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Demis Hassabis lanzó en Dublín una advertencia incómoda. Los ciberataques con agentes de inteligencia artificial ya han empezado a comportarse como “disparos de advertencia”, una señal de que el problema todavía no es devastador, pero podría cambiar muy rápido.
Durante la International AI Summit 2026, el cofundador y presidente de Google DeepMind describió la inteligencia artificial como una herramienta de uso general y de doble propósito. Ahí está la tensión de fondo, porque la misma tecnología que automatiza tareas útiles también puede abaratar y acelerar la ciberdelincuencia.
"Creo que estos ciberataques son disparos de advertencia hacia nosotros que indican que los sistemas aún no son tan potentes, por lo que los incidentes no son tan graves" - Demis Hassabis, cofundador y presidente de Google DeepMind
Su inquietud no se queda en el presente. Hassabis sostiene que, en el plazo de uno o dos años, esos incidentes podrían volverse mucho más serios si empresas, gobiernos y el conjunto del sector no refuerzan antes la protección de estos sistemas.
Los agentes autónomos empujan el riesgo más allá del laboratorio
Con la llegada de los agentes autónomos, la discusión deja de girar solo en torno a chatbots que responden preguntas. Ahora entran en juego sistemas capaces de actuar, encadenar instrucciones y moverse con más iniciativa en tareas donde un fallo o un abuso tienen consecuencias directas.
Hassabis plantea que la defensa no puede improvisarse cuando el producto ya está en la calle. En esa lógica encajan tanto las evaluaciones previas como controles externos previos, pensados para detectar vulnerabilidades antes de que un modelo llegue al mercado.
La prioridad, a su juicio, pasa por probar los sistemas en entornos aislados y seguros. Incluso propone que esas primeras pruebas ocurran sin acceso a internet, como quien examina una máquina delicada en una sala cerrada antes de conectarla al mundo.
"Tanto si se trata de la biología como del sector nuclear, creo que hay muchas lecciones que aprender sobre los sistemas de contención" - Demis Hassabis, cofundador y presidente de Google DeepMind
No es una comparación casual. Al invocar la biología y la industria nuclear, Hassabis traslada el debate desde la simple potencia del software hacia una cultura de contención donde importan los protocolos, las barreras y la supervisión especializada.
La regulación llega tarde cuando la tecnología cambia cada pocos meses
Además de pedir más blindaje técnico, Hassabis respalda la creación de un organismo internacional de estándares para la inteligencia artificial. También reclama un proceso de certificación dinámico y proporcionado al riesgo, capaz de cambiar con rapidez a medida que avance la tecnología.
Ahí aparece uno de los problemas más visibles de este sector. Hassabis recuerda que una ley aprobada hace tres años ya queda desfasada hoy, una velocidad difícil de encajar en marcos regulatorios diseñados para ciclos mucho más lentos.
Más recursos y más talento científico.
Esa es la otra pieza que coloca sobre la mesa, junto con la idea de ciberataques autónomos que ya obligan a mirar el problema fuera de la teoría. Su propuesta consiste en potenciar de forma asimétrica a defensores de confianza, como bancos o gobiernos, para que puedan encontrar y corregir vulnerabilidades antes de que los modelos salgan al mercado.
La imagen final no habla de máquinas todopoderosas, sino de un margen de tiempo que se estrecha. Si estos ataques son solo avisos y no desastres, precisamente por eso importa que hayan llegado ahora y no dentro de dos años.