Demis Hassabis sitúa la IAG “a pocos años” y advierte: “hemos hecho que la arena piense”

El responsable de Google DeepMind cree que la inteligencia artificial general está más cerca de lo que admite la industria y pide aprovechar “la ventana de tiempo” antes de que llegue.

17 de julio de 2026 a las 17:51h
Demis Hassabis sitúa la IAG “a pocos años” y advierte: “hemos hecho que la arena piense”
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Demis Hassabis cree que la Inteligencia Artificial General está ya a pocos años de distancia.

La fecha importa. El 14 de julio de 2026, el premio nobel de Química en 2024 y responsable de Google DeepMind publicó un texto en el que sitúa esa meta mucho más cerca de lo que solía admitir la industria, como si el debate hubiera dejado de ser teórico para entrar en la cuenta atrás.

Hassabis compara la IAG con el fuego y la electricidad

No la coloca en la misma familia que internet o el móvil. Hassabis sostiene que su alcance se parece más al descubrimiento del fuego o de la electricidad, porque habla de una tecnología capaz de exhibir todas las capacidades cognitivas que posee el cerebro.

Ahí aparece una de esas imágenes que condensan una época. Hassabis llegó a decir que hemos hecho que la arena piense, una forma de describir el salto desde el silicio y los circuitos hasta máquinas que ya no solo calculan, sino que aspiran a razonar.

"Si uno se detiene a pensarlo, en esencia hemos encontrado una manera de hacer que la arena piense. Es milagroso." - Demis Hassabis, responsable de Google DeepMind

Mientras tanto, el debate ya no gira solo en torno a laboratorios y productos. También toca la política, la seguridad y una competición industrial que recuerda a otras carreras estratégicas, como puede verse en la disputa tecnológica por la AGI.

La promesa científica convive con riesgos que ya presionan

Hassabis vincula esa posible IAG con tareas muy concretas. Habla de acelerar el descubrimiento de fármacos, desarrollar nuevas fuentes de energía limpia y crear materiales avanzados, hasta el punto de imaginar un escenario en el que los recursos dejen de ser el factor limitante del progreso humano.

Pero el mismo directivo abre la puerta y pisa el freno a la vez. Advierte de que los modelos de frontera ya han planteado retos para la ciberseguridad y añade que, si las capacidades siguen avanzando, podrían aparecer amenazas nucleares y biológicas.

Ese contraste explica el tono de urgencia. Google DeepMind ha defendido en otros frentes herramientas para seguridad y trazabilidad, como ocurre con las marcas invisibles de SynthID, pero Hassabis insiste en que la velocidad de los avances ya supera nuestra comprensión de la propia tecnología.

"Debemos aprovechar esta preciosa ventana de tiempo antes de que llegue la IAG para dar forma a esta tecnología en beneficio de toda la humanidad. Lo que hagamos colectivamente ahora determinará cómo se desarrollará la siguiente fase de la civilización." - Demis Hassabis, responsable de Google DeepMind

Washington discute menos si regular y más quién manda

La discusión, de hecho, ya no parece centrarse en si habrá regulación, sino en qué forma adoptará. Hassabis propone que Estados Unidos dé el primer paso con un organismo de estándares financiado por la industria y supervisado a escala federal.

Sam Altman, responsable de OpenAI, y Dario Amodei, responsable de Anthropic, coinciden en la necesidad de regular cuanto antes la inteligencia artificial de frontera. Amodei defiende una agencia federal con poder para bloquear de inmediato el lanzamiento de un modelo desde el primer día, mientras Altman se mostró el 1 de julio partidario de un foro internacional liderado por Estados Unidos que certifique países, empresas y estándares de seguridad.

También resulta llamativo quién aplaude la idea. La propuesta de Hassabis ha recibido elogios de Sam Altman, de Satya Nadella, director ejecutivo de Microsoft, y de Elon Musk.

Frente a ese bloque, la Administración Trump mantiene un discurso público de desregulación para no frenar la innovación estadounidense en la carrera contra China. En privado, sin embargo, admite que la no intervención total no se sostiene, y los temores cibernéticos ya la empujaron a improvisar regulación dos veces durante el verano de 2026, primero por los modelos Fable y Mythos de Anthropic y después por el GPT-5.6 de OpenAI.

La escena final tiene algo de paradoja difícil de esquivar. Quienes compiten por llegar antes a la IAG reclaman a la vez reglas para contenerla, y ese giro ha tomado forma después de dos intervenciones improvisadas en el verano de 2026 por miedo a lo que podían hacer Fable, Mythos y GPT-5.6.

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