El 49 % de los gerentes ya rechaza CV que parecen escritos por IA

«No deberían usar la IA para todo el proceso» Ron Sharon, reclutador

26 de febrero de 2026 a las 07:25h
El 49 % de los gerentes ya rechaza CV que parecen escritos por IA
El 49 % de los gerentes ya rechaza CV que parecen escritos por IA

Imagina que estás buscando trabajo. Has revisado tu currículum mil veces, lo has pulido con cuidado, has ajustado cada verbo, cada logro, cada habilidad. Pero antes de que un ser humano lo vea, ya ha sido escaneado, clasificado, juzgado por una máquina. Y si no pasa ese examen, no hay segunda oportunidad. Bienvenido al mercado laboral del presente, donde la inteligencia artificial no es el futuro ya es el filtro.

La carrera de los algoritmos

Cada día, miles de candidatos pulsan el botón de "enviar" con la esperanza de que su perfil destaque. Pero según datos recientes, solo el 2 % de quienes se postulan a más de 337 ofertas logra siquiera una entrevista con un reclutador. En LinkedIn, apenas el 3,3 % de las candidaturas recibe respuesta. Y en el segundo trimestre de 2025, el 85 % de quienes buscan empleo aún no lo han encontrado tras más de nueve meses de búsqueda. Estos números no hablan solo de desempleo. Hablan de un sistema que se ha vuelto invisible, opaco, casi imposible de navegar.

El motivo está en los sistemas de seguimiento de candidatos, conocidos como ATS. Estos programas, que usan inteligencia artificial para escanear currículums, son empleados por el 82 % de las empresas. Sus algoritmos buscan palabras clave, formatos estandarizados, frases comunes. Y aquí comienza la paradoja para superar a una IA, los candidatos recurren a otra IA.

El pulido perfecto y su precio

Según una encuesta de la consultora Hays, el 40 % de los profesionales ya usaba inteligencia artificial para redactar su currículum en 2024, un 3 % más que el año anterior. Se prevé que en cinco años, ese porcentaje alcance el 80 %. No es sorprendente. Si el juego está diseñado para que gane quien mejor se adapte al algoritmo, ¿por qué no usar herramientas que te ayuden a ganarlo?

Pero el problema surge cuando todos juegan con la misma ventaja. Tal y como describía la plataforma Manfred, cada oferta de empleo recibe un aluvión de candidaturas idénticas, donde todos repiten los mismos términos, las mismas frases de impacto, los mismos verbos de acción. El currículum perfecto, pulido por IA, comienza a parecerse a una plantilla. Y los reclutadores lo notan.

Un estudio de Resume.io revela que el 49 % de los gerentes de contratación rechazan de entrada los currículums que sospechan que han sido generados por IA. No por prejuicio, sino por lo que detectan ausencia de sinónimos, repeticiones mecánicas, un tono excesivamente pulido. Como si el candidato hubiera sido sustituido por un asistente digital.

La mirada humana contra lo sintético

Los reclutadores, dice The Washington Post, han desarrollado una especie de sexto sentido para identificar estos perfiles "sintéticos". No buscan errores, sino alma. Buscan una huella personal, una voz, una historia que no pueda copiarse con un prompt.

Y sin embargo, no todos ven enemigo en la IA. Algunos reclutadores admiten que está bien usarla como herramienta de apoyo. La clave está en el equilibrio.

Quienes buscan empleo deberían usarla para enriquecer su trabajo. No deberían usar la IA para todo el proceso

- Ron Sharon, director de seguridad de la información de PTMA Financial Solutions.

 

Incluso hay empresas que han decidido salirse del juego. Anthropic, uno de los principales desarrolladores de inteligencia artificial del mundo, incluye en sus ofertas de empleo una invitación inusual pide a los candidatos que no usen IA para completar la solicitud. Su objetivo es conocer mejor a las personas, no a sus algoritmos. Y lo dejan claro no importa si no tienes la formación perfecta, porque nadie será descartado por un filtro automatizado.

La paradoja del reclutador

Aquí está la contradicción más profunda. Las empresas reclaman adaptabilidad, creatividad, iniciativa. Pero en el primer filtro, muchas de esas cualidades humanas se pierden. Un candidato auténtico, con un CV menos optimizado, puede ser eliminado antes de que su voz se escuche. Mientras tanto, los currículums generados por IA, diseñados para complacer a la máquina, pasan la primera ronda… y luego son rechazados por los humanos.

"Si así es como te postulas y así es como trabajas, no quiero contratarte" - Joseph Eitner, director de recursos humanos de Eaton Capital Management.

Es una frase dura, pero reveladora. Detrás de ella hay una pregunta que late en el corazón del mercado laboral actual ¿qué valoramos más, la eficiencia o la autenticidad?

¿Quién controla a quién?

Esta carrera entre algoritmos los que generan currículums y los que los filtran ha creado un bucle del que es difícil salir. Las empresas usan IA para ahorrar tiempo, pero terminan recibiendo miles de postulaciones idénticas. Los candidatos usan IA para tener más posibilidades, pero terminan borrando su propia voz. Y en medio, un sistema que parece favorecer lo genérico sobre lo genuino.

Quizá la solución no esté en prohibir la tecnología, sino en repensar cómo la usamos. La IA puede ser una herramienta de igualdad, no de homogenización. Puede ayudar a quienes no saben cómo expresar sus logros, a quienes no dominan el lenguaje corporativo. Pero no debería convertirse en el único idioma válido.

Porque al final, contratar a una persona no es seleccionar un conjunto de palabras clave. Es confiar en una historia, en una trayectoria, en una forma de pensar. Y eso, por ahora, ninguna inteligencia artificial lo puede escribir por ti. El riesgo no es usar IA, es dejar que escriba tu voz. El verdadero talento no se optimiza, se descubre. Y quizá lo más humano que podemos hacer en un mundo de algoritmos es resistir la tentación de parecernos a ellos.

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