EE. UU. cierra el vacío de los chips IA vendidos a filiales chinas, pero deja intactos los Blackwell y Rubin ya comprados

Washington exigirá licencias para exportar chips avanzados a entidades con sede en China, aunque operen fuera del país. La medida frena compras futuras, pero no afecta a los procesadores ya instalados.

04 de junio de 2026 a las 12:01h
EE. UU. cierra el vacío de los chips IA vendidos a filiales chinas, pero deja intactos los Blackwell y Rubin ya comprados
EE. UU. cierra el vacío de los chips IA vendidos a filiales chinas, pero deja intactos los Blackwell y Rubin ya comprados

Washington vuelve a apretar el cerco sobre los chips de inteligencia artificial, pero lo hace después de comprobar que buena parte del negocio ya había encontrado una salida lateral. El nuevo movimiento no corta el uso de los procesadores que ya están en marcha fuera de China, aunque sí intenta frenar compras futuras.

Hace cuarenta y ocho horas, la Oficina de Industria y Seguridad del Departamento de Comercio de Estados Unidos publicó una directriz que exige licencias para exportar chips avanzados a entidades con sede en China aunque esas entidades estén físicamente en el extranjero.

La medida llega tras un año en el que numerosas empresas chinas compraron sin restricciones, a través de filiales en Malasia, procesadores Blackwell y Rubin de Nvidia y el MI350x de AMD. Ahí estaba el hueco. No hacía falta entrar por la puerta principal si una subsidiaria podía hacerlo desde otro país.

La restricción cambió varias veces antes de cerrar este hueco

En 2022, el Gobierno de Estados Unidos prohibió la venta a China de los procesadores gráficos para inteligencia artificial más potentes diseñados por Nvidia, AMD y otras compañías estadounidenses. Aquella decisión marcó el inicio de una política tecnológica que ya no se limita al comercio, sino que también busca controlar capacidad de cálculo.

Después, en enero de 2025, la Administración Biden aprobó la normativa de difusión de inteligencia artificial, que repartía el acceso global a chips avanzados en un sistema de tres niveles.

Meses más tarde llegó otro giro. En mayo de 2025, la Administración Trump congeló la aplicación de esa normativa y anunció una regulación propia, presentada como más audaz e inclusiva. Entre tanto, el mercado siguió moviéndose a una velocidad muy superior a la de los boletines oficiales.

Malasia apareció como vía de compra para filiales chinas

Durante el último año, las filiales en Malasia sirvieron para adquirir hardware que quedaba fuera del alcance directo de las restricciones pensadas para China continental. El detalle importa porque en inteligencia artificial no solo cuenta quién diseña el chip, sino también quién logra ponerlo a trabajar en un centro de datos.

Chris McGuire, experto en tecnología y exfuncionario del Departamento de Estado, resume el alcance de la corrección.

"Cierra un vacío legal, pero deja otro abierto." - Chris McGuire, experto en tecnología y exfuncionario del Departamento de Estado

La frase retrata bien el problema. La directriz recién publicada no obliga a los centros de datos a dejar de utilizar los chips ya adquiridos, de modo que la capacidad instalada durante estos meses no desaparece por el simple hecho de que cambie la norma.

El control avanza, pero TSMC sigue fuera del foco explícito

Tampoco queda resuelto otro punto que varios expertos consideran clave. Las filiales chinas mantienen acceso a la capacidad de fabricación de TSMC y la nueva directriz no regula esa vía de forma explícita.

Ahí aparece la contradicción central de esta historia. Estados Unidos endurece el acceso a chips avanzados cuando el diseño es estadounidense, pero todavía no cierra de forma expresa una ruta ligada a la fabricación, que en esta industria pesa tanto como la propia prohibición comercial.

La nueva directriz exige licencias para ventas futuras, pero no toca los chips ya comprados. Ese matiz convierte la medida en una barrera relevante para lo que venga después, aunque deja intacta la potencia de cálculo que muchas filiales chinas ya consiguieron instalar fuera de su territorio.

Al final, la fotografía queda partida en dos. Por un lado, Washington logra tapar la compra sin restricciones desde filiales en el extranjero. Por otro, siguen operativos los Blackwell, los Rubin y los MI350x ya adquiridos, mientras el acceso de filiales chinas a la fabricación de TSMC permanece fuera de una regulación explícita.

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