“El mundo está en peligro”: por qué el jefe de seguridad de IA de Anthropic se va a escribir poesía

Del laboratorio al verso: el experto que miraba “al abismo” de la IA ahora practica “discurso valiente”

13 de febrero de 2026 a las 09:25h
“El mundo está en peligro”: por qué el jefe de seguridad de IA de Anthropic se va a escribir poesía
“El mundo está en peligro”: por qué el jefe de seguridad de IA de Anthropic se va a escribir poesía

Cuando alguien decide dejar un puesto de poder en una de las empresas más influyentes del momento, no basta con decir que se va. Hay que explicar por qué. Y si además ese alguien anuncia que, en lugar de cambiar de startup o fundar una nueva, va a dedicarse a escribir poesía, entonces la pregunta se vuelve más intensa ¿qué está pasando allá arriba, en las cumbres del desarrollo de la inteligencia artificial?

Una renuncia que dice más que mil informes

Mrinank Sharma no era un ingeniero cualquiera. Era el jefe de seguridad de inteligencia artificial en Anthropic, responsable del equipo que investiga los riesgos globales vinculados a la IA. Su grupo no se dedicaba a optimizar algoritmos para que respondieran más rápido. Estudiaban amenazas reales cómo la inteligencia artificial podría ser usada para diseñar armas biológicas, cómo puede manipular la percepción humana o alterar comportamientos culturales a escala masiva. En otras palabras, su trabajo era mirar al abismo y tratar de ponerle barandillas.

Y ahora se va. No a otra empresa. No a un laboratorio rival. Se va a escribir poesía.

En una carta pública publicada en su perfil, Sharma anunció su salida con una frase que resuena como un eco largo "El mundo está en peligro". Pero no se quedó ahí. Amplió la advertencia "Y no solo por la IA, o las armas biológicas, sino por una serie de crisis interconectadas que se están desarrollando en este mismo momento". No es el lamento de un técnico frustrado. Es la voz de alguien que ha estado dentro del sistema y que ahora, al salir, dice lo que muchos temen callar.

La sabiduría frente al poder

Sharma no culpó a una sola causa. No señaló con el dedo a Anthropic como si fuera el villano de una película. Habló de algo más profundo "Nuestra sabiduría debe crecer al mismo ritmo que nuestra capacidad para afectar el mundo, de lo contrario enfrentaremos las consecuencias". Es una frase que suena casi filosófica, pero que en boca de un exresponsable de seguridad en IA se convierte en una alerta técnica, ética y existencial.

Porque el problema no es solo que la tecnología avance rápido. Es que avance sin brújula. Sharma reveló tensiones internas en la empresa "A lo largo de mi tiempo aquí, he visto repetidamente lo difícil que es permitir que nuestros valores guíen nuestras acciones. Constantemente enfrentamos presiones para dejar de lado lo que más importa". No especificó qué valores ni qué presiones, pero la frase basta. Sugiere una brecha creciente entre lo que los desarrolladores de IA creen que deberían hacer y lo que realmente hacen.

El miedo silencioso de los que construyen el futuro

Sharma no está solo. Según fuentes cercanas, otros empleados de Anthropic han expresado inquietud ante el ritmo desbocado de los últimos modelos de inteligencia artificial. Uno de ellos, hablando bajo anonimato, dijo algo que suena a paradoja "Me siento como si viniera a trabajar todos los días para quedarme sin trabajo". La ironía es brutal. Los creadores de máquinas que amenazan con reemplazar a los humanos sienten que su propio futuro se desvanece bajo sus manos.

Y no es solo una cuestión de empleo. Es una crisis de sentido. Si la IA que estás construyendo puede superarte, cambiar la cultura, alterar la política, manipular emociones, ¿qué papel te queda a ti como humano? ¿Como ético? ¿Como ciudadano?

Poesía como acto de resistencia

Quizá por eso Sharma elige ahora la poesía. No como huida, sino como herramienta. Anunció que su nueva etapa se centrará en "la práctica del discurso valiente" a través de la escritura. La poesía, en este contexto, deja de ser solo arte. Se convierte en un acto de resistencia. Un modo de recuperar la voz, la emoción, la ambigüedad frente a un mundo que cada vez se rige por datos, respuestas rápidas y eficiencia fría.

Mientras tanto, otras figuras clave de Anthropic también han abandonado la empresa. Harsh Mehta y Behnam Neyshabur, entre otros, han anunciado nuevas aventuras en el campo de la IA, aunque con proyectos independientes. Parece que algo se está moviendo en el núcleo duro del desarrollo de inteligencia artificial una especie de desbandada selectiva, no por falta de ambición, sino por exceso de conciencia.

¿Adónde va la inteligencia artificial?

El caso de Sharma no es un dato aislado. Es un síntoma. Muestra que, en las altas esferas del tech, hay quienes ya no pueden seguir fingiendo que todo va bien. Que el progreso no es necesariamente sinónimo de bienestar. Que cuanto más poderosa se vuelve la tecnología, más urgente se vuelve la pregunta ¿para qué sirve todo esto?

Quizá la poesía no detenga una IA mal diseñada. Pero tal vez nos ayude a recordar lo que vale la pena proteger.

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