El empleo en servicios informáticos cae 4,4%: de 554.700 a 512.100 ocupados entre 2024 y 2026

Entre el 2T 2024 y el 1T 2026, el empleo en servicios informáticos baja de 554.700 a 512.100 (-4,4%). En telecomunicaciones y servicios de información la caída es mayor, pese al crecimiento general del empleo en España.

30 de abril de 2026 a las 16:42h
El empleo en servicios informáticos cae 4,4%: de 554.700 a 512.100 ocupados entre 2024 y 2026
El empleo en servicios informáticos cae 4,4%: de 554.700 a 512.100 ocupados entre 2024 y 2026

Hay un silencio incómodo en las oficinas de muchos parques tecnológicos de España. No es el silencio de la concentración, sino el de las sillas vacías, los despachos compartidos que antes estaban llenos y los correos internos que anuncian nuevos ajustes. Los datos lo confirman el sector tecnológico, ese que durante años parecía inmune a las crisis, está perdiendo empleo a un ritmo preocupante. No se trata de una mera fluctuación estacional, sino de una retracción sostenida que ya acumula más de 47.000 puestos de trabajo perdidos en apenas año y medio.

La burbuja que no explotó, pero se desinfla

Entre el segundo trimestre de 2024 y el primero de 2026, el empleo en servicios informáticos programación, consultoría y demás ha pasado de 554.700 ocupados a 512.100. Una caída del 4,4%, equivalente a 23.400 personas. Este descenso se produce mientras el empleo total en España crece un 2,4%, lo que convierte al sector tecnológico en uno de los pocos que retrocede en un contexto general de expansión laboral. No es un dato aislado el conjunto del empleo digital que incluye telecomunicaciones, infraestructura informática y servicios de información alcanzó su pico en el tercer trimestre de 2024 con 1.096.700 ocupados. En marzo de 2026, esa cifra había bajado a 1.047.800. Cuarenta y ocho mil novecientos empleos desaparecidos. Casi medio millón de personas que antes estaban dentro del ecosistema tech ya no lo están.

Uno de los sectores más castigados ha sido el de telecomunicaciones. De los 133.000 ocupados que rondaba a mediados de 2024, se ha pasado a 113.100 en el primer trimestre de 2026, una reducción del 9,4%. Aun más dramático es el caso de los servicios de información como el procesado de datos o portales web, que ha caído de 25.600 a 17.000 empleados una caída del 33,6%, la cifra más baja desde la pandemia. Estos no son solo números, son equipos enteros que se han disuelto, proyectos cancelados, contratos no renovados. Y todo esto ocurre en un momento en que, paradójicamente, la tecnología está más presente que nunca en nuestras vidas.

Despidos, automatización y la paradoja de la Seguridad Social

¿Cómo se explica esta contradicción? José Varela, responsable de Digitalización de UGT y autor del informe Empleo tecnológico en el mercado laboral español 2026, no duda "Es evidente que el empleo tecnológico se está frenando en seco". Y señala dos factores principales los despidos colectivos en operadoras, call centers y consultoras, y el auge del llamado *vibe coding*. Esta nueva forma de crear software, que consiste en generar código a través de conversaciones con inteligencia artificial, está reduciendo la necesidad de programadores para tareas rutinarias. Ya no se necesita un equipo de diez para escribir un script, basta con un especialista que orqueste bien los prompts. "Los diferentes despidos colectivos en las operadoras de telecomunicaciones, en los call centers y en las consultoras, junto con el cada vez más generalizado uso del vibe coding [creación de software hablando con una IA] explican estos datos", afirma Varela.

"Es evidente que el empleo tecnológico se está frenando en seco" - José Varela, responsable de Digitalización de UGT y autor del informe Empleo tecnológico en el mercado laboral español 2026

Pero aquí entra otra capa de complejidad no todos los indicadores coinciden. Mientras la Encuesta de Población Activa (EPA) del INE muestra una caída en el empleo tecnológico, la Seguridad Social registra un crecimiento del 3,48% en el sector entre marzo de 2025 y marzo de 2026, con 21.595 afiliaciones más. ¿Cómo puede ser? La diferencia se debe a cómo se recogen y clasifican los datos. En la Seguridad Social, por ejemplo, la programación y la consultoría suben de 500.000 a 530.000 afiliados, y la investigación y el desarrollo también aumentan. En cambio, telecomunicaciones baja de 75.000 a 70.000. Estas discrepancias no son nuevas, pero en un contexto de incertidumbre, alimentan la confusión. Lo que sí es claro es que, en el terreno, muchos sienten que el aire ha cambiado.

Los que aún crecen, pero no salvan el conjunto

No todo es declive. Algunas ramas del sector siguen creciendo. Los servicios técnicos de arquitectura e ingeniería han aumentado un 2,4%, pasando de 306.200 a 313.600 ocupados. La investigación y el desarrollo también avanzan, aunque modestamente un 1,5%, de 90.600 a 92.000 empleados. Son sectores más especializados, más vinculados a la industria y la innovación profunda, menos sensibles a las modas del software rápido o los recortes en servicios externalizados. Pero su crecimiento no compensa la sangría en otras áreas clave. El equilibrio, claramente, se ha roto.

Y detrás de cada porcentaje hay historias. La de un desarrollador de 35 años que, tras cinco años en una consultora, recibe un correo un lunes por la mañana anunciando que su puesto ya no existe. La de un equipo de soporte técnico que se entera de que su centro será cerrado en seis meses. La de una ingeniera que decide volver a formarse, esta vez en IA, porque sabe que su perfil ya no es tan demandado. La tecnología, que prometió empleos del futuro, también está acelerando su propia renovación, y no todos sobreviven al cambio.

El sector tecnológico español está en una encrucijada. No se trata de una crisis como la de 2001 o 2008, sino de una transformación silenciosa, impulsada por la automatización, la eficiencia y la presión de los mercados. Las cifras de la EPA y la Seguridad Social pueden discutirse, pero el sentimiento en las calles, en los foros profesionales y en los sindicatos es claro algo ha cambiado. Y mientras algunos celebran la llegada de una nueva era de productividad impulsada por la IA, otros se preguntan si esa misma revolución no está dejando demasiada gente atrás. El futuro digital sigue avanzando, pero no todos van a bordo del tren.

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