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En la carrera de la inteligencia artificial, DeepSeek ha elegido una rareza casi contracultural.
La empresa ya vale unos 60.000 millones de dólares y su aplicación acumula 173 millones de descargas desde su lanzamiento en enero de 2025. Ese tamaño suele asociarse a organigramas rígidos, métricas semanales y una presión continua sobre los equipos, pero Liang Wenfeng describe otra lógica dentro de la compañía.
Liang Wenfeng dice que la disciplina no siempre produce mejores ideas
Liang Wenfeng, consejero delegado de DeepSeek, defiende que la presión intensa juega en contra de la investigación. Su argumento choca de frente con una parte del sector tecnológico que ha convertido las jornadas extremas en una señal de ambición.
"Si presionas demasiado, no puedes investigar" - Liang Wenfeng, consejero delegado de DeepSeek
No habla desde una empresa pequeña que aún busca su sitio. Wenfeng tiene un patrimonio estimado entre 36.000 y 38.000 millones de dólares, por delante del cofundador de Anthropic Dario Amodei y del expresidente de OpenAI Greg Brockman.
Ahí aparece la fricción de fondo. Mientras Harry Stebbings, inversor, sostiene que "siete días a la semana es la velocidad requerida para ganar en este momento", Martin Mignot, de Index Ventures, afirma que el horario 996 se ha convertido silenciosamente en la norma en todo el sector tecnológico y que los fundadores ya no piden disculpas por ello.
Dentro de DeepSeek media jornada queda fuera del control formal
Wenfeng retrata una estructura poco convencional para una empresa de este tamaño. Asegura que a los empleados solo se les asignan tareas formales durante la mitad de la jornada y que el resto del tiempo les pertenece.
"En realidad no tenemos una organización, nos mueve una visión, nos organiza una visión" - Liang Wenfeng, consejero delegado de DeepSeek
Después concreta aún más esa idea. En una conversación interna afirmó que sus investigadores no hacen horas extra, no tienen objetivos mensuales y no están supervisados, una cultura que contrasta con los controles sobre talento de IA en China, donde la competencia tecnológica también pasa por retener a quienes diseñan los modelos.
"Nadie los gestiona. Sin KPI ('Key Performance Indicator' o 'Indicadores Clave de Rendimiento')" - Liang Wenfeng, consejero delegado de DeepSeek
La imagen que proyecta el propio Wenfeng resulta todavía más llamativa cuando define a su plantilla como "un grupo de personas muy normales". También admite que la estructura de la empresa depende más de la confianza que de los procesos, casi como si intentara sostener una compañía multimillonaria con reglas de laboratorio y no de corporación.
El 996 sigue pesando aunque los tribunales lo declararon ilegal
La cultura 996 consiste en trabajar de 9.00 a 21.00, seis días a la semana.
El Tribunal Supremo de China declaró ilegal ese horario en 2021. Aun así, algunas empresas emergentes de inteligencia artificial han llegado a incluir cláusulas con la jornada 996 directamente en sus contratos de trabajo, una señal de que la ley y la práctica no siempre pisan el mismo suelo.
Ese contraste ayuda a medir mejor el caso de DeepSeek. La compañía no solo compite en modelos y negocio, también lo hace desde una forma de organizar el trabajo que discute una idea muy extendida en la industria, la de que más horas equivalen automáticamente a mejores resultados.
A finales de julio, esa tensión se trasladó además a otro frente cuando se filtraron en internet sin su consentimiento unos comentarios de Wenfeng sobre la dependencia de China de los chips de Nvidia. El episodio presuntamente llevó a DeepSeek a pausar su segunda ronda de financiación y volvió a colocar sobre la mesa una contradicción nada menor, porque la empresa que presume de confianza interna opera en un entorno donde la dependencia de Nvidia y la carrera por el silicio ya condicionan hasta la conversación privada.