El TSXG abre pieza a un abogado por 24 citas falsas generadas con IA

El Tribunal Superior de Xustiza de Galicia investiga si hubo mala fe o negligencia tras un escrito con 24 referencias incorrectas, incluidas resoluciones inexistentes generadas por IA.

14 de junio de 2026 a las 17:59h
El TSXG abre pieza a un abogado por 24 citas falsas generadas con IA
El TSXG abre pieza a un abogado por 24 citas falsas generadas con IA

Un recurso judicial puede fallar por una interpretación dudosa o por una cita mal traída. Aquí el problema fue otro. El Tribunal Superior de Xustiza de Galicia ha abierto una pieza separada por posible mala fe procesal contra un abogado tras detectar que utilizó inteligencia artificial para elaborar un escrito sin verificar lo que decía.

Había 24 referencias incorrectas.

El tribunal encontró citas literales de resoluciones inexistentes y referencias jurisprudenciales que no guardaban relación con el procedimiento. La investigación abierta ahora deberá determinar si esa forma de actuar alcanza el umbral de negligencia suficiente para justificar una sanción disciplinaria.

Cuando la máquina redacta, alguien tiene que comprobar

No es un debate abstracto sobre tecnología, sino un problema muy concreto de responsabilidad profesional. Víctor Salgado, abogado especializado en nuevas tecnologías, recuerda que la inteligencia artificial genera la respuesta más probable y no distingue entre verdad y mentira, de modo que puede inventar datos, sentencias, fechas o referencias legales cuando no dispone de información suficiente.

"La inteligencia artificial no distingue entre verdad y mentira. Lo que hace es generar la respuesta más probable. Cuando no dispone de información suficiente, puede rellenar los huecos inventando datos, sentencias, fechas o referencias legales." - Víctor Salgado, abogado especializado en nuevas tecnologías

Esa lógica estadística explica por qué un texto puede sonar convincente y, al mismo tiempo, estar construido sobre arena. Ya había ocurrido antes en un caso canario con sentencias inexistentes, y también en Estados Unidos, donde hubo expedientes sancionadores contra abogados que presentaron escritos con resoluciones inventadas por inteligencia artificial.

En uno de esos casos estadounidenses, la sanción incluyó una multa de 5.000 dólares y la obligación de remitir cartas de disculpa a los jueces afectados. El precedente importa porque muestra que el error no acaba en una anécdota técnica cuando entra en un juzgado firmado por un profesional.

El tribunal pone el foco en la diligencia y no en el engaño

Ahora bien, la propia resolución gallega marca una diferencia relevante. El tribunal no aprecia voluntad deliberada de engañar a la justicia y considera más probable un uso negligente de la inteligencia artificial que una actuación dolosa.

Salgado subraya precisamente esa frontera. Para él, no parece existir intención de engañar al tribunal, pero sí una grave falta de diligencia profesional al presentar información sin contrastar.

"La diferencia es importante. No parece que exista intención de engañar al tribunal, pero sí una grave falta de diligencia profesional al presentar información sin contrastar." - Víctor Salgado, abogado especializado en nuevas tecnologías

Si la pieza separada confirma esa negligencia, la apertura del procedimiento podría derivar en la comunicación de los hechos al Colegio de Abogados correspondiente para un eventual expediente profesional. Ahí la discusión deja de ser tecnológica y vuelve a un terreno muy clásico, quién responde por lo que firma.

De hecho, la responsabilidad sigue siendo siempre del profesional que firma el documento, incluso cuando la herramienta acelera tareas cotidianas. Salgado admite que la inteligencia artificial puede ayudar enormemente en el trabajo diario, pero esa ayuda no desplaza la obligación básica de comprobar cada referencia.

La justicia ya no discute si usar IA, sino cómo hacerlo

Mientras tanto, el propio auto utiliza el término técnico alucinaciones para describir los riesgos de los sistemas de inteligencia artificial generativa. Que esa palabra haya saltado del laboratorio al lenguaje judicial dice bastante sobre la velocidad con la que ha entrado este problema en la práctica forense.

Tampoco es un episodio aislado dentro de España. El Tribunal Superior de Xustiza de Galicia cita antecedentes judiciales en Canarias y referencias que han llegado al Tribunal Constitucional, una cadena que dibuja el mismo patrón que ya asomó en otro recurso con citas falsas.

Mientras muchos despachos todavía aprenden a convivir con estas herramientas, la formación empieza a convertirse en una necesidad muy concreta. La Universidade da Coruña cuenta con un máster sobre Derecho Digital e Inteligencia Artificial, y Salgado compara este momento con el aprendizaje que en su día exigieron las bases de datos jurídicas o los procesadores de texto.

La tecnología ha llegado rápido.

Por eso el caso gallego incomoda tanto. No gira solo alrededor de 24 referencias incorrectas, sino alrededor de una pregunta mucho más simple y mucho más vieja que cualquier chatbot, qué ocurre cuando un documento entra en un tribunal con apariencia de rigor y nadie ha comprobado si sus sentencias existen de verdad.

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