Del 0% a 35%: la IA ya genera o asiste 1 de cada 3 sitios nuevos y la web se vuelve más homogénea

Un estudio (Stanford, Imperial e Internet Archive) estima que el 35% de sitios analizados a mediados de 2025 fue generado o asistido por IA, frente a ~0% en 2022.

29 de abril de 2026 a las 11:03h
Del 0% a 35%: la IA ya genera o asiste 1 de cada 3 sitios nuevos y la web se vuelve más homogénea
Del 0% a 35%: la IA ya genera o asiste 1 de cada 3 sitios nuevos y la web se vuelve más homogénea

Imagina poder describir en unas pocas líneas la web que siempre has soñado con tener y, en cuestión de minutos, verla publicada, funcional, con diseño coherente y contenido redactado. No es ciencia ficción herramientas como lovable y v0 de Vercel ya lo hacen posible. Basta con una descripción en lenguaje natural para que la inteligencia artificial construya no solo el esqueleto, sino también el cuerpo entero de una página web. La barrera entre tener una idea y tener un sitio en internet se está desvaneciendo a una velocidad inédita.

Una revolución silenciosa en la creación web

Estas herramientas son solo la punta del iceberg. Según un estudio conjunto de investigadores de Stanford, Imperial College London e Internet Archive, alrededor del 35% de los nuevos sitios web analizados a mediados de 2025 fueron generados o asistidos por inteligencia artificial. Una cifra que, apenas dos años y medio antes, rondaba el 0% justo antes del lanzamiento de ChatGPT a finales de 2022. Para llegar a esta conclusión, los científicos analizaron muestras mensuales de sitios web entre agosto de 2022 y mayo de 2025. Recurrieron a la Wayback Machine para encontrar las versiones más antiguas de cada dominio, descargaron el HTML y extrajeron el texto. Luego, tras probar varias herramientas de detección, se decantaron por Pangram v3, un detector especializado en identificar huellas de IA en texto publicado.

El hallazgo no es solo cuantitativo. Hay un matiz más profundo, casi invisible para el ojo casual, pero significativo la web está perdiendo diversidad semántica. Es decir, las palabras, frases y estructuras que se repiten son cada vez más similares entre sí. Al mismo tiempo, los investigadores observaron un aumento del sentimiento positivo en el contenido. No es que todo sea más optimista, sino que la IA tiende a suavizar los tonos, a evitar matices incómodos, a elegir fórmulas seguras. Es una web más pulida, quizás, pero también más homogénea. ¿Qué pasa con las voces raras, las ideas incómodas, los estilos únicos? El riesgo es que se ahoguen en un mar de textos bien escritos, pero anodinos.

El negocio detrás de la automatización

Este fenómeno no es solo tecnológico, es también económico. El mercado de herramientas para crear sitios web con ayuda de inteligencia artificial, que en 2024 ya alcanzó los 3.100 millones de dólares según Wise Guy Reports, se proyecta que crezca hasta los 25.000 millones en 2035. Es un crecimiento exponencial, alimentado por la demanda de rapidez, bajo costo y accesibilidad. Hoy, cualquier persona sin conocimientos de programación puede lanzar un sitio promocional, un portafolio o incluso una tienda online con solo escribir unas frases. No hay que saber CSS, ni JavaScript, ni gestionar servidores. La IA lo hace por ti.

Y no estamos hablando solo de diseño o contenido. Incluso en gigantes tecnológicos, la IA está dejando su huella en el código fuente. Se estima que ya el 75% del código de Google es generado por inteligencia artificial. Esto no significa que los programadores hayan sido reemplazados, pero sí que su trabajo ha cambiado. Ahora se centran más en supervisar, corregir, optimizar y dar contexto a lo que la máquina produce. Es una colaboración, no una sustitución total.

¿Desaparecerán los diseñadores web?

Es poco probable. Lo que sí está cambiando es el perfil del profesional. La IA puede generar rápidamente una página funcional, pero no puede (aún) entender el propósito profundo de una marca, la emoción que quiere transmitir o la experiencia que desea crear en su usuario. Eso sigue requiriendo criterio humano. Arquitectura de información, jerarquía visual, accesibilidad, mantenimiento a largo plazo estos aspectos siguen siendo terreno fértil para el talento humano. Lo que sí ocurrirá es que los profesionales usarán la IA como una herramienta de aceleración, como un ayudante que escribe borradores, propone diseños o soluciona errores, pero que no toma las decisiones estratégicas.

Publicar en internet nunca había sido tan fácil. Pero esa facilidad tiene un precio. A medida que más contenido se genera automáticamente, la red corre el riesgo de convertirse en un espejo deformado de sí misma textos que se alimentan de otros textos creados por IA, en un bucle cada vez más cerrado. La diversidad de ideas, el desacuerdo fecundo, el error creativo, la voz auténtica… todo eso podría perder terreno frente a una eficiencia fría y pulida. La web, como espacio de encuentro humano, necesita más que fluidez necesita sorpresa, riesgo, imperfección. Y eso, por ahora, solo lo puede aportar una mente que piensa, siente y se equivoca.

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