En el Congreso, la IA ya resume decretos de 700 páginas y redacta borradores de discursos

"¿Habían recurrido a ChatGPT para elaborarla?": la frase que destapó la IA en el Congreso

23 de marzo de 2026 a las 17:46h
En el Congreso, la IA ya resume decretos de 700 páginas y redacta borradores de discursos
En el Congreso, la IA ya resume decretos de 700 páginas y redacta borradores de discursos

El 28 de marzo de 2023, en medio del eco de las bóvedas del Congreso, Joan Capdevila, diputado de ERC, lanzó una frase que resonó más allá del hemiciclo "¿Habían recurrido a ChatGPT para elaborarla?". Hablaba de una moción del PP, sí, pero también abría una puerta que ya nadie podrá cerrar la de la inteligencia artificial como cómplice silenciosa en la política española. Su ironía tenía filo, pero también revelaba una verdad incómoda no era la primera vez que la IA asomaba entre los papeles del debate parlamentario, aunque sí la primera que alguien lo decía en voz alta.

La IA ya está en la Cámara, aunque no se anuncie

Desde hace años, herramientas como ChatGPT, Copilot o Gemini pululan entre los despachos del Congreso. No se exhiben, pero están ahí en los borradores de discursos, en los resúmenes de decretos de 700 páginas, en las publicaciones de redes sociales. Una diputada lo cuenta con naturalidad "Yo cojo ChatGPT y le pongo todos los elementos que quiero que incluya, ideas, trozos de informes… Y me saca un primer borrador". Luego lo ajusta "Ahora ponlo en tono más agresivo". O incluso "Hazlo estilo Cayetana [Álvarez de Toledo]". La IA no solo escribe imita, adapta, simula voz.

Otros legisladores reconocen usarla para construir "esqueletos de discursos" o delegar en ella las redes sociales. Un joven asesor, sorprendido por lo poco que se usaba cuando empezó hace un año, ahora recurre a ella para redactar comunicados. "Me cunde mucho más el tiempo que a otros", afirma una parlamentaria que defiende su uso frente a lo que llama "demonización". No se trata de sustituir el pensamiento, sino de gestionar la sobrecarga. ¿Cómo leer tres reales decretos ley en una semana? La IA, en ese sentido, se convierte en un compañero de carga, aunque no siempre fiable "Le pedí una intervención y me encontré un sesgo PSOE", confiesa con ironía.

El debate ético ¿dónde acaba el político y empieza la máquina?

El uso de la IA en política no es neutro. Daniel Innerarity, catedrático de Filosofía Política, lo plantea con contundencia "Si lo usase alguien como Donald Trump, probablemente cometería menos errores y diría menos tonterías, sería más respetuoso y se portaría de forma más racional". Es una paradoja la tecnología podría civilizar el discurso más visceral, pero también vaciar el alma del debate.

Innerarity dibuja un escenario inquietante "Si Winston Churchill le hubiese preguntado a la IA sobre la entrada en la Segunda Guerra Mundial, probablemente la IA le hubiese respondido que eso era irresponsable y ahora viviríamos en una Europa muy diferente, hitleriana". La razón algorítmica, por muy poderosa que sea, no entiende de gestas, de riesgos históricos, de momentos en los que lo que se necesita no es racionalidad, sino audacia. Cierta política de altura requiere una osadía imposible con esa racionalidad no humana.

"El discurso para inaugurar una obra pública bien puede encargarse a la IA, pero cierta política de altura requiere una audacia, una osadía imposible con esa racionalidad no humana" - Daniel Innerarity, catedrático de Filosofía Política y autor de *Una teoría crítica de la inteligencia artificial*

La voz humana, entre la delegación y la resistencia

No todos se suman al coro. Un diputado joven lo deja claro "No sé ni cómo se usa". Y añade algo que suena casi revolucionario hoy "Intento escribir a mano los discursos de menos de 10 minutos". Para él, el acto de escribir es pensar, es formarse, es resistir la inmediatez. Otro legislador veterano no usa la IA, pero sospecha que sus asesores sí lo hacen "Por la rapidez con la que recibo documentos y por su estilo… algo me dice que no es todo humano".

Julio Gonzalo, especialista en inteligencia artificial, alerta sobre otro efecto colateral la contaminación del discurso público. "En Twitter y LinkedIn, por ejemplo, una gran parte de las intervenciones son tan uniformes estilísticamente que casi nadie parece tener voz propia". La IA, al estandarizar el lenguaje, puede borrar la singularidad. Pero también puede servir como adversario "Puede detectar puntos débiles en el discurso, prever contraargumentos, pulir errores de estilo". El riesgo, advierte, es claro "Si se busca atención, ya no se puede delegar en la IA los discursos, porque los volverá predecibles y planos".

De los refranes a los algoritmos la política sigue siendo humana

Volviendo a 2016, Aitor Esteban le pedía a Rajoy "menos leña y más grano". Rajoy, con sorna, le ofrecía un tractor. Aquel intercambio, lleno de estilo, de ironía, de identidad política, no habría salido de un algoritmo. No porque la IA no pueda generar frases, sino porque el lenguaje político auténtico nace de la experiencia, del conflicto, del deseo de conectar. Hoy, mientras algunos piden más grano, otros ya usan tractores digitales para recogerlo. Pero el campo sigue siendo humano. Y mientras haya quien escriba a mano, quien sospeche del estilo perfecto, quien ría con un chiste que la IA jamás entenderá, la política seguirá, al menos en parte, resistiéndose a la máquina.

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