En el último trimestre de 2025, las contribuciones a Excalidraw se duplicaron, saturando a sus mantenedores

"La IA será una herramienta... pero querrás gente que sepa mantener el resultado", dice Linus Torvalds

23 de enero de 2026 a las 16:25h
Actualizado: 23 de enero de 2026 a las 17:32h
En el último trimestre de 2025, las contribuciones a Excalidraw se duplicaron, saturando a sus mantenedores
En el último trimestre de 2025, las contribuciones a Excalidraw se duplicaron, saturando a sus mantenedores

En enero, Steve Ruiz lanzó una bomba silenciosa en el mundo del software libre. No con una actualización ni con una nueva función, sino con un anuncio que resonó como un eco incómodo en muchos repositorios de GitHub. TLDraw, la herramienta de dibujo colaborativo de código abierto que él creó, dejará de aceptar contribuciones externas. Al menos por ahora. El motivo no es falta de interés ni escasez de talento. Al contrario. El problema es que ahora hay demasiado de todo. Demasiadas manos queriendo ayudar. Demasiado código que parece bueno, pero que en el fondo esconde gato encerrado.

El aluvión de código invisible

Desde hace meses, Ruiz ha visto cómo el flujo de pull requests se ha disparado. Pero no todos los cambios son bienvenidos. Muchos llegan pulidos, con apariencia de corrección técnica, pero tras una inspección minuciosa revelan errores sutiles, arquitectura frágil o decisiones que añaden complejidad innecesaria. No son errores de novatos. Son errores de alguien que no ha leído las normas, que no conoce el ADN del proyecto, que actúa como un turista digital: entra, deja su huella y se va sin mirar atrás.

Ruiz no está solo en esta experiencia. Otros grandes proyectos de código abierto están viviendo lo mismo. Excalidraw, una herramienta similar a TLDraw, vio cómo el número de contribuciones en el último trimestre de 2025 se duplicó respecto al anterior. Un crecimiento impresionante, pero también agotador. ¿Qué pasa cuando la generosidad del código libre se convierte en una carga? Esa es la pregunta que muchos mantenedores se hacen mientras revisan PR tras PR generado por inteligencia artificial.

La paradoja de la ayuda

La ironía es evidente. Ruiz no rechaza el uso de la IA. De hecho, él mismo la utiliza. En el blog de TLDraw fue claro: escribir código con IA no es un problema. El problema es cómo se usa. El código no es solo sintaxis correcta, es intención, contexto y mantenimiento a largo plazo. Y eso es algo que una máquina no entiende por sí sola.

La avalancha no es gratuita. La democratización del desarrollo gracias a las herramientas de IA ha permitido que más personas escriban código. Pero también ha abierto la puerta a una forma de contribución superficial. Contribuidores que saltan de un repositorio a otro, que no leen los CONTRIBUTING.md, que no participan en discusiones, que no construyen relación con los proyectos. Y cuando algo falla, desaparecen. Se trata de contribución sin compromiso, de código sin ciudadanía digital.

La respuesta del ecosistema

El impacto se siente en todos los niveles. Ghostty, un emulador de terminal para sistemas Unix, ha decidido establecer reglas claras. En su repositorio ahora exigen que cualquier código generado por IA sea revisado exhaustivamente por una persona. Y lo más importante: se debe revelar su uso. No se trata de prohibir, sino de transparentar. Quieren saber quién está detrás del código, incluso si ese quién es un modelo de lenguaje.

Hasta curl, la utilidad de línea de comandos que ha estado en casi todos los sistemas Unix desde 1996, ha tenido que reaccionar. Su programa de recompensas por hallazgos de vulnerabilidades, una iniciativa noble para fortalecer la seguridad, será cerrado temporalmente. No por falta de interés, sino por la cantidad de informes de baja calidad generados por IA. La señal es clara: la automatización descontrolada está saturando los canales humanos de colaboración.

El futuro del código que escribimos

Linus Torvalds, el creador del kernel Linux, lo dijo con su característica franqueza: la IA será una herramienta, no un reemplazo. En una discusión reciente, afirmó:

"La IA será una herramienta, y hará que la gente sea más productiva. Creo que el vibe coding es genial para lograr que la gente comience a programar. Creo que va a ser algo horrible de mantener... así que no creo que los programadores desaparezcan. Aún querrás tener a gente que sepa cómo mantener el resultado." - Linus Torvalds, creador del kernel Linux

Sus palabras dibujan un futuro en el que la programación no muere, pero cambia. El rol del desarrollador ya no es solo escribir código, sino guiarlo, supervisarlo, darle sentido. Es un cambio de paradigma: de autores a editores, de constructores a curadores.

El cierre temporal de las PRs en TLDraw no es un retroceso. Es una pausa. Un momento para respirar, para redefinir qué significa contribuir, para preguntarse qué clase de comunidad queremos construir. Porque el código no vive en servidores. Vive en personas. Y mientras haya quien lo mantenga con cuidado, con criterio, con humanidad, el software libre seguirá siendo libre. Aunque la IA escriba cada vez más líneas, serán los humanos los que sigan teniendo la última palabra.

Sobre el autor
Redacción
Ver biografía