausos.

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