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Washington y Pekín han decidido abrir una línea directa para uno de los terrenos donde más desconfían el uno del otro.
La Casa Blanca informó el viernes de que Estados Unidos y China establecerán un canal de comunicación bilateral para incidentes relacionados con la tecnología que ambos gobiernos prefieren llamar superinteligencia. El acuerdo llegó tras una cumbre entre Donald Trump, presidente de Estados Unidos, y Xi Jinping, presidente de China.
Trump y Xi cambiaron hasta el nombre del problema
No es un detalle menor que ambos líderes acordaran usar el término superinteligencia en lugar de inteligencia artificial. Cuando cambia la palabra, también cambia el marco político con el que se presenta el riesgo.
Además del canal para incidentes, ambos gobiernos han habilitado un Diálogo Estados Unidos China sobre Superinteligencia. Ese espacio servirá para intercambiar opiniones sobre los riesgos y los beneficios de una tecnología que ya forma parte del pulso entre las dos potencias, como muestran los modelos más usados y la concentración de infraestructura avanzada en ambos países.
Trump lo resumió con una frase que suena más a contención que a entusiasmo. El presidente de Estados Unidos dijo que prefería dejar la inteligencia artificial "exactamente donde está".
"Una relación sin conflicto ni confrontación" - Xi Jinping, presidente de China
Ahí aparece una de las claves de la cumbre, porque Xi vinculó la conversación tecnológica a la relación general entre los dos países. También defendió mantener la inteligencia artificial bajo "control humano".
El canal servirá cuando un fallo técnico parezca una crisis política
Un mecanismo de contacto para incidentes no equivale a confianza plena, pero sí reconoce un problema concreto. Cuando dos rivales compiten en sistemas cada vez más complejos, un error de interpretación, una alarma falsa o un uso opaco pueden escalar con una velocidad difícil de gestionar por vías diplomáticas tradicionales.
La próxima reunión entre ambos mandatarios está prevista para noviembre. Entre esa cita futura y las palabras elegidas ahora queda una tensión muy visible, porque Washington habla de frenar, Pekín pide control humano y los dos aceptan que incluso el vocabulario merece negociación.
Al final, el dato más revelador quizá no sea la reunión de noviembre, sino el hecho de que Estados Unidos y China hayan necesitado crear un canal específico para incidentes en superinteligencia.