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Hay un detalle llamativo en la banda sonora no oficial del Mundial 2026. Deezer ha detectado que, entre los más de 270 temas titulados World Cup 2026 disponibles en su plataforma, más del 70% están etiquetados como creados con inteligencia artificial.
La proporción apenas cambia cuando el foco se estrecha. Entre las más de 150 canciones publicadas bajo el nombre FIFA World Cup 2026, más del 65% han sido identificadas como generadas mediante inteligencia artificial.
El torneo ya suena y muchas firmas resultan difíciles de leer
La lista de reproducción de la Selección Española mezcla nombres muy conocidos, como Bad Bunny, Rosalía y Morad, con otros menos transparentes para el oyente medio, entre ellos OnMusic, Nalaia Lyrics, OM.Vi y ElRinconHawaiano.
Detrás de OnMusic está Cristhian Jordy Villarreal, mientras Kilian López figura en los créditos de composición y producción de Del Barrio al Mundial, publicado por ElRinconHawaiano. El caso de OM.Vi deja otra estampa de este momento, porque supera el millón de escuchas en Spotify sin que puedan leerse los créditos de autoría.
También aparece un éxito que ilustra bien la escala del fenómeno.
Nalaia Lyrics firma Sin Miedo a Querer, una canción que acumula más de un millón y medio de reproducciones en Spotify y que convive en ese mismo ecosistema con perfiles cuyo origen creativo resulta opaco. Esa convivencia entre un tema masivo y unos créditos a veces visibles, a veces borrosos, empuja la discusión más allá del gusto musical.
El público escucha primero y pregunta después
Andrés Pérez, agente de la industria musical y exmánager del cantante Saiko, pone el debate en términos directos.
"Se abre un debate: ¿hasta qué punto le importa a la gente que la música esté hecha con IA o no? Porque yo creo que al público general le da igual. Si le gusta la canción la escucha, si no le gusta la canción no la escucha". - Andrés Pérez, agente de la industria musical y exmánager del cantante Saiko
Su diagnóstico no se queda en una intuición de despacho. Deezer e Ipsos preguntaron a 9.000 personas de ocho países y encontraron una paradoja muy concreta, porque el 80% cree que la música generada con inteligencia artificial debería estar claramente etiquetada y el 73% quiere saber cuándo una plataforma le recomienda canciones creadas con esta tecnología.
Pérez empuja esa idea todavía más lejos en la avalancha de música artificial, cuando afirma que al oyente le da igual si la canción la ha hecho un robot, un artista o un ornitorrinco. Y añade una segunda pregunta que golpea donde más duele dentro del sector, cuál es el futuro para los artistas.
Deezer ya filtra un volumen que no parece anecdótico
Aurélien Hérault, director de Innovación de Deezer, sitúa el problema en el coste de entrada.
"Nunca había sido tan fácil crear música y subirla a plataformas de streaming, por lo que no sorprende que un evento deportivo global como el Mundial lleve a muchas personas a intentar aprovechar el momento". - Aurélien Hérault, director de Innovación de Deezer
La magnitud diaria ayuda a entender por qué un campeonato de fútbol acaba convertido en un laboratorio sonoro. Deezer detecta más de 75.000 canciones generadas íntegramente por inteligencia artificial cada día, una cifra que equivale a alrededor del 44% de todas las subidas diarias a la plataforma.
Ante esa presión, la compañía etiqueta los contenidos generados por inteligencia artificial y los excluye de sus recomendaciones algorítmicas. No es un gesto menor si se piensa que el verdadero premio en el streaming no siempre es publicar, sino aparecer delante del oyente correcto en el momento exacto.
Spotify intenta frenar suplantaciones antes de que lleguen al perfil
Spotify describe dos caras muy distintas de la misma herramienta en la normalización de artistas inexistentes. Por un lado, ve nuevas vías para que los artistas creen música y para que los oyentes la descubran, y por otro advierte del uso por actores malintencionados y granjas de contenido para confundir o engañar, inundar el catálogo con material de baja calidad e interferir en el trabajo de artistas auténticos.
En marzo de este año, la plataforma activó una herramienta para que los artistas puedan aprobar o rechazar las canciones publicadas con su nombre antes de que aparezcan en su perfil. La medida apunta a un punto delicado, porque el conflicto ya no consiste solo en distinguir una canción humana de otra automática, sino en impedir que una identidad musical quede ocupada por obras que su supuesto autor nunca grabó.
Más de 270 temas con la etiqueta World Cup 2026 y más de 150 bajo FIFA World Cup 2026 dibujan un escaparate saturado, donde una parte sustancial del repertorio ya nace de sistemas automáticos y el oyente sigue escuchando mientras los créditos, en algunos casos, desaparecen.