El TSJA admite la IA en recursos, pero avisa: sin densidad jurídica, el texto queda vacío

La Sala Civil y Penal andaluza acepta usar IA para redactar alegaciones, pero recuerda que el abogado debe asumir cada línea y sostenerla jurídicamente.

19 de agosto de 2026 a las 15:21h
El TSJA admite la IA en recursos, pero avisa: sin densidad jurídica, el texto queda vacío
El TSJA admite la IA en recursos, pero avisa: sin densidad jurídica, el texto queda vacío

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La inteligencia artificial ya ha entrado en los escritos judiciales, pero el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía acaba de poner una condición que pesa más que cualquier brillo formal. Un recurso puede estar mejor redactado con ayuda de estas herramientas y, aun así, quedarse vacío si pierde densidad jurídica.

El tribunal acepta la ayuda de la IA, pero exige que el abogado sostenga cada línea

La Sala Civil y Penal andaluza no objeta que las partes utilicen inteligencia artificial para mejorar, concretar, afilar y organizar los motivos de discrepancia con una sentencia apelada.

La premisa, sin embargo, resulta nítida. El letrado asume personalmente el texto en todos sus puntos y referencias.

Esa combinación dibuja una frontera bastante práctica entre asistencia y delegación. El tribunal incluso reconoce que ya ha visto casos en los que estas herramientas mejoran y afinan la calidad de las alegaciones, y añade que enfrentarse a argumentos bien construidos obliga a motivar con más exigencia la respuesta.

Cuando la sintaxis deslumbra, el problema puede estar en lo que falta

Ahí aparece la advertencia central de la sentencia. Los magistrados describen un uso ligero de estos sistemas, favorecido por la comodidad que ofrecen y por la fascinación inicial que despiertan sus habilidades de redacción y discurso.

El riesgo no está en que el texto suene bien.

El problema surge cuando el escrito acumula frases vistosas que dicen poco y se apartan de la cuestión realmente controvertida. En ese punto, la forma empieza a envolver razonamientos solo aparentemente conectados con el caso y la brillantez sintáctica encubre un vacío de densidad jurídica.

Esa observación encaja con otros episodios recientes sobre IA y tribunales, desde citas judiciales falsas generadas por IA hasta debates sobre confidencialidad y automatización en despachos y juzgados.

Un escrito más corto puede convencer mejor

La Sala no se limita a señalar un defecto abstracto. Avisa de que una redacción más cuidada y personalizada muy probablemente habría reducido a como mucho la mitad la extensión del recurso.

No es un matiz menor. Para el tribunal, ese recorte habría ganado fuerza argumentativa y habría evitado circularidades, además de apartar falacias, sofismas o simples énfasis verbales que no ayudan a convencer a un órgano judicial de una tesis concreta.

Al final, a cualquiera le gusta firmar un texto bien escrito, pero la sentencia devuelve la discusión a un terreno menos vistoso y mucho más decisivo. Un recurso no se mide por el fulgor de sus frases, sino por su capacidad para ir al núcleo del litigio sin perderse en adornos que, en opinión de la Sala, podían haberse quedado en la mitad.

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