Añadir Mangas Verdes como fuente preferida de Google de forma gratuita.
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.
Una llamada falsa puede vaciar un aeropuerto durante unas horas, movilizar patrullas y poner en marcha un engranaje de seguridad pensado para amenazas reales.
Eso es lo que investiga la Policía Nacional tras detener a dos jóvenes, uno en Málaga y otro en Murcia, por su presunta implicación en avisos de bomba falsos en aeropuertos. Los arrestos se practicaron el miércoles 14 de octubre y la información trascendió el día 16.
La amenaza alteró la operativa y abrió una investigación judicial en Málaga
La operación Aviación arrancó en septiembre, cuando llegaron comunicaciones sobre supuestos explosivos en los aeropuertos de Málaga y Valencia. Una de esas amenazas obligó a activar los protocolos de seguridad, movilizar unidades policiales y alterar de forma temporal la operativa aeroportuaria.
Detrás de la investigación aparece además una exigencia de dinero que no llegó a materializarse. Los investigados se enfrentan por ello a posibles imputaciones por amenazas, extorsión y desórdenes públicos.
La causa tiene dirección judicial en Málaga.
La tecnología sirvió para ocultar la identidad de quienes llamaban
Para registrarse en un servicio de telefonía por internet VoIP, los sospechosos habrían usado sin autorización los datos del DNI de una tercera persona. A partir de ahí recurrieron a la falsificación del identificador de llamada y a herramientas de inteligencia artificial para distorsionar sus voces y ocultar el origen de las comunicaciones.
Ahí está uno de los giros más inquietantes del caso, porque ya no basta con esconder un número. También entra en juego la manipulación de la voz, una técnica que ya ha aparecido en estafas con emergencias falsas y pagos urgentes.
Durante los registros domiciliarios, los agentes intervinieron dispositivos informáticos y electrónicos. Ese material puede ayudar a reconstruir no solo desde dónde se hicieron las comunicaciones, sino también qué herramientas se emplearon para disfrazarlas.
La Policía examina si el caso encaja en patrones de swatting
Ahora la Policía examina una posible relación con el swatting, una práctica que busca provocar una intervención policial mediante avisos falsos de emergencia. El mecanismo cambia de escenario, pero conserva la misma lógica de fondo, convertir el miedo ajeno en un arma de interrupción.
En este caso, el objetivo no habría sido solo sembrar alarma en infraestructuras sensibles. También habría existido un intento de obtener dinero mientras la amenaza obligaba a las autoridades a tratar cada llamada como si pudiera ser real.
La coordinación de la operación corre a cargo de la Comisaría General de Información con la colaboración de las brigadas provinciales de Málaga, Murcia y Valencia. Uno de los detenidos es menor de edad, de modo que interviene también la Fiscalía de Menores.
Entre una voz distorsionada por IA, un DNI usado sin permiso y una amenaza que sí alteró un aeropuerto, la investigación describe un fraude que no necesitó explosivos para producir consecuencias reales.