Desactiva IA, anuncios y telemetría en tu navegador con un solo comando gracias a 'Just the Browser'

"No es un acto de rebeldía tecnológica, sino una respuesta racional a una tendencia que ha ido demasiado lejos"

28 de enero de 2026 a las 11:55h
Desactiva IA, anuncios y telemetría en tu navegador con un solo comando gracias a 'Just the Browser'
Desactiva IA, anuncios y telemetría en tu navegador con un solo comando gracias a 'Just the Browser'

¿Cuántas veces has abierto tu navegador y te has encontrado con recomendaciones que no pediste, ventanas emergentes de configuración, o funciones de inteligencia artificial que parecen estar en todas partes? Lo que empezó como una herramienta útil se ha convertido, para muchos usuarios, en una experiencia saturada, casi invasiva. Ahora, una nueva herramienta llamada "Just the Browser" llega para devolver el control a quienes solo quieren navegar sin distracciones ni rastreos innecesarios.

Un navegador limpio, sin adornos

"Just the Browser" no es un navegador nuevo. No tiene interfaz propia ni busca competir con Chrome, Firefox o Edge. En cambio, es una herramienta técnica que modifica cómo estos navegadores funcionan por defecto. Su objetivo es simple desactivar todas las funciones que no son esenciales para navegar, especialmente aquellas impulsadas por inteligencia artificial, telemetría o intereses comerciales.

Creada por Corbin Davenport, un desarrollador de software y escritor tecnológico conocido por su enfoque crítico y técnico, la herramienta aprovecha una funcionalidad poco conocida pero poderosa las políticas de grupo empresariales. Estas políticas, usadas tradicionalmente por empresas para configurar navegadores en cientos de ordenadores a la vez, permiten aplicar ajustes profundos sin tocar los archivos ejecutables del navegador ni instalar extensiones.

El resultado es un navegador más ligero, más rápido y más respetuoso con la privacidad, sin las sugerencias de compras, los recordatorios para ser tu navegador predeterminado o las funciones de IA que procesan trozos de tus páginas web. Nada de cupones automáticos, ni artículos promocionados en la pestaña nueva, ni ventanas que te preguntan si quieres importar contraseñas del móvil.

Cómo funciona sin tocar el código

La genialidad de "Just the Browser" está en lo que no hace no reescribe el navegador, no añade capas de software, no requiere ser ejecutado constantemente. Simplemente aplica configuraciones oficiales que los propios fabricantes Google, Mozilla y Microsoft han diseñado para entornos corporativos.

Al hacerlo, el navegador sigue siendo oficial, actualizado y seguro, pero sin las capas de experiencia de usuario que muchas empresas tecnológicas han añadido en los últimos años. Es como si le pidieras a tu coche de fábrica que no te muestre anuncios en la pantalla del salpicadero.

La instalación es sencilla desde el sitio web oficial, un único comando en la terminal descarga y aplica los scripts necesarios. También puedes acceder manualmente a los archivos de configuración en GitHub y aplicarlos tú mismo. Funciona en Windows, macOS y Linux, cubriendo así la mayoría de los ordenadores de escritorio.

Qué se desactiva (y qué no)

La lista de funciones desactivadas es extensa y reveladora. Entre ellas están

  • Las funciones de IA generativa integradas en el navegador, tanto locales como en la nube.
  • Los sistemas de seguimiento de precios y cupones en tiendas online.
  • Los artículos y noticias promocionadas en la página de inicio o nueva pestaña.
  • Los recordatorios constantes para que establezcas el navegador como predeterminado.
  • La telemetría y la recopilación de datos de uso, salvo los informes de fallos cuando están separados.
  • El inicio automático del navegador al encender el ordenador.

Una excepción notable es la traducción de páginas en Firefox, que se mantiene activa porque no depende de IA generativa de la misma manera. Pero todo lo demás, especialmente lo que tiene un matiz comercial o de rastreo, se desactiva.

Verificación y transparencia

Una vez aplicada la configuración, puedes verificar que todo funciona correctamente. En Firefox, basta con escribir aboutpolicies en la barra de direcciones. En Chrome o Edge, escribe chrome//policy. Allí verás una lista de políticas aplicadas, como "DisableAIAssistance" o "DisableThirdPartySidebar". También es probable que aparezca un mensaje que dice "Tu navegador está siendo administrado por tu organización" no es un error, es una señal de que las políticas están activas.

Este mensaje, aunque puede sonar alarmante, no implica que estés bajo vigilancia. Solo significa que el navegador está siguiendo reglas externas, en este caso, las que tú mismo has aplicado.

Un proyecto comunitario, no una solución definitiva

"Just the Browser" es un proyecto de código abierto. Corbin Davenport no pretende mantenerlo solo para siempre. Su esperanza es que la comunidad contribuya con actualizaciones, especialmente cuando los navegadores cambien sus políticas o añadan nuevas funciones invasivas.

Pero también hay límites. La herramienta solo funciona en ordenadores de escritorio. No hay versión para Android ni iOS, aunque ya hay solicitudes en GitHub para desarrollarla. Además, su eficacia depende de que Google, Mozilla y Microsoft sigan respetando sus propias políticas empresariales. Si alguna vez deciden eliminar o ignorar estas configuraciones, "Just the Browser" dejaría de funcionar. Pero eso es poco probable a corto plazo, porque estas políticas son esenciales para miles de empresas que gestionan dispositivos a gran escala.

¿Por qué esto importa ahora?

En los últimos años, los navegadores han dejado de ser simples ventanas a internet. Se han convertido en plataformas de servicios, tiendas, asistentes personales y fuentes de ingresos publicitarios. Cada nueva actualización trae más integraciones, más datos recopilados, más IA.

Pero no todos quieren eso. Hay usuarios que solo necesitan navegar, leer, escribir, trabajar. Nada más. "Just the Browser" no es un acto de rebeldía tecnológica, sino una respuesta racional a una tendencia que ha ido demasiado lejos.

Quizá lo más significativo no sea la herramienta en sí, sino lo que representa la posibilidad de decir no. No a lo que no necesitas. No a lo que rastrea. No a lo que interrumpe. Y en un mundo donde cada clic parece estar siendo monitoreado, medido y monetizado, recuperar el simple acto de navegar puede ser el mayor acto de libertad digital que hagas hoy.

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