De “bonito o feo” a medir el potencial real de cada óvulo con IA en el laboratorio

En los laboratorios de reproducción asistida, durante años, la elección de qué óvulos podían tener más potencial se basaba en gran medida en la experiencia del embriólogo.

26 de febrero de 2026 a las 16:05h
De “bonito o feo” a medir el potencial real de cada óvulo con IA en el laboratorio
De “bonito o feo” a medir el potencial real de cada óvulo con IA en el laboratorio

Imagina que, después de meses de dudas, pruebas y decisiones difíciles, una mujer decide congelar sus óvulos. Hasta hace poco, todo lo que sabía sobre sus posibilidades futuras de ser madre se reducía a una cifra su edad. Un número que, aunque importante, no contaba toda la historia. Hoy, gracias a la inteligencia artificial, esa historia empieza a tener más matices, más detalles, más esperanza. Y también, más responsabilidad.

Del ojo entrenado al algoritmo entrenado

En los laboratorios de reproducción asistida, durante años, la elección de qué óvulos podían tener más potencial se basaba en gran medida en la experiencia del embriólogo. Una mirada microscópica, una impresión. Algo tan subjetivo como si un óvulo "parecía bonito o feo". No era arbitrario, pero sí limitado.

Esa era la realidad hasta hace poco. Ahora, los algoritmos entran en escena. No para reemplazar al profesional, sino para acompañarlo. A través del análisis de miles de imágenes de ovocitos cuyos resultados clínicos ya se conocen si se convirtieron en embriones, si llegaron a blastocisto, la inteligencia artificial aprende a identificar patrones invisibles al ojo humano. La diferencia no es ver más, sino medir mejor y de manera estandarizada.

Los parámetros que antes se evaluaban a ojo ahora se cuantifican con precisión el diámetro del óvulo, el grosor de la zona pelúcida, ciertas características del citoplasma. Detalles que, juntos, comienzan a dibujar un retrato biológico más fiel del potencial reproductivo.

Una ventana al futuro, no una bola de cristal

Es tentador pensar que la IA puede predecir un embarazo. Pero no es así. La IA no detecta anomalías genéticas ocultas ni sustituye pruebas como el diagnóstico genético preimplantacional. Tampoco elige los mejores óvulos para desechar el resto. Lo que hace es algo más sutil, pero igual de poderoso estratificar el potencial biológico y ofrecer estimaciones probabilísticas.

Para las mujeres que vitrifican sus óvulos, este cambio es profundo. Ya no dependen solo de estadísticas generales basadas en la edad. Ahora pueden tener información predictiva más precisa sobre sus posibilidades reales de ser madres en el futuro a partir de sus propios óvulos vitrificados. No es una garantía, pero sí una herramienta para tomar decisiones más informadas.

"Hemos pasado de no tener prácticamente ninguna herramienta pronóstica a disponer de modelos con capacidad real de predicción" - doctor Marcos Meseguer, Director Global de Investigación en Embriología

Este salto no cambia la biología. La edad sigue siendo el factor pronóstico más determinante. La IA no modifica la biología ni compensa limitaciones fisiológicas. Pero lo que sí logra es reducir la incertidumbre. Y en un proceso tan emocional como la preservación de la fertilidad, disponer de datos objetivos puede transformar la conversación entre médico y paciente.

Más allá de la predicción recuperar lo que se perdía

La tecnología no solo predice. También rescata. Un reciente estudio publicado en Nature Medicine ha puesto el foco en un dispositivo de microfluidos llamado OvaReady, capaz de recuperar óvulos que el método convencional no detectaba tras la aspiración folicular.

En más de la mitad de las pacientes analizadas, se encontraron ovocitos adicionales que iban a ser descartados. Y no fue un hallazgo teórico se documentó el nacimiento de una niña a partir de uno de esos óvulos recuperados. Un caso que, aunque aislado, abre una puerta inesperada.

OvaReady no es un sistema predictivo como los algoritmos de imagen, pero ilustra una tendencia clara los laboratorios están incorporando herramientas automatizadas que estandarizan procesos y reducen la dependencia exclusiva del criterio humano. Aún así, expertos señalan que se necesitan estudios más amplios para confirmar si estos óvulos adicionales aumentan de forma consistente las tasas de nacimientos vivos.

El futuro, paso a paso

El siguiente paso, según señala el embriólogo, es la optimización de los protocolos de estimulación ovárica. Modelos predictivos que integren datos clínicos, hormonales y de respuestas previas podrían personalizar cada ciclo, reduciendo fracasos y ciclos innecesarios.

El impacto económico, aunque aún incierto, podría ser positivo. La incorporación tecnológica puede suponer un mayor coste inicial, pero a medio y largo plazo podría hacer el sistema más eficiente. Menos intentos fallidos, más aciertos. Y sobre todo, más claridad.

"La IA es una herramienta de apoyo al diagnóstico y a la toma de decisiones, no una solución milagrosa" - doctor Marcos Meseguer, Director Global de Investigación en Embriología

Durante años, la preservación de la fertilidad fue una decisión apoyada en promedios poblacionales. Hoy empieza a basarse también en modelos predictivos personalizados. No hay milagros, no hay certezas. Pero hay algo nuevo más información, menos intuición, y una conversación con el futuro que, por fin, suena un poco más humana.

Sobre el autor
Redacción
Ver biografía