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La inteligencia artificial ya no entra en la banca europea solo por la puerta de la eficiencia. Ahora entra también por la del supervisor, que ha decidido incorporar su uso y sus riesgos al análisis anual de las entidades dentro del proceso de revisión y evaluación supervisora.
Ahí aparece una idea de fondo que va mucho más allá del software. El Banco Central Europeo no tratará la IA como un riesgo aislado, sino de forma transversal dentro de las directrices SREP 2026, con impacto en digitalización, gobernanza, resiliencia operativa, riesgos TIC, gestión de datos y modelos de negocio.
El 2 de agosto de 2026 fija un corte para la banca
No todas las aplicaciones pesan igual. Los sistemas de IA usados para evaluar la solvencia de clientes, establecer su calificación crediticia o fijar el pricing actuarial en pólizas de seguros quedan dentro de la categoría de alto riesgo.
El plazo más relevante para las entidades de crédito es el 2 de agosto de 2026. Desde esa fecha, esos sistemas deberán cumplir plenamente los requisitos del IA Act en gobernanza, calidad de datos, gestión de riesgos, supervisión humana, transparencia, documentación y monitorización.
"Para las entidades de crédito, el plazo más relevante es el 2 de agosto de 2026, fecha a partir de la cual los sistemas de IA utilizados en ámbitos considerados de alto riesgo deberán cumplir plenamente los requisitos del IA Act en materia de gobernanza, calidad de datos, gestión de riesgos, supervisión humana, transparencia, documentación y monitorización" - Carla Azorí, Senior Regulatory Affairs Manager de Accuracy
El calendario no nace de la nada. El Reglamento europeo de Ley de Inteligencia Artificial fue aprobado en 2024 y su implantación avanzará de forma progresiva hasta 2028.
Mientras Bruselas despliega ese marco, Fráncfort aprieta sobre una pregunta muy concreta. ¿Quién responde cuando un algoritmo participa en una decisión tan sensible como conceder crédito, poner nota financiera a un cliente o calcular el precio de una póliza?
El BCE sitúa la IA dentro del mapa clásico del riesgo
Carla Azorí, Senior Regulatory Affairs Manager de Accuracy, describe ese enfoque sin rodeos. El BCE incorpora el impacto de la IA dentro de las directrices SREP 2026, pero no como un compartimento aparte, sino incrustado en áreas que ya forman parte del examen supervisor.
"La IA puede mejorar significativamente la eficiencia, precisión y capacidad predictiva de la gestión del riesgo de crédito, pero su utilización exige un marco sólido de gobernanza, protección de datos, supervisión humana, control de sesgos, transparencia y cumplimiento normativo" - Carla Azorí, Senior Regulatory Affairs Manager de Accuracy
Esa combinación de promesa y control explica buena parte del movimiento regulatorio. La misma herramienta que puede afinar la gestión del riesgo de crédito obliga a reforzar barreras internas para vigilar sesgos, datos, decisiones y responsabilidades, igual que ya ocurre en las alertas sobre Mythos dentro del sistema financiero.
Además, el ejercicio de revisión y evaluación supervisora exige que el órgano de administración de cada entidad disponga de conocimientos y competencias sobre los riesgos emergentes, incluidos los de tecnologías y comunicaciones. La gobernanza deja de ser una casilla formal y pasa a medirse también en la capacidad real del consejo para entender qué hace la IA y qué puede salir mal.
La presión regulatoria ya no mira solo al modelo
Antes del 31 de octubre, el Banco Central Europeo ha exigido a las principales entidades de la zona euro que elaboren y presenten un plan de acción integral para hacer frente a los riesgos de ciberseguridad que presenta el programa Mythos de Anthropic.
De pronto, la supervisión junta dos planos que a menudo avanzaban por separado. Por un lado examina los algoritmos que ayudan a decidir sobre crédito o seguros y, por otro, obliga a preparar respuestas ante una herramienta capaz de tensionar la ciberseguridad bancaria, un terreno que ya había asomado en planes de contingencia ante Mythos.
"En un entorno cada vez más digital, la fortaleza de una entidad no dependerá únicamente de su capacidad para innovar, sino también de su capacidad para controlar los riesgos que dicha innovación genera" - Carla Azorí, Senior Regulatory Affairs Manager de Accuracy
La escena final no está en un laboratorio ni en una feria tecnológica. Está en los consejos de administración, con una fecha marcada el 2 de agosto de 2026, otra el 31 de octubre y una lista de obligaciones que alcanza al crédito, a los seguros y a la ciberseguridad al mismo tiempo.