Hay biografías empresariales que parecen escritas por un algoritmo y otras que condensan una época. La de Liang Wenfeng encaja en la segunda categoría. Rechazó la propuesta de Wang Tao para cofundar DJI con una frase tajante, que la inteligencia artificial definitivamente cambiará el mundo, y años después levantó DeepSeek bajo una idea igual de nítida, conservar el control.
Antes de llegar a ese punto, Liang Wenfeng ya había probado el cruce entre dinero y cálculo.
Liang Wenfeng convirtió las finanzas en su laboratorio para la IA
En 2013 fundó Zhejiang Jiuzhang Asset Management Co Ltd junto a excompañeros de universidad para integrar negociación cuantitativa y aprendizaje automático. Tres años más tarde, en febrero de 2016, creó High-Flyer con los mismos socios para fusionar fondos de inversión con inteligencia artificial.
A veces las grandes apuestas tecnológicas no nacen en un garaje, sino frente a pantallas llenas de gráficos. Ese origen ayuda a entender el siguiente movimiento de Liang Wenfeng, porque DeepSeek no apareció como una aventura aislada, sino como una derivación directa de esa experiencia previa con modelos, datos y capital.
DeepSeek nació con dinero propio y sin inversores externos
En mayo de 2023, DeepSeek quedó constituida con un 99% de capital procedente de High-Flyer y un 1% aportado por el propio Liang Wenfeng. Esa estructura le permitió mantener el control total de la empresa sin recurrir a inversores externos.
Esa decisión pesa más de lo que parece. En un sector donde muchas compañías crecen al ritmo de las rondas de financiación, DeepSeek eligió otro camino y construyó su margen de maniobra desde dentro, con una propiedad prácticamente cerrada sobre sí misma.
La autonomía no se sostuvo solo en el reparto accionarial. DeepSeek adquirió diez mil unidades de procesamiento gráfico de Nvidia antes de que el gobierno de Estados Unidos prohibiera su exportación a China, una maniobra que hoy suena menos a compra rutinaria y más a movimiento de anticipación.
En esa secuencia aparecen dos planos al mismo tiempo. Por un lado está la necesidad material de cómputo para entrenar y desplegar modelos. Por otro, una lectura geopolítica cada vez menos disimulada, porque el acceso a chips ya no depende solo del mercado, también de las fronteras.
Ahí encaja la competencia china en chips de IA, que ayuda a situar el movimiento de DeepSeek dentro de una pugna industrial más amplia.
R1 convirtió una ambición nacional en un producto concreto
El 20 de enero de 2025, DeepSeek lanzó R1, un modelo de IA generativa de código abierto desarrollado íntegramente en China continental. No era solo un estreno técnico, también una declaración de capacidad en un terreno donde durante años dominaron compañías estadounidenses.
Liang Wenfeng situó ese avance en un marco político e industrial muy preciso al afirmar que el éxito de DeepSeek marca un paso significativo en la apuesta de China por acabar con la dependencia de las firmas de semiconductores estadounidenses.
La reacción llegó incluso desde el rival más visible. Sam Altman afirmó que desarrollaremos modelos mucho mejores y añadió que resulta genuinamente vigorizante contar con un nuevo competidor tras el lanzamiento de R1.
Ese cruce de declaraciones retrata bien el momento. Cuando el fundador de una firma china presenta un modelo abierto hecho en China continental y el responsable de OpenAI responde en tono competitivo, la discusión deja de ser local y pasa a jugarse en el tablero mundial.
También ayuda a medirlo la brecha entre potencias en IA, una referencia útil para entender por qué R1 tuvo tanta resonancia fuera de China.
La empresa siguió hablando aunque su fundador desapareció de escena
Desde febrero de 2025 no hay apariciones públicas de Liang Wenfeng, cuando fue visto junto a Xi Jinping. La ausencia resulta llamativa porque coincide con una etapa en la que DeepSeek siguió operando, anunciando productos y cerrando acuerdos.
Uno de ellos fue el contrato firmado con Huawei para expandir su tecnología a otros mercados. Al mismo tiempo, el modelo V4 ya no fue presentado por Liang Wenfeng, sino por Chen Deli, vicepresidente del Consejo de Administración y director ejecutivo del Grupo Dashang.
Ese relevo no parece menor. Chen Deli pasó a representar públicamente a DeepSeek mientras sigue sin conocerse el paradero de Liang Wenfeng, una anomalía difícil de ignorar en una compañía tan identificada con la figura de su fundador.
DeepSeek continúa activa y haciendo anuncios, pero la imagen más precisa de la empresa hoy contiene una contradicción incómoda. Tiene un modelo abierto lanzado el 20 de enero de 2025, un contrato con Huawei y un portavoz sustituto en escena, mientras el hombre que la fundó y retuvo bajo su control no aparece en público desde febrero de 2025.