La música falsa ya no vive en los márgenes. En abril de 2025, Deezer superó las 75.000 canciones diarias generadas con inteligencia artificial, más de dos millones al mes y el 44% de todas sus subidas diarias.
La cifra impresiona por volumen, pero inquieta más por lo que borra. Una encuesta de la propia plataforma reveló que el 97% de sus usuarios no sabe distinguir entre música completamente falsa y música compuesta por personas.
Deezer ya distingue lo humano de lo sintético
En enero de 2025, Deezer recibía 10.000 canciones hechas con inteligencia artificial cada día. Apenas tres meses después, esa entrada diaria ya multiplicaba por siete aquel registro.
Alexis Lanternier, director ejecutivo de Deezer, sitúa ahí el tamaño del problema.
"La música generada por IA ya no es un fenómeno marginal y, a medida que las entregas diarias siguen aumentando, esperamos que todo el ecosistema musical se una a nosotros para tomar medidas que ayuden a salvaguardar los derechos de los artistas y promover la transparencia para los fans." - Alexis Lanternier, director ejecutivo de Deezer
La respuesta de la compañía ha sido etiquetar de forma clara las canciones creadas por humanos y las generadas por inteligencia artificial. En la práctica, la plataforma asume que el catálogo ya mezcla ambas procedencias y que el oyente necesita señales visibles para no escuchar a ciegas.
El fraude tampoco se reparte igual entre unas pistas y otras. Thiboult Roucou, director de royalties de Deezer, explicó que las canciones falsas concentran un 70% de escuchas fraudulentas, frente al 10% que registran las canciones reales.
Los perfiles de artistas se llenaron de canciones que nunca grabaron
No se trata solo de composiciones nuevas firmadas por máquinas. También aparecen canciones falsas dentro de perfiles reales, vivos o muertos, como si formaran parte de su discografía.
La Unión de Músicos detectó en el jazz más de 150 artistas y grupos afectados por ese problema. Entre ellos figuran Cannonball Adderley, Horace Silver y Ben Webster, una señal de que el engaño alcanza tanto al presente como al archivo.
Jorge Rossy, batería de jazz español, lo descubrió en su propio perfil y reaccionó sin rodeos.
"Lo que hace esta gente con estos engaños es lamentable. Es como si nos estuvieran obligando a consumir comida basura. Están diseñando los productos del futuro, tratando de imponer un sentido de la vida que se basa solo en ganar dinero, en pensar en el lucro y nada más. Y eso es una cosa muy pobre, como una enfermedad." - Jorge Rossy, batería de jazz español
Antes, Rossy ya había resumido su impresión con dos palabras.
"Pura porquería." - Jorge Rossy, batería de jazz español
Guillem Arnedo, de la Unión de Músicos, ha pedido medidas para impedir que generadores de contenido con inteligencia artificial publiquen material en nombre y en perfiles de artistas existentes. Cristina Perpiñá-Robert, directora de la SGAE, ha advertido además del riesgo de devaluación de los espacios de streaming y ha reclamado más transparencia y colaboración.
Spotify busca pruebas de que el artista existe
La presión ha obligado a mover ficha también fuera de Deezer. Spotify anunció Verified by Spotify, un distintivo que verifica al artista mediante criterios como conciertos, redes sociales vinculadas o merchandising, una lógica que ya recuerda a la verificación de perfiles musicales.
La medida tiene algo de paradoja. Durante años, la discusión en internet consistía en decidir si una canción era buena o mala. Ahora la primera pregunta puede ser mucho más básica y mucho más extraña. ¿La grabó alguien?
Paul Bender, de la banda Hiatus Kaiyote, puso a prueba esa fragilidad con la llamada Operación Vertedero de Payasos. Subió música generada por inteligencia artificial de baja calidad a través de distribuidores estándar y no encontró impedimentos.
Las voces famosas también se han convertido en territorio a proteger
La expansión de estas herramientas no afecta solo al reparto de reproducciones. También golpea la identidad del artista, porque la voz, la imagen y hasta el estilo pueden copiarse con suficiente parecido como para confundir al público.
Taylor Swift ha solicitado el registro de su voz y su imagen como marca para protegerse de la inteligencia artificial, un movimiento que encaja con la protección legal de la voz. La Sociedad de Artistas Intérpretes o Ejecutantes de España ha recordado por su parte que voz, imagen y estilo forman parte de la identidad del artista y deben quedar protegidos.
Nirvana dejó de existir el 5 de abril de 1994, cuando Kurt Cobain se suicidó tras tres discos oficiales de estudio. Aun así, en 2021 apareció Drowned In The Sun, una canción de Nirvana generada por inteligencia artificial.
Ni siquiera hace falta resucitar una banda mítica para alterar el mercado. En Navidad, A sina de Ofélia, versión en portugués de Brasil generada por inteligencia artificial de The Fate of Ophelia de Taylor Swift, superó en descargas a la versión original, y a mediados de abril Celebrate Me, otra canción creada con inteligencia artificial, alcanzó el número uno global en iTunes.
Entre 10.000 canciones diarias en enero de 2025 y más de 75.000 en abril del mismo año, la discusión ya no gira solo en torno a qué suena bien. Gira en torno a quién está sonando de verdad.